Tres Características Cristianas (1 Tes. 5:16-18)

Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
(1 Tesalonicenses 5:16-18)

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Pablo junta estas tres características en otro pasaje también. En Filipenses 1:3-4 encontramos la misma fórmula siendo incorporada en la vida del apóstol. No es una expectativa meramente teórica sino es  una práctica que se ve empleado en la vida de nuestro mentor y ejemplo Pablo. En el contexto, al rehusar el resentimiento y el tomar represalias cuando uno está provocado no debe de intentarse con un espíritu de resignación. Necesitamos perdonar sin considerar cuán profunda es la herida o cuán grave es la ofensa. La única manera que se hace posible el perdón y la paz es cuando se implementan de antemano estas características cristianas que nos presenta el apóstol Pablo a la conclusión de su carta a los tesalonicenses.

I. El camino de los cristianos es una senda feliz v. 16

Es cierto que hay momentos en la vida cristiana cuando hace falta corregir y tratar con seriedad los asuntos. Pero, no debemos perder de perspectiva que mayormente debemos estar gozosos en lo que Dios mismo ha diseñado que será nuestra vida.

Pablo no parece ser el mejor candidato para hablarnos del gozo. Sin embargo, el apóstol había aprendido algo sorprendente durante el camino de su vida. El sufrimiento y el gozo no son mutuamente excluyentes porque pueden ir de la mano. Pablo hace mención de esta verdad en 2 Cor. 6:10 y después lo profundiza con una experiencia personal en 2 Cor. 12:9-10. También se ve reflejada esta actitud en Rom. 5:3; Col. 1:24; Hechos 5:41 y 16:25. Es por esta razón que en el 1:6 de 1 Tesalonicenses Pablo reconoce que es una iglesia que sufre pero igual los instruye a estar gozosos. Ellos estuvieron aprendiendo que nadie nos puede quitar nuestro gozo Juan 16:22 y que tampoco es un sentimiento producido naturalmente en el creyente sino la obra del Espíritu de Dios en nosotros Rom. 14:17 (cf. Gal. 5:22).

II. La consciencia del creyente siempre tiene presente su insuficiencia v. 17

El cristiano es consciente que depende por completo en Dios. La persistencia en oración es la expresión continua de nuestra dependencia en Dios. La vida cristiana tiene su comienzo al reconocer  la necesidad de la redención que solo Dios en Cristo Jesús puede obra. La vida cotidiana en Jesús requiere de la oración por nuestra inhabilidad de sostener nuestra salvación. Por más que reconocemos que no podemos lograr nada significativo en nuestra propia fuerza, tenemos todo lo necesario a nuestro alcance. Este conocimiento nos debe mantener en una actitud de gozo y de oración. La oración y el gozo están muy ligados porque es a través de la oración que muchas veces nosotros encontramos la manera de remover la barrera a nuestro gozo.

Nuestra oración debe de ser constante como nuestra respiración. El apóstol Pablo da el ejemplo de oración en cualquier momento y deja la sensación que le era una práctica tan natural como la respiración. Esto no quiere decir que debemos vivir nuestras vidas con nuestras cabezas agachadas y nuestros ojos cerrados. Debemos estar en un espíritu de oración constantemente.

III. Las circunstancias en la vida del creyente están controladas por Dios v. 18

Cuando en la vida se presentan circunstancias adversas, el inconversos tiende a quejarse y buscar aliviarse de su situación lo más pronto posible. El cristiano tiene que aprender que Dios tiene todo bajo Su control y está llevando a cabo Sus propósitos en nuestras vidas a través de las circunstancias. Aprendemos con el paso del tiempo que Dios está llevando a cabo Sus propósitos aún en las circunstancias menos agradables para nosotros. Mientras aprendemos que Dios controla todas las circunstancias, aprendemos dar gracias en toda circunstancia. A nadie le gustan los sufrimientos. Pero podemos dar gracias por las circunstancias adversas y el sufrimiento cuando llegamos a la conclusión que está diseñada por nuestro buen Dios para llevar a cabo Su gran plan.

Esto forma parte de la voluntad de Dios para nuestras vidas. Las tres características probablemente están en vista porque proceden de la misma raíz en griego. Dios desea que incorporemos estas características en nuestras vidas como parte de Su voluntad en Cristo Jesús. Nuestra vida como hijos de Dios tiene que fundamentarse en Cristo Jesús pero la voluntad de Dios se revela en la persona de Jesucristo. Él es nuestro ejemplo en ambos la humanidad y la deidad.

