Un Ejemplo Digno de Seguir (Juan 13:31-35)

siguemeCuando alguien nos pregunta ¿cómo estás vos? la respuesta en muchas oportunidades es “muy bien, gracias”. Pero el simple hecho que lo decimos no significa que estamos presentando todos los hechos.

Resulta que un campesino se presentó delante de un juez porque se había hecho una demanda contra una empresa de transporte de cargo por un siniestro sufrido en autopista. El hombre tenía el brazo enyesado, vendas por todos lados y moretones presentes entre los vendajes. El juez lo miró e hizo el comentario que no se veía muy bien. El campesino respondió que no estaba bien porque había sufrido mucho a causa del accidente. El juez indicó su sorpresa al mostrar que en el reporte del accidente el oficial indicaba que al preguntar al Señor su condición justo después del choque, que él había respondido que estaba “muy bien”.

El campesino empezó a explicar cómo había llegado a responder así al oficial. El dijo, “Yo estaba viajando en mi camioneta con un tráiler atrás. En la camioneta estaba mi perro Clifford y tuve mi mula en el tráiler. Cuando el camión semi me chocó de costado nos mandó por una banquina muy inclinada y la camioneta y el tráiler se dieron varias vueltas antes de quedarse varado en una zanja al lado de la autopista”. Él continuaba diciendo, “la próxima cosa que yo me acuerdo ver es al oficial acercarse al tráiler y revisar a mí mula. Es cuando yo lo vi sacar su pistola y mandar un tiro por entre los ojos de la mula. El oficial se acercó un poco más donde se encontró a mi perro Clifford. Al revisarlo, sacó su arma de nuevo y le mandó un tiro en la cabeza. Así que, cuando me acercó a mí y me preguntó ¿cómo estás vos? le respondí ‘muy bien, gracias’”.

Necesitamos reconocer que hay un mundo en nuestro alrededor que responde en la mayoría de los casos que está bien, cuando lo realidad es otra. En el texto que vamos a estudiar hoy, nuestro Señor Jesucristo nos instruye a implementar un nuevo mandamiento en nuestras vidas. Este mandamiento responde a la necesidad más básica en la vida de cada persona, la necesidad de ser amado. El cristiano tiene que mostrar el amor de Cristo dentro de la comunidad cristiana para suplir esta necesidad en otros creyentes y estimular interés en los inconversos concerniente el mensaje de la salvación.

Juan 13:31-35

31 Entonces, cuando hubo salido, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él.

32 Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y en seguida le glorificará.

33 Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.

34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.

35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 7 de diciembre, 2014:

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I. El verdadero amor tiene su enfoque en traer gloria a Dios. (Vs. 31-32)

A. La gloria de Jesús se ve brillar en la cruz del Calvario. (V. 31)  La traición ahora empieza ya que Judas había ido y la glorificación del Hijo está a mano. Jesús tiene en mente su crucifixión cuando habla de su gloria. Ha llegado para salvarnos como una obediencia directa de la voluntad del Padre y es por esta razón que será glorificado.

B. La gloria de Jesús es segura porque Dios lo realiza. (V. 32)  Hay, por lo menos, tres verdades afirmadas en este versículo acerca de la gloria de Jesucristo.

1. Dios se glorifica en el Hijo.  Esto se ver en el enfoque en la cruz en verso 31.

2. Dios glorificará a Jesús en sí mismo.  En el Cielo Jesús retomará la gloria de que se había despojado antes de venir al mundo en forma de hombre. Jn. 17:5  

3. Dios Padre resucitará al Hijo y le glorificará.  

“Jesús está hablando de un futuro inmediato, y no haciendo una predicción del futuro lejano” (Morris, Leon El Evangelio Según Juan Vol II p. 253).

II. El verdadero amor requiere sacrificio. (Vs. 33)  El uso del término “Hijitos” es importante porque demuestra el afecto que Jesús tiene hacia sus discípulos. El tiempo se está acabando antes de que Jesús padezca la cruz y vuelve a su lugar a la diestra del Padre y los discípulos no pueden ir adonde él va como había dicho a los judíos (7:33-34; 8:12; 21-22). La diferencia aquí es que no añade las palabras “no me hallaréis” porque le podemos encontrar.

