El Manifiesto de la Iglesia

Destacado

propósito copyNosotros, los miembros de la Iglesia Bautista Independiente tenemos el propósito de:

Glorificar a Dios a través de

la evangelización de los incrédulos,

la edificación de los salvos y

la preparación de los creyentes para ministrar a la próxima generación.

Deseamos ver el fruto de la Gran Comisión en nuestras vidas personales y en el ministerio de nuestra iglesia. Deseamos ver a los discípulos de Cristo salir de su hogar y del edificio de la iglesia con urgencia y amor para con su comunidad y la gente de su alrededor, para hacer discípulos y enseñarles a obedecer todo lo que Cristo nos ha mandado.

Esta es nuestra visión porque creemos que es la voluntad de Dios, como se revela en las Escrituras, y mantenemos las Escrituras como nuestra suprema y suficiente  autoridad.

En particular, estamos impulsados por las siguientes convicciones bíblicas:

  • Que nuestro Salvador Jesucristo, crucificado y resucitado, reine sobre todo como el Señor y Juez del mundo (1 Co. 15:3-4; Fil. 2:9-11; Sal. 89:27; Ef. 1:20-21; Col. 1:8; Heb. 1:3-4; 1 Pe. 3:22; Gén. 18:25);
  • Que el problema más apremiante que enfrenta la humanidad es nuestra pecaminosidad total y nuestra culpabilidad ante un Dios justo (Ro. 3:23; Ecc. 7:20; 1 Jn. 1:8);
  • Que el principal propósito de Dios es Su gloria en la creación y la redención, mandando a su Hijo al liberar a los pecadores de entre todas las naciones, por salvarlos de las tinieblas para ser sus discípulos, aprendiendo a obedecer todo lo que él nos ha ordenado (Mt. 28:19-20; Hch. 1:8);
  • Que el método elegido por Dios, tanto para la conversión como para el crecimiento, es predicar el mensaje bíblico que se centra en Jesucristo y Su obra como sustituto por nuestro pecado (Ro. 15:20; 1 Co. 1:17, 23; Ef. 3:8);
  • Que esta tarea de evangelizar al mundo y edificar a la iglesia no es solo el papel de los predicadores, pastores y evangelistas, sino también de todo el pueblo de Dios mientras ello está siendo entrenado y equipado para hablar la palabra de Dios a los demás (Ef. 4:11-12; Ro. 12:4-7);
  • Que nuestra participación en este trabajo de Dios debe de ser la prioridad central de nuestras vidas y de nuestras iglesias siendo discípulos que hacen discípulos (Lu. 2:29; Jn. 4:34, 9:4);
  • Que la teología de las Escrituras como todo-suficientes moldee e impulse todo lo que hagamos mientras que utilicemos métodos sabios para cumplir la Gran Comisión (2 Tim. 3:16-17);
  • Que nuestro gozo en esta obra se cumplirá a pesar del sufrimiento, los conflictos y la oposición del mundo, la carne y el diablo, mientras que esperemos el regreso de Cristo (Mt. 5:5; Jn. 16:20-22; Ro. 5:3; 2 Co. 8:2).

 

Sin embargo, mirando en nuestro alrededor, y viendo a aquellos que afirmaran la mayoría o todas las convicciones anteriormente mencionadas, nos preocupa observar:

  • A los millares perdidos en su pecado; y sin embargo, una ausencia generalizada de visión y urgencia evangelísticas en muchas iglesias, donde una gran parte de las energías y los recursos se gastan en diversos programas para entretener a la iglesia o beneficiar a la sociedad, pero donde la falta de conversiones se acepta con resignación;
  • Una disminución de las expectativas sobre los cristianos, al no estar equipados a ser piadosos hacedores de discípulos, sino que a menudo simplemente están servidos como consumidores espirituales o se emplean para ayudar a ejecutar programas que producen poco fruto evangelístico;
  • Una pérdida del impulso en el reclutamiento y entrenamiento de la próxima generación de trabajadores en el evangelio a servir tiempo completo;
  • Entre los líderes, una falta de visión, valentía, flexibilidad y habilidad para planificar y hacer crecer los ministerios en base de hacer discípulos;
  • Un pragmatismo teológico sin discernimiento que toma por sentado las verdades evangélicas centrales, pero que no logra ver el vínculo entre la teología y la práctica, y queda cautivo de las metodologías que están de moda.

