Pecados Respetables: Mundanalidad

amishwomenLa mundanalidad es un concepto que significa diferentes cosas para distintas personas. Debemos entender que la mundanalidad es mucho más que una lista de actividades prohibidas o el uso de las comodidades de la época moderna. Hay dos pasajes de las Escrituras que nos ayudan a entender el concepto de la mundanalidad. El primero es 1 Juan 2:15-16 donde el Apóstol nos exhorta a no amar al mundo.

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.  Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Hay otro pasaje del apóstol Pablo que nos ayuda a entender cuáles son los aspectos “aceptables” de la mundanalidad. El pasaje es 1 Corintios 7:31, y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa.”  Diversas traducciones utilizan diferentes términos para transmitir la misma idea, pero la advertencia consiste en que podemos utilizar las cosas legítimas de este mundo, pero no darles más importancia de la que deben tener.

Basado en la advertencia de Pablo, he definido la palabra mundanalidad como estar pegado a, involucrado en, o preocupado por las cosas de esta vida temporal. Lo que hace que nuestra actitud hacia ellas sea mundana es el valor que les concedemos. Las cosas que valoramos más deben ser las “cosas de arriba” (Colosenses 3:2). Es decir: las espirituales, tales como la Biblia, la oración, el evangelio, la obediencia a Dios, el cumplimiento de la gran comisión y, por sobre todas las cosas, Dios mismo. Entenderemos mejor lo que es la mundanalidad con esta definición secundaria: “La mundanalidad consiste en aceptar valores, moralidad y prácticas de la sociedad incrédula, aunque decente, que nos rodea sin discernir si son bíblicos”. La mundanalidad es seguir el corriente de la sociedad que nos rodea mientras esta no sea abiertamente pecaminosa. Voy a limitar nuestra discusión a tres áreas en las que creo que hemos aceptado este pecado: dinero, inmoralidad e idolatría. En las tres áreas vamos a limitar el estudio a lo que a nosotros nos parece aceptable.

love-of-money-620x250Dinero

Jesús dijo: “No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24). Parece que en la vida de muchos creyentes el dinero está por encima de Dios. Pero el Señor y las riquezas no son opciones equivalentes, porque la Biblia dice: “ porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” (1 Timoteo 6:10). Si el dinero toma la preeminencia en nuestra vida, Dios no pierde, sino nosotros. En última instancia, él no necesita nuestro dinero. Si lo gastamos en nosotros mismos, nos convertimos en pordioseros espirituales. Debemos recordar que todo lo que poseemos, aun la habilidad de ganar dinero, proviene de Dios (Deuteronomio 8:17-18). Ofrendar al Señor al menos el 10 por ciento de lo que él nos ha dado es una demostración visible de que lo reconocemos así y se lo agradecemos. Finalmente, debemos recordar la infinita generosidad del Señor al darse a sí mismo por nuestra salvación. Pablo quiso estimular la generosidad del los corintios escribiendo 2 Corintios 8:9, “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.” Nuestras ofrendas deben reflejar el valor que le damos a su entrega por nosotros.

binoculars_25x100Inmoralidad

Sin duda usted está preguntando cómo es que la inmoralidad puede considerarse un pecado respetable. Lo hacemos siguiendo lo que un amigo mío llama inmoralidad vicaria. ¿Disfrutamos leyendo en secreto acerca de la inmoralidad de otras personas cuya conducta sexual se expone en periódicos y revistas semanales? Si es así, nos estamos involucrando en la inmoralidad vicaria. Si vamos al cine o vemos programas de televisión sabiendo que habrá escenas explícitas de sexo o leemos novelas sabiendo que contienen narraciones sexuales, estamos cometiendo inmoralidad vicaria. Es muy obvio que el mundo que nos rodea disfruta de este tipo de cosas. Esta es un área en la que los valores y las prácticas aceptables para la sociedad que nos rodea son contrarios a las Escrituras. Luego está el área del vestido deshonesto. Al salir de casa, me doy cuenta de la moda de las mujeres de todas las edades cuya intención explícita es atraer las miradas lascivias de los hombres. Hay dos áreas en las que podemos ser mundanos cuando hablamos de este tema. Primero, muchas mujeres cristianas, y las jóvenes en especial, están usando la misma ropa que se utiliza en el mundo incrédulo (1 Timoteo 2:9). Para los hombres, el problema radica en que reaccionamos a la forma de vestir provocativa con miradas cargadas de lujuria. En ambos casos somos mundanos. Tenemos dos armas en esta lucha Proverbios 27:20 y Romanos 6:21

idolos-del-corazonIdolatría

Es obvio que en la actualidad no adoramos ídolos de madera, metal o piedra. Nuestro problema es lo que algunos han llamado “ídolos de corazón”. En este sentido, un ídolo puede ser cualquier cosa que consideramos de mucho valor a tal grado que consume toda nuestra energía emocional y mental, o bien, nuestro tiempo y nuestros recursos. Puede ser cualquier cosa que tenga más importancia que nuestra relación con Dios o nuestra familia. En 2 Corintios 5:9 el apóstol Pablo presenta un principio que nos permitirá liberarnos de la tentación de idolatrar nuestra carrera.

