El Crecimiento de la Iglesia Según Dios (Hechos 11:19-26)

Bonneville-salt-flatsAl noroeste del estado de Utah en los Estados Unidos se encuentra Bonneville Salt Flats, es un desierto de sal que se creó a raíz de la sequía del lago Bonneville. Además de ser conocido por su peculiar belleza, Bonneville Salt Flats es famoso por sus pistas de carreras de alta velocidad, Bonneville Speedway, en él se han batido récords de velocidad en tierra y se han probado prototipos de vehículos a reacción de última tecnología y potencia inimaginable. Durante los últimos cien años, se han producido más registros de velocidad en tierra establecidos en la Bonneville Salt Flats que en cualquier otro lugar del mundo. Es justamente por sus características de un lugar plano y libre de obstáculos que es tan deseable como pista de prueba de velocidad. Con una pista libre de más de 8 kilómetros el último récord de velocidad registrado es ¡¡de unos 692 kilómetros por hora!!

En muchas iglesias existe una tendencia de promocionar la vida cristiana como si fuese una pista como lo de Bonneville, o sea, que la vida cristiana se llevará a cabo sin obstáculos y sin dificultades. Que todo saldrá para bien sin sufrimiento y sin luchas. Pero la Biblia en ningún lado nos promete una vida fácil después de la salvación. Es más, nos promete que al vivir piadosamente el cristiano va a sufrir persecuciones. Existe también una tendencia en muchas iglesias de usar métodos para alcanzar a los inconversos y atraer y captar a más gente que, a lo mejor, son mundanales. La pregunta vuelve a ser ¿cómo hacemos para que haya más crecimiento en nuestra iglesia? La respuesta se ve claramente en nuestro pasaje hoy por el ejemplo dado por Bernabé en la iglesia de Antioquia. “A causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban” los discípulos son esparcidos y el evangelio llega a nuevas fronteras. Esto produce un crecimiento sorprendente en una iglesia nueva que surja del caos de las persecuciones. El crecimiento de la iglesia tiene que ser según dice Dios.

Hechos 11:19-26

19 Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos.

20 Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús.

21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor.

22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía.

23 Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.

24 Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor.

25 Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía.

26 Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.

Escuchar el audio (mp3)

I. EXAMINAR – Buscá donde opera Dios y unirte con Él en su obra (v. 26a)

A. La prueba de que Dios opera es la presencia de Su gracia.

B. La obra de Dios repleto de gracia produce gozo.

II. Mantente fiel al Señor. (v. 26b)

A. Demanda EXHORTACIÓN a ser fiel.

B. Requiere entrega del corazón a la obra de Dios.

III. Sé EJEMPLO para los demás. (v. 24) Parece a primera vista una información innecesaria al mencionar el carácter de Bernabé justo en medio del narrativo. Pero al contrario explica por qué creció tan rápidamente la obra en Antioquía.

A. Uno tiene que ser guiado por el Espíritu Santo.

B. Uno tiene que ser confiado en el Señor.

C. Unirte en equipo para establecer una base firme. Vs. 25-26

IV. EQUIPO – Uno de los problemas que se ha enfrentado la obra de Dios en Argentina es una idea falsa que el pastor debe trabajar solito y así lograr que la iglesia crezca. No hay prácticamente ninguna iglesia conservadora grande en este país. Es una pena porque la obra debe de crecer grandemente cuando Dios opera a través de sus siervos.

A. El trabajo en equipo es necesario para el discipulado. V. 25

B. Resulta más fácil en enseñar a muchos. V. 26ª

C. Ayuda al creyente enfrentar las persecuciones. V. 26b

iglesia crecimiento

¿Por qué pelean las familias? (Parte 3)

¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?  Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.  Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.  (Santiago 4:1-3)

Miembros de la misma familia pueden diferir en personalidad, perspectiva, valores, dones y habilidades, intereses, gustos, disgustos, nivel de educación, inteligencia y adiestramiento. Estas disparidades proveen frecuentemente la ocasión para desacuerdos y malentendidos que pueden producir contención. Así que, el ser diferente es una contribuyente mayor de conflictos familiares.