 

Así que, por la gracia de Dios, nuestro propósito principal en el ministerio es lograr lo siguiente:

  • Una urgencia renovada entre el pueblo de Cristo para extender el Evangelio a nuestros barrios, ciudades y más allá aún: hacer discípulos, plantar nuevas iglesias, revitalizar y ayudar crecer a las iglesias existentes, y ver, por la bendición de Dios, a multitudes de creyentes nuevos creciendo en su fe y dando gloria a Dios;

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  • Equipar a todos los cristianos a ser hacedores de discípulos; que abundan en el amor y en las buenas obras, que hablan la verdad de Dios a quienes les rodean y que trabajan diligentemente para ver el reino de Dios crecer tanto en amplitud como en profundidad, cueste lo que cueste;
  • Persuadir a otros pastores y misioneros para que adopten la misma visión Biblia-céntrica y que expresen ese compromiso en sus vidas personales y en sus ministerios;
  • Para equipar a los líderes de la iglesia en conocimiento y habilidades nuevos, no solo para predicar el Evangelio, sino también para entrenar a las ovejas a ser hacedores de discípulos y para cambiar la cultura y las estructuras de la iglesia para que cumplan con el propósito de hacer discípulos;
  • Preparar a una nueva generación de líderes apropiadamente dotados, reclutados y equipados con la visión y las habilidades para guiar al pueblo de Dios en esta tarea;
  • Construir una comunidad de apasionada, sacrificada, hacedora de discípulos con un corazón entregada al Evangelio que continúen impulsando, estimulando y alentando mutuamente en este ministerio.

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El Discipulado Tiene Su Comienzo En El Hogar (Deut. 6:6-9; 20-25)

El cristiano decidido de guiar a su familia no puede tomarse el lujo de ir en punto muerto. Lo que quiero decir  con esto es que no es una cuestión de rumbo, si estamos preparando a la próxima generación para una vida cristiana productiva, sino es un asunto de hacer saturar la vida de tus hijos con la Palabra de Dios para estar seguro que van a lograr el objetivo.

gps-desiertoHace varios años atrás, nuestra familia viajó hacia el sur y San Martín de los Andes. Antes de emprender el viaje recibí varios consejos concernientes aquel camino y las diferentes dificultades que uno enfrenta por la escasez de servicios en varios tramos. Varias personas me hicieron entender que “hay que cargar combustible antes de cruzar el desierto.” Cuando llegó el día de viaje salimos muy de mañana con la idea de llegar la misma noche. El único problema era que yo nunca había pasado por aquel camino. Así que, cuando llegamos al camino por el desierto, ¡no lo reconocí como tal! Sí, vimos varias estaciones de servicios y carteles anunciando, “último combustible por 280km”, pero yo me fijé en el reloj y me indicaba que tuvimos un tanque casi lleno. Comenzamos a cruzar y llegamos a un punto donde no había nada y no había casi nada de combustible. En este momento yo empecé a orar. Buscamos en GPS la estación de servicio más próximo a nuestra posición en mapa y decía a casi 80km de dónde nosotros nos encontramos. Seguimos en ruta y comenzó a cambiarse la topografía. Comenzamos a subir cada vez más hasta llegar a una pequeña cima y poder mirar abajo a ver un pueblito. En mi mente comencé a regocijarme porque “habíamos logrado llegar milagrosamente”. En aquel mismo momento se cortó el motor y yo lo dejé rodar en punto muerto. fuel-tank-empty

Bajamos por casi 10km con el motor apagado hasta terminar al costado del camino en la rotonda de la entrada de aquella pequeña comunidad. Pudimos cargar combustible y seguir en camino al destino.

leer-instruccionesMuchos cristianos creen equivocadamente que tienen un bastante buen concepto de cómo es navegar en esta vida turbulenta las dificultades de criar a una familia “en disciplina y amonestación del Señor” cuando en realidad jamás han pasado por aquel camino.  Lamentablemente, muchos creen que si llegaran  a estar en una posición vulnerable, sólo haría falta dejar a sus vidas continuar rodando en punto muerto.

¡No es una buena estrategia no tener una buena estrategia! Por esta misma razón Dios va a dar instrucciones a su pueblo en cuanto al cuidado de la familia para asegurar que cada generación esté preparada para enfrentarse con la pregunta inevitable de parte de los hijos, ¿por qué es que vos creés así? Vamos a examinar el texto para encontrar una estrategia bíblica para discipular a nuestros hijos y cómo resultado esto nos prepara para la tarea vital de discipular a otros creyentes.

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Descargar el audio aquí.

