La Hipocresía Descubierta (Juan 5:9-18)

paralítico de BetesdaJuan 5:9-18
9 Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día.

10 Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho.

11 El les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda.

12 Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda?

13 Y el que había sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar.

14 Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.

15 El hombre se fue, y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado.

16 Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo.

17 Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.

18 Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.

lideres y Cristo

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 14 de abril, 2013

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El día de reposo judío, conocido como Shabat o Sabbat, es un día de descanso. Como tal, representa la Creación de Dios del Universo (ya que era el día en que Dios descansó). Muchos judíos también lo ven como una muestra de cómo la vida y el mundo será cuando el Mesías venga. Como es el primer día santo que se menciona en la Tora (la Biblia judía), a menudo se considera como la más importante de las fiestas, venerada como una novia o una reina, con una lectura más extensa de la Tora que en los otros días – incluyendo Yom Kippur.

Como tal, el Sabbat se considera de suma importancia por todos los judíos observantes y, como tal, muchos cumplen con sus leyes (una de las cuales se prohíbe el llevar una carga Nehemías 13:15). En tiempos antiguos, el castigo por violar las leyes del Sabbat fue apedrear hasta la muerte, el más grave de todos los castigos judíos. Hay una tradición que si bien todos los judíos observan el Sabbat por sólo dos semanas consecutivas, el Mesías vendrá.

Ahora, en este contexto Jesús se acerca al hombre paralítico y le sana en el Día de Reposo. Es el aparente enfrentamiento de Jesús con los líderes religiosos de su persona que los lleva a buscar destruirle. Su anhelo de observa la Ley de Dios los ciega de la persona del Autor de la Ley. La hipocresía de estos hombres es aparente a nosotros, pero llega a ser una advertencia  contra las mismas tendencias en nuestra vida religiosa.

I. La supuesta infracción de la Ley. Vs. 10-13

Este evento marca claramente la hipocresía de los líderes religiosos del pueblo judío.

A. Los líderes religiosos acusan al hombre sanado de violar la Ley. V. 10
B. El hombre sanado representa a su Jesús como alguien con autoridad. V. 11
C. Los líderes religiosos interrogan al hombre sanado acerca de su Sanador. V. 12
D. El hombre sanado no podía identificar a Jesús. V. 13

II. El nuevo encuentro con Jesús. Vs. 14-15

A. Jesús se manifiesta en el templo al hombre sanado. V. 14 

Parece que la enfermedad del hombre se basaba en algún pecado. No es que toda enfermedad es resultado de un pecado de la persona misma Juan 9:2, pero en este caso Jesús presupone que el hombre pecó y era la causa de su mal y no debe seguir pecando.

B. El hombre sanado vuelve a los judíos con el nombre de Jesús. V. 15

Parece que este hombre le descubre a Jesús delante de los judíos por temor de las represalias de los mismos judíos contra su persona por haber roto la ley del Sabbat.

III. El enfrentamiento entre Jesús y los líderes religiosos. Vs. 16-18

A. Los líderes religiosos rechazan la persona de Jesús. V. 16

El verbo “hacía” es un tiempo continuo cosa que indica que Juan subraya el hecho de que Jesús no solo hacía una sola vez, sino en otras oportunidades también. Esto produjo una persecución de parte de los líderes religiosos que rechazaron a la persona de Jesús.

B. Jesús se presenta como igual a Dios. V. 17

Juan 10:30-33. Jesús es Dios y Señor de todo.  Sus acciones en el Día de Reposos se basan en su relación íntima con el Padre Celestial. Hay una buena lección para nosotros los creyentes aquí. Nuestra compasión no debe tener límites en “forma de ociosidad y pereza” (Temple citado en Morris, p. 356). Debemos estar prestos para ayudar a los demás aún en días que se consideran apartados para el Señor.

C. Los líderes religiosos redoblan sus esfuerzos en procurar matarle a Jesús. V. 18

Jesús se hizo igual a Dios y los judíos lo reconocieron como tal. Ellos llegaron a la conclusión de que Jesús hacía y que iba a seguir haciendo tales cosas y por esta razón merecía la muerte. La actitud de Jesús impulsaba a los judíos perseguirlo de forma continua.