Las Tres Fases del Matrimonio 

Alguien ha dicho que la mayoría de los matrimonios pasan por tres fases.

La fase 1 es el éxtasis o el encantamiento. Este ocurre durante el noviazgo y los primeros días del matrimonio, cuando reina el romance. Todo es maravilloso, y el cónyuge no puede hacer nada mal.

La fase 2 es la realidad o el conflicto, la fase donde la pareja reconoce que los dos no siempre ven todo igual. Gradualmente empiezan a reconocer que no se casaron con quien creían que se casaron. Empiezan a ver que la otra persona tiene faltas reales y que tienen diferencias fuertes sobre ciertos asuntos. Poco a poco (si no rápidamente) empiezan los conflictos entre ellos.

De esta fase se pasa a la tercera que tiene tres direcciones. Algunas parejas deciden que no pueden manejar sus diferencias y escogen el divorcio. Otros proceden a adoptar un statu quo infeliz, donde sólo coexisten. Un tercer grupo aprende a manejar sus desacuerdos y a prevenir y/o resolver sus conflictos. Como resultado, avanzan a una relación de maduración o crecimiento y desarrollo. Para estas parejas, los desacuerdos matrimoniales o familiares les proveen el ambiente propicio para progresar y entrenarse en la marcha para aplicar los principios bíblicos. Consiguen una cosecha de justicia porque han aprendido la habilidad importante de resolver conflictos.

Pero la pregunta es, ¿cómo lograr ser pacificador en vez de guerrero? ¿Qué es menester hacer para prevenir y resolver los conflictos bíblicamente? Entender el por qué los desacuerdos son inevitables y la razón para que surjan los conflictos es un factor importante. Tener una respuesta clara a la pregunta de Santiago 4:1 es el primer paso.

Buscando las Raíces de los Conflictos

Pero ¿por qué se conviertan tan fácilmente las perspectivas diferentes en conflictos? Las Escrituras declaran que tenemos conflictos por nuestros deseos que luchan adentro de nosotros; porque queremos algo que no podemos tener (Sant. 4:1-3). Santiago nos despoja de todas nuestras pretensiones piadosas y llega a la raíz de muchos de nuestros conflictos interpersonales. En otras palabras, las diferencias muchas veces se tornan a conflictos porque somos egoístas. Queremos que los miembros de la familia vean las cosas como nosotros las vemos, que crean lo que nosotros creemos, que actúen como queremos, o que hagan lo que queremos que se haga. Y cuando no cooperan, nos frustramos. Luego, por nuestro egoísmo, respondemos en una variedad de maneras pecaminosas. Puede que tratamos de forzar los miembros de la familia a sumisión por sermonearlos, gritarles, o argüir incansablemente. Tal vez desenfrenamos y los castigamos verbalmente o aún físicamente. O puede ser que usamos maneras más sutiles para presionarlos a someterse o lastimarlos por no estar de acuerdo con nosotros. Hacemos pucheros, nos retiramos, lloramos, o fruncimos el entrecejo, o somos silenciosos, no cooperativos o pródigos. Porque nuestros deseos se bloquean, nuestros esfuerzos a controlar la situación producen conflictos.

Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; (Ro. 12:4-6)

Por los dones y talentos disimilares que Dios nos ha dado (Rom. 12:4-6), podemos tener un interés más profundo de ciertas cosas que tienen otros miembros de la familia. Es fácil pensar que todos deben ser tan devotos a un asunto particular como somos nosotros, e intentamos forzarlos, y comunicarles que anda algo mal con ellos por su falta de entrega. Las áreas en las cuales los miembros de la familia pueden diferir son casi inumerables.

TU FAMILIA, COMO DIOS LA QUIERE, por Dr. Wayne A. Mack