La Diáspora Cristiana (Hechos 8:1-3)

Dios puede exigir nuestra implementación de la gran comisión.

diaspora judiaLa diáspora judía o el Exilio se refiere a la dispersión de los hijos de Israel y los judíos posteriores, fuera de lo que se considera su patria ancestral (la Tierra de Israel) y de las comunidades construidas por ellos en todo el mundo. En términos de la Biblia hebrea, el término “exilio” indica el destino de los israelitas que fueron llevados al exilio del Reino de Israel durante el siglo VIII antes de Cristo, y del Reino de Judá durante el siglo VI a. C. Durante el exilio, los hijos de Judá empezaron a ser conocido como “Judíos” – “Mordecai el judío” en el Libro de Ester es la primera mención bíblica del término.

El primer exilio fue el exilio asirio, continuó con el exilio de una parte de la población del Reino de Judá en el año 597 a. C. con el exilio babilónico. El exilio en Babilonia terminó después de 70 años con la declaración de Ciro de que a los judíos exiliados se les permitiría regresar a Jerusalén y construir el Segundo Templo. A lo largo de gran parte de la historia judía, la mayoría de los judíos vivieron en la diáspora.

Nuestro texto en los Hechos nos indica una dispersión de los cristianos de Jerusalén por parte no de los romanos sino por los mismos judíos religiosos. Pero en vez de señalar el fin de la nueva religión instituida por Jesucristo, termina siendo el impulso necesario para la expansión del evangelio en las regiones más allá de Jerusalén. Cuando los primeros cristianos se pusieron cómodos con vivir y diseminar el evangelio tan solo en Jerusalén, Dios intervino para exigir la implementación de Su gran comisión.

I. La sombra lanzada por una muerte es el presagio de una tremenda conversión (v. 1a) La mención de Saulo aquí nos prepara para el relato de su conversión en el capítulo 9. La realidad es que el consentimiento de Saulo aquí sólo desata su sed de sangre porque prontamente él se convierte en un asesino serial con el respaldo del Sanedrín o concilio de Jerusalén. En el capítulo 22:20 Saulo mismo da testimonio que estas cosas fueron así.

II. La persecución de la iglesia es la herramienta de Dios para producir conformidad con Su plan (v. 1b)  Cuando la iglesia (local) en Jerusalén rehusaba implementar las siguientes fases de la gran comisión Dios intervino en los asuntos de los hombres para obligar a los cristianos su conformidad. No tenemos la mente de Dios para entender por qué tuvo que utilizar un medio que iba a producir la muerte de un gran número de Sus seguidores pero vemos que ellos por fin hicieron lo que Dios había mandado en 1:8. El verso 4 también nos indica que el producto de la persecución fue la distribución del evangelio más allá de Jerusalén.

III. El verdadero carácter del creyente se revela bajo persecución (v. 2)  Los hombres piadosos, sin lugar a dudas una referencia a su carácter cristiana, enterraron al cuerpo de Esteban no hicieron nada ilegal. Pero sí hubo una proclamación contra velar a un criminal porque se veía como una demonstración contra la aplicación de la ley por las autoridades. A pesar de las consecuencias estos hombres no tan solo enterraron al cuerpo sino lo velaron también haciendo gran luto por el diácono martirizado.

IV. El perseguidor cumpla el refrán, “Cuanto más alto subas, más dura será la caída” (v. 3)  La iglesia deja de estar en un tiempo de relax y comienza un largo período de persecución en su contra. Saulo sube de categoría de uno que guardaba la ropa de los acusadores que iban a apedrear a Esteban a pararse en el lugar de acusador de los cristianos. Parece que es a esta altura que entra en el Sanedrín como miembro. Sin piedad busca a los cristianos tanto hombres como mujeres para ser entregado en prisión y después ser martirizados. La mención de “casa por casa” parece señalar el fin de las reuniones públicas por las mismas persecuciones.

predica hechos copy