Entonces, ¿cómo podemos enfrentar nuestra tendencia a la mundanalidad? No es decidiendo que ya no seremos mundanos, sino comprometiéndonos a ser más piadosos. Necesitamos sentir tal amor por Dios, que no haya lugar en nuestro corazón para las cosas de este mundo. 

Pecados Respetables: Egoismo

egoismoPodemos ser muy conocedores de la teología y correctos en nuestra moralidad pero ser un fracaso en demostrar las virtudes del carácter cristiano al cual Pablo llamó el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23). Podemos ser ortodoxos en nuestra teología y sobrios en nuestra moralidad y aun así estar tolerando en nuestra vida algunos de los pecados sutiles y “aceptables” de los que hemos hablado. Creo que todos tenemos “puntos ciegos”, defectos de carácter, o pecados sutiles de los cuales no estamos conscientes. Quiera Dios que los enfrentemos, en especial el egoísmo que hay en nosotros.

Al estudiar este pecado, será de mucha ayuda comenzar presentando la verdad de que hemos nacido con una naturaleza egoísta. Aún después de llegar a ser cristianos, todavía poseemos la carne que batalla contra el Espíritu y una de sus manifestaciones as el egoísmo. Es difícil exponer el egoísmo porque es más fácil detectarlo en los demás que en nosotros mismos. Además, hay distintos grados de él así como de la sutileza que empleamos al demostrarlo. El egoísmo de una persona podría ser burdo y obvio. En general, a alguien así no le importa lo que los demás piensen de él. Sin embargo, en la mayoría de nosotros sí nos importa la opinión de los otros, así que nuestro egoísmo es más delicado y refinado.

El egoísmo se demuestra en muchas maneras, pero voy a centrarme en cuatro áreas que podemos observar en nuestra vida como creyentes.

mis interesesLa primera es el egoísmo que se relaciona con nuestros intereses. “no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Filipenses 2:4). Cuando usó las palabras “lo de los otros,” Pablo se estaba refiriendo, sin lugar a dudas, a las preocupaciones y necesidades de los demás. ¿Cuáles son las cosas que nos interesan? _________________

Usando cualquier ejemplo específico podemos ilustrar nuestra tendencia de centrarnos de tal modo en nuestros asuntos que mostramos poco o ningún interés en los de los demás. Una buena prueba para medir el grado de egoísmo que muestra por sus intereses sería que reflexionara en alguna conversación que haya sostenido con alguna persona (o pareja). Pregúntese cuánto tiempo pasó hablando de sus intereses comparado con el tiempo que invirtió en hablar de los de la otra persona. El egoísmo demuestra que lo único que nos preocupa son nuestros asuntos. En 2 Timoteo 3:11-5, Pablo da una lista de pecados realmente grotescos que se manifestarán en “los últimos días”, es decir, nuestra época actual. El amante de sí mismo es una buena descripción de un egoísta. Está preocupado sólo en sí mismo y sus conversaciones lo reflejan.

tiempoUna segunda área donde se demuestra el egoísmo es en cuanto a nuestro tiempo. Este es un don precioso y cada uno de nosotros poseemos sólo una cantidad determinada de él cada día. Todos estamos muy ocupados, así que es muy fácil volvernos egoístas con nuestro tiempo. Podemos ser demasiado egoístas con nuestro tiempo y también podemos serlo queriendo tomar innecesariamente el tiempo de los demás. En cualquier caso, estamos pensando solamente en nosotros y nuestras necesidades. Es raro escuchar a alguien decir: “yo haré tal cosa por ti”. No obstante la Biblia dice “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gálatas 6:2). Esto incluye que podemos hacer algo más por alguien que sólo lo que nos corresponde.

scrooge-mcduck-make-it-rainUna tercera área donde se expresa el egoísmo es con nuestro dinero. Este es un tema especialmente crucial para los creyentes. El apóstol Pablo escribió en Romanos 12:15, “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.” Y el apóstol Juan escribió en 1 Juan 3:17, “Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?” Si los tomamos juntos, estos versículos nos dicen que debemos tener corazones compasivos hacia los que están en necesidad y luego debemos poner esa compasión en acción por medio de nuestras contribuciones. Debemos ser buenos mayordomos del dinero y no gastar todo, o la mayoría, en nosotros. Hacerlo así es ser egoísta con nuestro dinero y evidenciamos que no nos interesan las necesidades de los demás.

colectivoLa cuarta área de egoísmo que estudiaremos es la desconsideración. Esta característica puede mostrarse de varias maneras. La persona desconsiderada nunca piensa en el impacto que sus actos pueden tener sobre las demás personas. Cuando somos indiferentes al impacto que tienen nuestras acciones sobre los demás, estamos siendo egoístas y desconsiderados porque sólo pensamos en nosotros. También podemos ser desconsiderados en cuanto a los sentimientos de los demás. La persona cuya actitud es “digo lo que pienso, pésele a quien le pese” es desconsiderada y egoísta.

Entonces, una persona que no es egoísta siempre equilibra sus necesidades y deseos con los de los demás. Sospecho que todos tenemos inclinaciones egoístas de una u otra manera, porque todavía vivimos en la carne pecaminosa que libra una batalla contra nuestra alma. Así que, por favor, no deseche este estudio como si no aplicara a usted.

Estudio del libro, Pecados Respetables, por Jerry Bridges.