Poniéndose en su Lugar (Santiago 4:10)

humildad

10 Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.

Una definición de la humildad es: La señal que muestra que uno realmente entiende la vida. Humildad es simplemente el reconocer la posición verdadera del hombre y cederle a Dios su lugar como Dios. Colosenses 1:16-17 dice “Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él. Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten”.
Pero el hombre dice en su corazón “Yo quiero que todos me dejen en paz para poder hacer lo que quiero”. “Yo quiero vivir mi vida a mi manera”. “Yo quiero que otros me sirvan a mí, en vez de tener que servir a otros”.
Todas estas actitudes reflejan un corazón falto de la actitud correcta tocante la humildad.

En Jeremías capítulo 38 encontramos a la ciudad de Jerusalén sitiada por los babilonios. El profeta ya ha mencionado en varias oportunidades que si la gente está dispuesta a entregarse a los babilonios que no le harán daño, pero si no van a ser destruidos con la ciudad. Los príncipes de Israel le acusaron a Jeremías de traicionar a la patria y de desanimar a los hombres de guerra. El profeta es entregado a la cárcel y metido en una cisterna donde hay cieno o lodo en vez de agua. Uno de los consejeros del rey le ruega por la vida de Jeremías y el rey le concede sacar a Jeremías de la cisterna y mantenerlo en el patio de la cárcel. Usaron trapos viejos y ropas raídas atadas como una soga y el verso 13 dice “de este modo sacaron a Jeremías con sogas, y lo subieron de la cisterna” cumpliendo así con las palabras del Salmo 40:2 donde dice “Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos”.

En el contexto de nuestro texto vemos que Santiago revela como la gracia salvadora es recibida. Pero hay trabas a la gracia de Dios cuando nosotros somos faltos de humildad. El orgullo es uno de estas trabas y se muestra en nuestras vidas mayormente en dos maneras.

I. Cuando insistimos en obtener nuestro propio camino.
A. Esto es indicio de un rebelde. I Samuel 15:23
Hay mucho en juego cuando rehusamos humillarnos delante de Dios.
B. Arrepentirnos de nuestra rebeldía es un aspecto de la humildad. Proverbios 28:13
Nuestro orgullo no nos permite reconocer nuestra verdadera naturaleza. Pero un corazón contrito favorece al recibir la gracia de Dios.

II. Cuando pensamos que nuestros propios esfuerzos hicieron posible cualquier logro o éxito.
A. La humildad también es darse cuenta de que alguien aparte de nosotros es responsable por todo lo bueno en nuestras vidas.
“¿Quienes son las personas que Dios ha puesto en su vida quienes hoy por hoy merecen el reconocimiento por hacerse lo que usted es hoy?”
De igual modo que es nuestro Dios que nos ofrece la salvación y quien demanda nuestra humildad para traernos a Dios.
B. La única transformación que finalmente será para nuestro bien y para la gloria de Dios comienza con la humildad. Vemos lo que dice Dios acerca de cómo realmente funciona la vida (Efesios 2:8-9) I Pedro 5:5 –  “revestidos de humildad”

Muchas de las personas “exitosas” hoy día están conocidas por su arrogancia de autoconfianza, su control sobre otros o su estilo de vida auto gratificación.

Dios nos llama a otro estándar como lo que vemos en Lucas 14:11; Col. 2:6; Prov. 16:19

¿Qué le impide someterse a Dios y a la vida del humilde?
“Yo no quiero que Dios controle a mi vida porque Dios”
1. Me mantendría pobre el resto de mi vida.
2. Me haría dejar a algunos de mis amigos por su estilo de vida.
3. Me haría la vida miserable y no podría divertirme.
4. Yo terminaría en el ministerio o en algún campo misionero.

En nuestra perversidad pensamos que Dios es la maldad más grande en nuestras vidas de la cual nos tenemos que proteger. ¡Qué orgullo se revela eso dentro de nosotros!

La humildad nos trae un espíritu de gratitud en acción de gracias. Puede ser demostrado por someterse a Dios y los que ha puesto en su vida para dirigir su vida. El mejor ejemplo en esta tierra es Jesucristo quien… Fil. 2:8-9

Predica por el Pastor Jaime Greenwood, 29 de mayo, 2016