Poniéndose en su Lugar (Santiago 4:10)

humildad

10 Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.

Una definición de la humildad es: La señal que muestra que uno realmente entiende la vida. Humildad es simplemente el reconocer la posición verdadera del hombre y cederle a Dios su lugar como Dios. Colosenses 1:16-17 dice “Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él. Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten”.
Pero el hombre dice en su corazón “Yo quiero que todos me dejen en paz para poder hacer lo que quiero”. “Yo quiero vivir mi vida a mi manera”. “Yo quiero que otros me sirvan a mí, en vez de tener que servir a otros”.
Todas estas actitudes reflejan un corazón falto de la actitud correcta tocante la humildad.

En Jeremías capítulo 38 encontramos a la ciudad de Jerusalén sitiada por los babilonios. El profeta ya ha mencionado en varias oportunidades que si la gente está dispuesta a entregarse a los babilonios que no le harán daño, pero si no van a ser destruidos con la ciudad. Los príncipes de Israel le acusaron a Jeremías de traicionar a la patria y de desanimar a los hombres de guerra. El profeta es entregado a la cárcel y metido en una cisterna donde hay cieno o lodo en vez de agua. Uno de los consejeros del rey le ruega por la vida de Jeremías y el rey le concede sacar a Jeremías de la cisterna y mantenerlo en el patio de la cárcel. Usaron trapos viejos y ropas raídas atadas como una soga y el verso 13 dice “de este modo sacaron a Jeremías con sogas, y lo subieron de la cisterna” cumpliendo así con las palabras del Salmo 40:2 donde dice “Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos”.

En el contexto de nuestro texto vemos que Santiago revela como la gracia salvadora es recibida. Pero hay trabas a la gracia de Dios cuando nosotros somos faltos de humildad. El orgullo es uno de estas trabas y se muestra en nuestras vidas mayormente en dos maneras.

I. Cuando insistimos en obtener nuestro propio camino.
A. Esto es indicio de un rebelde. I Samuel 15:23
Hay mucho en juego cuando rehusamos humillarnos delante de Dios.
B. Arrepentirnos de nuestra rebeldía es un aspecto de la humildad. Proverbios 28:13
Nuestro orgullo no nos permite reconocer nuestra verdadera naturaleza. Pero un corazón contrito favorece al recibir la gracia de Dios.

II. Cuando pensamos que nuestros propios esfuerzos hicieron posible cualquier logro o éxito.
A. La humildad también es darse cuenta de que alguien aparte de nosotros es responsable por todo lo bueno en nuestras vidas.
“¿Quienes son las personas que Dios ha puesto en su vida quienes hoy por hoy merecen el reconocimiento por hacerse lo que usted es hoy?”
De igual modo que es nuestro Dios que nos ofrece la salvación y quien demanda nuestra humildad para traernos a Dios.
B. La única transformación que finalmente será para nuestro bien y para la gloria de Dios comienza con la humildad. Vemos lo que dice Dios acerca de cómo realmente funciona la vida (Efesios 2:8-9) I Pedro 5:5 –  “revestidos de humildad”

Muchas de las personas “exitosas” hoy día están conocidas por su arrogancia de autoconfianza, su control sobre otros o su estilo de vida auto gratificación.

Dios nos llama a otro estándar como lo que vemos en Lucas 14:11; Col. 2:6; Prov. 16:19

¿Qué le impide someterse a Dios y a la vida del humilde?
“Yo no quiero que Dios controle a mi vida porque Dios”
1. Me mantendría pobre el resto de mi vida.
2. Me haría dejar a algunos de mis amigos por su estilo de vida.
3. Me haría la vida miserable y no podría divertirme.
4. Yo terminaría en el ministerio o en algún campo misionero.

En nuestra perversidad pensamos que Dios es la maldad más grande en nuestras vidas de la cual nos tenemos que proteger. ¡Qué orgullo se revela eso dentro de nosotros!

La humildad nos trae un espíritu de gratitud en acción de gracias. Puede ser demostrado por someterse a Dios y los que ha puesto en su vida para dirigir su vida. El mejor ejemplo en esta tierra es Jesucristo quien… Fil. 2:8-9

Predica por el Pastor Jaime Greenwood, 29 de mayo, 2016

Cambiando la discordia familiar en concordia

!Mirad cuán bueno y cuán delicioso es
    Habitar los hermanos juntos en armonía!