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I. La revelación de Dios tiene que incorporarse en la rutina de nuestras vidas. Vs. 6-9

A. Es necesario que los padres tienen sus vidas saturadas en la Palabra de Dios. V. 6 

Esta es una referencia a la instrucción de versículos 4-5 que tienen referencia a 4:1-2. Es necesario amar a Dios y este amor tiene su base en nuestro conocimiento de su Palabra. Sobre el corazón no es tan literal como un símbolo de su constante presencia. Es la única manera de garantizar un amor y obediencia a Dios Jn. 14:15

B. Los padres tienen que involucrar a sus hijos en el proceso de aprendizaje de la Palabra. V. 7 

La Palabra de Dios tiene que saturar a la vida cotidiana. No puede ser que se espera que las pocas exposiciones a la Palabra los días domingo y miércoles sean suficientes en nuestras mentes. Si tus hijos miren al televisor, están siendo influenciados durante horas, mejor dicho indoctrinados durante mucho tiempo. Si la Palabra de Dios no se enseña en tu casa, no te debés sorprender si algún día no les importa las cosas de la Biblia porque no la creen.

C. La Palabra de Dios tiene que ser prominente en tu vida en familia. V. 8-9 

Para el creyente no puede haber contacto casual con la Palabra de Dios. Hay que dejar memoria de ella en cada rincón y en cada actividad. Debe estar a mano constantemente. No es tan fácil acordarse de la necesidad de hacer mención de Dios en cada circunstancia de la vida cotidiana hasta que llegue a ser un hábito o el tópico de toda conversación. El uso constante de la Palabra de Dios se llama discipular o entrenar a los hijos en las cosas de Dios. Implica un interés por parte de los padres en la condición espiritual de los hijos. Esto tiene que ocurrir diariamente y constantemente.

II. La recompensa por la obediencia es vida generacional. Vs. 20-25

Cuando el hábito se convierte en interés personal.

A. Prepárense para la interrogativa sobre tu fe personal. V. 20  

Algún día va a llegar un momento cuando el hijo va a quiere saber por qué debe de hacer de tu obediencia llegar a formar parte de su vida personal. Si dios mandó a los padres hacer algo, ¿Cómo se aplica a la vida de los hijos?

B. Dar respuesta contando de las maravillas de Dios en tu vida. Vs. 21-23 

Para los rabís, su interpretación de esta sección no era que los padres solos sino cada generación sucesiva estuvieron presentes en el éxodo. Así que, no fue un milagro para algunos pocos sino una demostración del poder de Dios para librarnos de la esclavitud del pecado para cada generación. I Cor. 6:20

C. Repetir las promesas de Dios en cuanto a la posibilidad de ser aceptado en Él. Vs. 24-25

Es la intención de Dios de bendecir a su pueblo y esto se ve en que los mandamientos vienen después de la promesa. La justicia en mente es la de Dios al desarrollarse una relación correcta entre Dios y los suyos. No es solo el mantener los estándares de Dios sino el compromiso de Dios de salvarlos y mantenerlos en su amor.

Discipulado 2017

2017-discipuladoVamos a volver a las clases!! El domingo, 12 de marzo, empiezan las clases de discipulado para el ciclo 2017. Los esperamos a las 9:15 hs.

Este semestre estudiaremos algo muy importante para cada creyente – Los fundamentos de la fe.

  • El Capítulo 1 – La Salvación – El Regalo de Dios para Ti
  • El Capítulo 2 – La Seguridad Eterna – Tu Relación con Dios
  • El Capítulo 3 – La Confesión – Tu Comunión con Dios
  • El Capítulo 4 – El Bautismo y la Cena del Señor – Tu Conmemoración de Cristo
  • El Capítulo 5 – La Palabra de Dios – El Mensaje de Dios para Ti
  • El Capítulo 6 – La Oración – Tu Comunicación Hacia Dios
  • El Capítulo 7 – La Iglesia Local – Tu Papel en el Cuerpo de Cristo
  • El Capítulo 8 – La Tentación – Tu Lucha Contra el Pecado
  • El Capítulo 9 – El Espíritu Santo – La Presencia de Dios Dentro de Ti
  • El Capítulo 10 – La Santificación Progresiva – La Obra de Dios en Ti
  • El Capítulo 11 – La Mayordomía – Tu Responsabilidad con Dios
  • El Capítulo 12 – El Evangelismo – Tu Ministerio al Mundo

Este libro, una serie de estudios, fueron bien recibidos y resultaron ser útiles tanto para creyentes nuevos como para los más maduros en la fe. Existe hoy en día un analfabetismo bíblico creciente entre los cristianos profesantes. Oramos que el Señor use este estudio como un paso en el alivio de este problema. Nuestra esperanza para los individuos es que estos estudios les ayuden a fundarse en las verdades elementales de las Escrituras que cambian la vida. Nuestra esperanza para las iglesias es que este estudio se haga una herramienta útil en su ministerio de discipulado. Personalmente, esta serie nos ha ayudado a llenar el vacío que existía en nuestro esfuerzo para dar seguimiento a los recién convertidos, permitiéndonos a ser tan diligentes y eficaces en nuestra edificación como somos en nuestro evangelismo.