Una Fe No Salvadora

Jesús acaba de purificar al templo, una acción que lo exponga a la ira de las autoridades religiosas, y vienen algunos judíos para cuestionar sus acciones. Ellos quieren saber cómo Jesús logró tener la autoridad para reprender su proceder en la adoración. Ellos creen que él pretende ser algún Mesías, pero no están dispuestos a creer en Jesús para salvación. Estos religiosos demandan alguna señal de su autoridad. En cierta manera demandan que se comprueba su autenticidad como el Mesías, y justamente porque muchos se habían identificados como tal. La única prueba aceptada de aquel entonces sería señales de poder del cielo.

Juan 2:18-25
18 Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto?
19 Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.
20 Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?
21 Mas él hablaba del templo de su cuerpo.
22 Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho.
23 Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía.
24 Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos,
25 y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 2 de diciembre, 2012

[youtube http://youtu.be/qOiaQla_efI]

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templo

Nuevamente, Juan nos indica las acciones extraordinarias de Jesús se explican con palabras mal interpretadas. Se ofrece la interpretación correcta y el efecto sobre la vida de los verdaderos seguidores de Jesús. Termina siendo una gran victoria para Jesús donde el pueblo se reúna a su favor. El problema es que más se maravillaron de su poder y autoridad en desafiar a los religiosos y no hay fe genuina o fe salvadora. Entonces Jesús tampoco se aferra a esa gente justamente por su falta de fe.

I. Los judíos demandan señales de la autoridad de Jesús. Vs. 18-19

A. Quisieron saber lo que Jesús decía ser. V. 18  “Las autoridades sabían que Jesús les había desafiado al realizar aquella acción de purificación del Templo” (Morgan citado en Leon Morris El Evangelio Según Juan Vol. I p. 236 nota a pie). Si Jesús hace esta clase de acción al desafiar las autoridades religiosas, entonces la respuesta de ellos es demandar con qué autoridad realiza sus acciones. Esto es el proceder común de los judíos (I Cor. 1:22)

B. Jesús les ofrece la señal de Jonás. V. 19  La necesidad de ver alguna señal domina la religión hasta el día de hoy. Pero Jesús lo hace claro que esta  es una muestra de la falta de fe y que la fe es central a la vida cristiana. Entonces su respuesta es la señal de la cruz (Mt. 12:39-40, 16:4; Lc. 11:29).

Destruir este Templo, lugar de contacto con Dios por lo cual los judíos son los guardianes, hace énfasis en “la morada de la deidad” (Morris p.238). En Jesús se manifiesta más la gloria de Dios que cualquier edificio (Jn. 1:14).

II. Los discípulos se acuerdan de las Escrituras. Vs. 20-22

A. La respuesta causa más confusión. V. 20  Nadie logró entender el significado de estas palabras. Hasta incluso los discípulos no entendieron esta frase hasta la resurrección de Jesús. Estas palabras forman parte de la acusación ante el concilio de Jesús (Mt. 26:60-61) y otra vez cuando estuvo colgado en la cruz (Mt. 27:40).  

B. Los discípulos creen en sus palabras. Vs. 21-22  Si alguien viene a Jesús y cree en él es por las Escrituras que tiene esa fe. (Rom. 10:17)

III. Jesús sabía lo que había en el hombre. Vs. 23-25

A. La gente se maravillaba de sus milagros. V. 23 Los milagros de Jesús no son suficientes como para servir de señal para los judíos. La gente cree en Jesús en el sentido de otorgarle importancia como algún profeta. Pero esta no es una fe salvadora.

B. Jesús no confía en el testimonio de los hombres. Vs. 24-25  Mientras las multitudes comienzan a dar testimonio de las maravillas que hacen Jesús, Él mismo no se fiaba en ellos. Literalmente ellos creyeron en Él, pero Él no creyó en ellos.