(Salmo 133:1)

armonia familia

Las relaciones con los demás pueden ser un aspecto extremadamente satisfactorio de la vida. Esto está afirmado en Salmo 133:1. Desafortunadamente, todos sabemos por experiencia personal que existe otro lado en esta historia. Probablemente se han derretido más lágrimas sobre malas relaciones que en cualquier otra cosa. Es extremadamente raro encontrar a alguien que su lucha más grande no ha sido con otra gente. Nada puede afectar nuestro caminar con Dios y nuestro servicio para Cristo más que la manera en que nos relacionamos con los miembros de la familia. En su pasaje clásico sobre relaciones matrimoniales piadosas, Pedro ilumina el hecho de que el seguir sus directivas es asunto de preocupación para Dios (I Pedro 3:1, 4, 7).

Principios Bíblicos para Concordia en la Familia

Efesios 4:1-3 es uno de los pasajes mayores en la Biblia sobre cómo resolver conflictos. Cuando lo comparo a conflictos familiares que he experimentado u observando, siempre me maravillo de su profundidad, comprensibilidad, y practicidad.

Cualidades de Pacificadores

Diligencia – Muchas personas harán lo que sea necesario para avanzar en sus profesiones, pero no tienen voluntad de hacer el mismo esfuerzo en el hogar. Al enfrentar la vida familiar, son perezosos, esperando que buenas relaciones familiares se desarrollarán automáticamente. Tienen la fantasía de los cuentos de hadas que un hogar piadoso y pacífico es el resultado de magia o suerte en vez de esfuerzo laborioso. Como resultado, sus familiares se despedazan por un laberinto de conflictos sin resolución.  Según Pablo, mantener la paz adentro o afuera de la familia requerirá diligencia y dedicación (Ef. 4:3). Tenés que tener voluntad de hacer todo esfuerzo y entregarle el todo.

Humildad – Las palabras “con toda humildad” encontradas en Ef. 4:2 enseñan una segunda característica del pacificador. La actitud de Dios hacia la humildad y su opuesto el orgullo se destaca en muchos pasajes de la Escrituras. Isaías nos dice que Dios escoge morar en una manera única con el contrito y humilde de espíritu (Is. 57:15). (También 1 Ped. 5:5; Sant. 4:6; Lu. 18:14; Mat. 23:12; Prov. 16:5, 15:33, 29:23.)  Nadie puede leer estos pasajes y dudar que el orgullo es un impedimento en nuestra relación con Dios. La gente orgullosa tiende a tratar a los miembros de la familia sin respeto.

Mansedumbre – El concepto muy descuidado y frecuentemente malentendido de mansedumbre es el tercer factor en el programa de paz de la Biblia (Ef. 4:2-3). En tiempos bíblicos, la palabra griega traducida “mansedumbre” era usada a veces por un animal domado. Piensa en las implicaciones de esto para relaciones interpersonales. Una persona falta de mansedumbre es como un animal salvaje. Al aplicarlo a relaciones familiares, el punto de Pablo sobre la mansedumbre es bien entendido. Las familias se desintegran cuando partidos en el hogar comen, devoran, y se despedazan unos a otros. Tal comportamiento salvaje produce aprensión, defensiva, y mentes cerradas mientras los miembros de la familia tratan de protegerse del daño. En esta atmósfera, la resolución de conflicto es muy difícil.

Paciencia – Por ser una persona paciente lenta para enojarse o enfadarse, no sobre-reacciona a desacuerdos. Su conducta calmada quita el encendedor de conflictos potenciales (Pr. 15:18). Bajo presión, la persona paciente desvía o mitiga las ofensas con su compostura (Ecl. 10:4). No muestra inmediatamente su irritación al ser atacado (Pr. 12:16). No regresa maldad por maldad. Al contrario, dedicándose a Aquel quien juzga con justicia, busca responder de una manera que agrada a Dios y ayuda a otras personas (I Pedro 2:21-23).

Clemencia –Muy cerca a la paciencia está la cualidad de carácter llamado clemencia. En un sentido es una faceta de paciencia, no podés tener una sin la otra. Sin embargo, Pablo en Ef. 4:1-3 señala el soportar para darle énfasis especial. Así señala el papel clave que tiene esta faceta de la paciencia en preservar la unidad.

 Tu Familia, Como Dios la Quiere; Wayne Mack