 

 

 

Nuevo Ciclo del Discipulado

Nuevas Clases del Discipulado los domingos a las 9:15 Hs.

30 de marzo hasta 29 de junio

Hay clases para hombres, mujeres y niños

conocer a Dios

Planilla para el estudio de las mujeres:

30 – marzo Introducción – ¿Por qué necesito conocer a Dios?
6 – abril ¿Qué tan importante es mi forma de pensar?
13 – abril Mi Dios es mi Padre.
20 – abril Desayuno para el Día de la Resurrección
27 – abril Mi Dios es el Creador.
4 – mayo Mi Dios está en control.
11 – mayo Mi Dios es digno de confianza y quiere que yo confíe en Él.
18 – mayo Mi Dios guía (dirija).
25 – mayo Mi Dios es el Juez.
1 – junio Asamblea – no hay estudio
8 – junio Mi Dios quiere que amo y siervo a otros.
15 – junio Feliz Día del Padre – – no hay estudio
22 – junio Mi Dios es el Consejero.
29 – junio Mi Dios está conmigo.
  Mi Dios es Dios.

La Teología del Discipulado (2 Tim. 2:1-7)

discipulado2 Timoteo 2:1-7

1  Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.

2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.

3 Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.

4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.

5 Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.

6 El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.

7 Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo.

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Es de suma importancia que cada creyente sepa lo que la Biblia nos enseña acerca del discipulado antes de empezar de guiar a otros creyentes por una senda que no conocen ellos mismos. Las buenas noticias son que hay una manera práctica para romper estos mal hábitos de debilidad espiritual. No es mi intención sugerir que simplemente hace falta implementar un nuevo método o plan de discipulado, sino que llegamos a entender lo que la Biblia nos enseña en cuanto a la tarea de discipular a otros.

“Timoteo enfrentaba un periodo de vacilación y debilidad espiritual. Quizás dudaba de su llamado o sus dones o la suficiencia  de la provisión de Dios. Estaba preso en alguna dificultad y no pudo sacarse de la misma. Cualquiera que sean las particulares, Pablo llegó a entender que su hijo en la fe necesitaba “avivar su don” que está en él (2 Tim. 1:6). No necesitaba más de Dios necesitaba usar, con compromiso y confianza, las provisiones divinas que ya poseía. Él necesitaba recordar y ejercitar el “poder, amor y dominio propio” (2 Tim. 1:7) que el Espíritu Santo lo había provisto para Timoteo y para cada creyente. Necesitaba deshacerse de su vergüenza de “dar testimonio de nuestro Señor” y estar dispuesto de participar con Pablo en “las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios” (2 Tim. 1:8). Necesitaba, como el apóstol, “estar seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2 Tim. 1:12), de “Retén la forma de las sanas palabras que oíste, [de Pablo], en la fe y amor que es en Cristo Jesús” (2 Tim. 1:13), de evitar supuestos miembros de la iglesia como Figelo y Hermógenes, e identificarse con creyentes fieles como Onesíforo y los de su casa (2 Tim. 1:15–16).” (MacArthur)

La conclusión de Pablo en cuanto a estos asuntos es, “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.

El Discipulado Empieza Cuando Permanecemos en Cristo. (Vs. 1)  El fundamento del discipulado es la relación de Vid y pámpano presentado en Juan 15.

I. Estar fortalecido en Cristo—literamente, “ser investido con poder” El verbo esfuérzate es un imperativo, es un mandamiento. Sin embargo es un mandamiento acondicionado por el gran amor de Pablo por Timoteo, su hijo. Cosa que implica un estado continuo de poder. Pero es un pasivo que implica algo que recibimos.  No es possible ayudar a otros crecer si vos no tenés el poder para hacerlo. Pablo no habla acerca de una fuerza que uno se consigue en el gimnasio sino el poder de Dios que descansa sobre el creyente.

II. Estar Fortalecido en la Gracia de Dios—el elemento en el cual el poder del creyente ocupa lugar. Comparar 2 Ti 1:7. Nuestro poder espiritual se encuentra “en el Señor, y en el poder de Su fuerza” (Ef. 6:10). Nos edificamos en nuestra “santísima fe” a través de oración “en el  Espíritu Santo” y manteniéndonos “en el amor de Dios” (Judas 20–21). La misma gracia que nos perdona y nos santifica es la gracia que nos fortalece. Porque pertenecemos a Cristo, estamos continuamente en la esfera de la gracia. Pero para disfrutar de la esfera de bendición, debemos vivir en la esfera de obediencia.

2 tim 2.15