Semilla Verdadera Versus Semilla Falsificada (Hechos 8:9-17)

magicLa verdad de la Palabra de Dios supera los engaños de los malvados. ¿Fuiste engañado alguna vez por un mago? La mayoría de los trucos que hacen los magos tienen que ver con artimañas de juego de manos donde “la mano es más veloz que el ojo” dándole la sensación que algo mágico habría sucedido. Aún cuando sabemos que alguien nos va a engañar con sus trucos nos quedamos fascinados por la ligereza asombrosa del mago. Hay cierto prestigio que acompaña al mago por su habilidosa manera de entretenernos con cosas que no podemos explicar.

En nuestro texto hoy, nos encontramos con Simón el mago quien durante mucho tiempo había engañado al pueblo de Samaria con sus trucos. La diferencia es que estos no son juegos de sala sino este mago pretende ocupar el lugar de Dios. Todo va marchando igual hasta que viene el evangelista Felipe y los engaños de Simón están superados por las obras milagrosas del Espíritu Santo quien opera en y a través de Felipe al predicar la Palabra de Dios. Esto se debe al hecho que la verdad de la Palabra de Dios supera los engaños de los malvados.

 

I. La decepción sufrió derrota (vv. 9-11)

Es posible que Simón el Mago llegó a esta zona, enviado por Satanás, poco después de que nuestro Señor predicó a la mujer Samaritana y hubo muchos que creyeron (Jn. 4). El enemigo siempre busca destruir la obra de Dios en su infancia (1 Co. 11:3; 1 Tes. 3:5) De todos modos, durante mucho tiempo este emisario de Satanás engañaba a la gente Samaritana a tal punto que ellos mismos lo consideraron un clase de Dios v. 10. Pero cuando Felipe les predicaba a Cristo (v.5), ellos prestaban atención al mensaje de la salvación respaldado por las obras milagrosas del evangelista. La decepción fue descubierta y derrotada por el divino poder de la gracia de Dios.

II. El evangelio experimentó éxito (vv. 12-13)

El resultado de la predicación de Felipe se ve en la gente samaritana. Ellos creyeron a Felipe y fueron bautizados mientras ellos desatendieron las artimañas de Simón. Lo que Felipe predicaba fueron las buenas nuevas sobre el reino de Dios, Algo ya establecido en el Antiguo Testamento, y el nombre de Jesucristo como la única entrada al reino Hechos 4:12. Algunos quieren argumentar que ellos creyeron a Felipe y no en Dios para explicar la falta de recepción del Espíritu Santo más adelante. Pero al bautizarlos, tenemos que concluir que Felipe quedó suficientemente convencido de su sinceridad en su conversión.

Pero, ¿Qué de Simón quien también creyó y fue bautizado? Vamos a ver más adelante qué clase de creencia tuvo Simón pero lo que podemos sacar de provecho aquí es que este vio el poder de Dios operando a través de Simón y quedó convencido de que se había encontrado con un poder superior a cualquier cosa que él mismo había experimentado hasta el momento. El verdadero evangelio es el poder de Dios para salvación a cualquiera que cree (Rom. 1:16).

III. El Espíritu de Dios fue magnificado (vv. 14-17)

La iglesia de Jerusalén manda investigadores para ver cómo es la situación en Samaria si ellos están siendo evangelizados. Los dos apóstoles se encontraron con todo en orden excepto por una solo cosa rara que el Espíritu no había descendido sobre ninguno. “Este incidente ha generado mucho debate teológico. Una pregunta se refiere a la afirmación de que el Espíritu no había caído sobre los creyentes samaritanos en el momento de su conversión. Algunos interpretan esto como una referencia a la plenitud del Espíritu, lo que prepara a los hombres para el servicio (cf. H. E. Dana, El Espíritu Santo en Hechos). Otros explican esto como una referencia no al Espíritu mismo sino a los dones sobrenaturales, es decir, a las manifestaciones de la presencia del Espíritu. Según esta opinión, la oración de los apóstoles era que los samaritanos pudieran tener su fe confirmada por manifestaciones milagrosas. Aún otros ven esto como una referencia al don del Espíritu, es decir, el Espíritu mismo. Este es el punto de vista que parece tener más a su favor”. (Vaughan, C. (2009). Hechos p. 55).

Si este es el único instante en todo el Nuevo Testamento cuando el Espíritu Santo no es dado al momento de la conversión, nos surge la pregunta ¿Por qué es que Dios retiene Su Espíritu en este caso? No tiene nada que ver con la manera de obtener el Espíritu por lo que se ve en 2:4; 2:384:31 y 10:44. A pesar de que Pablo mismo recibió el Espíritu por la imposición de manos 9:17 no hay ningún mandato de que el Espíritu se recibe por esta manera comúnmente. Así que la respuesta a nuestra pregunta está en otro texto. En Mateo 16:18-19 vemos que Pedro va a tener algún papel importante en el establecimiento de la iglesia de Cristo. En el día de Pentecostés es Pedro quien predica a los judíos y les viene encima el Espíritu Santo. Felipe predica a los Samaritanos pero es Pedro junto con Juan, quienes siendo apóstoles, hacen llegar el Espíritu de Dios sobre los primeros creyentes Samaritanos. De esta manera vemos a Pedro utilizar las llaves del reino por segunda vez confirmando la aceptación de los Samaritanos en la iglesia de Jesucristo sin prejuicio o diferencia alguna. El texto nos indica que fueron convertidos por la prédica de Felipe y fueron bautizados después de creer. Además nos indica que hay algo fuera de lo común por lo que registra Lucas en v.16 al decir “solamente” haciéndonos entender que algo más se espera comúnmente.