III. El verdadero amor sigue un ejemplo. (V. 34-35)

A. Jesús es el ejemplo que podemos seguir con éxito. (V. 34) El nuevo mandamiento no es amar a los demás (Lev. 19:18) sino amor como Cristo amó. Debemos amar a los que conforman la comunidad de creyentes. Hay que seguir los pasos de Jesús.

B. La manera en que amamos nos define como un seguidor de Jesucristo. (V. 35)  Esta condición indispensable nos identifica como verdaderos discípulos de Cristo.

El Modelo de Servicio (Juan 13:12-20)

shoeShine“Un gran grupo de pastores europeos llegó a una de las conferencias bíblicas de Northfield en Massachusetts, guiada por D. L. Moody a fines del siglo diecinueve. Siguiendo la costumbre europea de la época, cada invitado puso sus zapatos fuera de su habitación para ser lustrados por el siervo del pasillo durante la noche. Pero por supuesto, esto era los Estados Unidos y no hubo siervos del pasillo.

Caminando por los pasillos del dormitorio esa primera noche de la conferencia, Moody vio los zapatos y decidió que no quiso que pasen vergüenza sus hermanos cristianos. Él hizo mención de la necesidad a algunos estudiantes ministeriales que estaban allí, pero se encontró con o el silencio o excusas pías. Moody volvió al dormitorio, recogió los zapatos y, a solas en su habitación, el único evangelista famoso del mundo en aquel entonces comenzó a limpiar y lustrar los zapatos. Sólo la llegada inesperada de un amigo en pleno trabajo reveló el secreto.

Cuando los pastores visitantes abrieron sus puertas la mañana siguiente, se encontraron sus zapatos bien lustrados. Nunca sabían por quién. Moody no lo dijo a nadie, pero su amigo lo comento a algunas personas, y durante el resto de la conferencia, diferentes hombres se ofrecieron a lustrar los zapatos en secreto. Quizás este episodio es un ejemplo ideal de por qué Dios usó a D. L. Moody en tan gran manera. Era un hombre con un corazón de siervo y eso fue la base de su verdadera grandeza”. (Gary Inrig)

Lamentablemente la iglesia hoy, tiende a mostrar una actitud similar a la de los discípulos de Jesús en e aposento alto. Los cristianos muchas veces se acercan a la iglesia con la actitud de un cliente buscando recibir un buen servicio en vez de buscar a quién pueden servir.

Jesús nos muestra un ejemplo para seguir en lavar los pies a los discípulos. Pero en nuestro pasaje hoy, vamos a descubrir que el lavar los pies es mucho más que un ejemplo, tiene que ser una manera de vivir constante en la vida cristiana.

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I. La gran verdad detrás del simbolismo de los hechos. Vs. 12-15

A. Nos es preciso reflexionar sobre el significado del ejemplo dado. V. 12

B. Debemos estar dispuestos a servirse los unos a los otros con humildad. Vs. 13-14

C. Debemos recalcar el propósito de este ejemplo a nosotros mismos. V. 15

“Jesús a dado a sus discípulos una lección en la humildad para reprender sus celos, orgullo y contiendas exhibidos en esta misma cena. La lección del ‘ejemplo’ se aplica a todas las relaciones entre los creyentes. Es una lección que se necesita constantemente”. (Robertson, A.T. Word Pictures in the New Testament)

II. El principio de conducta para implementar en la vida. Vs. 16-17

A. No somos superiores a nuestro Maestro y Amo. V. 16

1. Somos siervos pertenecientes a nuestro Señor.  Hay que servir porque no somos demasiados dignos para realizar la obra que Dios nos ha entregado.

2. Somos representantes oficiales de nuestro Dios.  Nuestro Dios tiene el derecho de mandar en nuestras vidas o emitir órdenes.

B. La obediencia trae felicidad. V. 17  No es suficiente saber esas cosas. Es imprescindible implementar un plan de acción para disfrutar de los beneficios de nuestro conocimiento.

III. La necesidad de avanzar a pesar de los obstáculos. Vs. 18-20

A. No todos los seguidores de Cristo serán obedientes. V. 18

B. Jesús no fue una víctima de sus circunstancias, así que podemos creer en Él. V. 19

C. Seguir a Jesús implica servir a los demás mientras cumplimos nuestra misión. V. 20

Es Ganador Él que Muere con una Toalla Sucia (Juan 13:1-11)

toalla sucia

Cuando yo era joven, asistí cada año a un campamento de verano cristiano bastante grande en Corolina del Norte en los EEUU. Durante el campamento un año en particular, el director del campamento hizo referencia a este pasaje aquí en Juan 13:1-13 y sacó una conclusión que nunca me olvidará. Después de explicarnos el significado de las acciones de Jesús en esta última cena con sus discípulos, nos hizo una declaración que, a la vez, llega a ser un gran reto. Él nos dijo “él que muere con su toalla sucia, es ganador”. Lo que quiso decir con esta declaración es que el verdadero siervo de Cristo tendrá en su vida rastros de su servicio hacia los demás de la misma manera en que una toalla sucia indica que ha sido utilizado para la limpieza.

Cada vez más cristianos se destacan por su falta de servicio hacia los demás. Hay mil y una excusas por qué el siervo no puede servir a otros, pero la realidad es que nuestra carne no le gusta la idea de humillarse delante de otros seres humanos. Aún cuando nos humillamos delante de Dios, y sentimos que ha gloriado en quien realmente es, “entonces nosotros, después de estar en su presencia, podemos enorgullecernos y sentirnos superiores a los demás” (Temple citado en Morris, Leon. El Evangelio Según Juan Vol. II p.235 nota a pie). En los evangelios sinópticos los sucesos que acompañan a esta cena no son todos buenos. Los discípulos de Jesús argumentan entre sí sobre quién será el mayor en el reino de Dios. Pero Jesús nos va a mostrar que la humildad es el indicador más grande del verdadero líder. Vamos a examinar tres asuntos que Jesús pone a prueba para mostrarnos la humildad en acción.

Juan 13:1-11

Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.

Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase,

sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba,

se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.

Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.

Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?

Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.

Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza.

10 Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.

11 Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.

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I. Jesús se conoció a sí mismo. Vs. 1-3

A. Jesús tiene presente su identidad. V. 1  En esta marca temporal Juan recoge la idea de que Jesús no es un mártir sino el Hijo de Dios enviado para mostrar amor al mundo y especialmente a los suyos.

B. Jesús sabe que los sucesos en su alrededor lo llevan hacia la cruz. V. 2 Llegando a la cena con sus discípulos el diablo ya busca su oportunidad de destruir a Jesús. Judas Iscariote tiene un horrible plan en mente de entregar a Jesús a las autoridades. Pero esto no es para hacer fracasar al pan de Dios, sino para cumplirlo.

C. Jesús entiende lo que le espera después. V. 3  La gloria que le esperaba ahora lo consuela en medio de todos los sucesos en su alrededor.

II. Jesús sabe su lugar en el mundo. Vs. 4-8

A. Jesús se atreve a hacer algo que sus discípulos no estaban dispuestos a hacer. V. 4-5  El lavar los pies comúnmente ocurrió antes de cenar. Pero en este caso Jesús se levanta durante la cena porque nadie más se atrevió a hacerlo. Jesús se preparó a servir a los suyos en una manera que ninguno de ellos estaban dispuestos a servir.

B. Jesús desafía a Pedro por su falta de servicio y humildad. Vs. 6-8  Pedro muestra una actitud que es bastante común entre creyentes. Él no quiere que Dios le sirva. No desea recibir de nadie, especialmente Dios,  algo que implica la necesidad de devolver su bondad. Pero Jesús indica a Pedro que sus acciones tienen un significado que no va a poder entender hasta que Jesús sea glorificado. Pedro insiste que no puede recibir el gesto de humildad de parte de Jesús. Jesús demuestra que ha venido al mundo justamente para “limpiarnos de toda maldad” I Juan 1:9. La purificación era un paso importante en los ritos del templo y lo es en la vida de cada creyente. “Cristo no puede tener comunión con un santo que está contaminado, pero si puede y quiere limpiarle” (Notas de Scofield p. 1167).

 III. Jesús reconoce a nuestra necesidad. Vs. 9-11

A. Jesús nos muestra nuestra necesidad de limpieza. Vs. 9-10  En el estilo único de Pedro de ser impetuoso, responde que quiere tener parte con Jesús en gran manera. Pero Jesús dice que al bañarse, la persona no necesita volver a lavarse todo, solo necesita quitarse la impureza que encontró en el camino.

B. Aún uno de los seguidores de Jesús no se aprovechó de la limpieza. V. 11 Jesús sabe quién es el entregador pero de igual modo le ofrece el lavamiento. Si no lo va a aprovechar es por su propia culpa. Cualquiera que rehúsa creer se condena a símismo.