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Éxito Inesperado (Hechos 8:4-8)

Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad. (Hechos 8:4-8)

hechos 8.5.jpgAhora, quiero hablar con usted sobre el tema de hoy, “dondequiera que Él guíe hay éxito”. Quiero que todos los que están aquí lo digan y lo signifiquen: “Dondequiera que Él guíe, iré”. Ahora, Él no puede guiarlo atraves del OCEANO. Él no puede llevarte al púlpito. Pero, Él te guiará. Y, Él tiene un plan para ti. Ahora, puedo preguntar, cuántos misioneros hay aquí, y no quiero que levantes las manos, porque podría avergonzarte, después de decirte lo que voy a decir a continuación. Porque, quiero decir que cada uno de nosotros que somos salvos es un misionero. Decir misionero y decir cristiano es decir lo mismo. Ahora, un misionero es alguien que ha sido salvado del pecado. Ahora, algunos de nosotros somos enviados a través del océano, y algunos de nosotros somos enviados al lado, pero si somos salvos, entonces somos enviados, y debemos decir: “A donde sea que Él nos guíe, iré porque ahí es donde encontraré el éxito”. Ahora, quiero darle esta mañana, mientras estudiamos la Palabra de Dios, algo para animar su corazón, algo que decir y en serio, no tener miedo de decirlo. Y, por cierto, si alguna vez hubo un momento en el que debiera decirlo, damas y caballeros, es ahora. A donde sea que Él nos guíe, yo iré porque ahí es donde encontraré el éxito. El problema es que los tiempos son desesperados, pero los santos de Dios no lo son. Nos sentamos y sentimos que, si vamos a la iglesia el domingo por la mañana, le hemos hecho un favor a Dios: “¡Oh Dios, qué buen seguidor tuyo soy! Fui a la iglesia el domingo por la mañana. Incluso deposité algo en el plato de la ofrenda. “Ahora quiero que, para cuando terminemos este mensaje, cada uno lo haya dicho y lo haya dicho en serio:” A donde sea que Él me guíe, yo iré porque ahí es donde encontraré el éxito.

I. El esparcimiento que trajo obediencia (v. 4)  Forzado a salir de Jerusalén por la furia de la persecución, los perseguidos evangelizan en todas partes. “La persecución, en vez de tener una política deliberada escrita, fue la razón del primer impulso misionero verdadero en la iglesia” (Carson, P. 1078) Parece ser algo natural que los cristianos en marcha esparcen el mensaje de la salvación.

Ojalá que pudiéramos volver a tener esta expectativa en nuestra generación.

II. La esencia del mensaje que produjo conversiones (v. 5)  Felipe, uno de los siete (6:5) quién usando el oficio de diacono bien es ascendido a evangelista 1 Tim. 3:13, desciende a Samaria porque las ciudades de esta región están más bajo en altura que Jerusalén. Felipe se encuentra en Samaria porque es dónde casualmente se encontró. Pero vemos la soberanía de Dios en guiar a los pasos de Felipe. Para poder entender el significado de estos sucesos, es necesario repasar algunos textos en los evangelios (Mateo 10:5-6; Lucas 9:52-54; Juan 4:9). Vemos que el ministerio a los Samaritanos es algo fuera de lo común. Sin embargo forma parte del plan de evangelización del mundo establecido por Cristo mismo en Hechos 1:8.

Nunca debemos dudar de la soberanía de Dios en nuestras vidas. Él nos está guiando aún cuando parece que nadie tiene bajo su control las circunstancias de nuestras vidas.

El mensaje de Felipe que trae tanto interés es que Jesús es el Mesías. Hubo un interés generalizado en el futuro Ta-Eb o enviado por Dios Juan 4:25. Pero el mensaje de Felipe viene acompañado por obras milagrosas que son convincentes.

III. El éxito del ministerio es respaldado por el testimonio de los participantes (vv. 6-8)  La gente se regocijaba por ver las obras curativas de Felipe entre el pueblo porque termina dando luz y lustre a su mensaje. Su principal efecto fue romper el poder Satánico que se apoderaba de la gente. “Como Pedro (5:16), podía exorcizar a los espíritus malignos, y la gente podía escuchar los gritos que provenían de las víctimas poseídas cuando los poderes demoníacos los abandonaban” Marcos 1:26 (Marshall P. 163). Además, tuvo el poder para curar y sanar a los cuerpos para que los hombres pudieran dar servicio nuevamente a Dios. “La gracia de Dios en el evangelio está diseñada para la curación de aquellos que son espiritualmente cojos y paralíticos, y no pueden ayudarse a sí mismos, Rom. 5: 6 (Henry P. 2096). Una gran multitud prestaba atención a la prédica de Felipe y el resultado final fue gran gozo en la ciudad.

Esto puede repetirse hoy en día. No los milagros de sanación porque no son necesarios. Pero a través del proceso de compartir el evangelio y respaldarlo con nuestras vidas podemos ver gran gozo en nuestras ciudades tan necesitadas.

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