Los Resultados Medibles (1 Tesalonicenses 1:8-10)

No hay muchas personas que les gusta el rendir cuentas. Cuando nos toca algún tipo de evaluación, mayormente tememos lo que nuestro superior nos va a decir. Deseamos recibir un buen reporte pero temeos que se va a enfatizar nuestras debilidades y flaquezas sin mencionar nuestras fuertes y los logros.

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Pablo escribe su carta a los tesalonicenses y les hace saber que desea compartir algunas observaciones personales acerca de su conducta en su nueva fe. Pablo los asegura que su reporte es positiva y los anima a seguir siéndole fiel al Señor porque su influencia es una positiva y digna de ser imitada.

I. Una énfasis especial puesta en la obra evangelística (v. 8). Este versículo explica mejor la obra de fe mencionada en el versículo 3. Pablo dice que la influencia de la iglesia es digna de alabar e imitar.

A. La iglesia alcanza a los inconversos con Su ejemplo y con la palabra (v. 8a). La imagen utilizada es de una trompeta cuyo sonido llena el entorno con su música. Su evangelio se ha divulgado en Macedonia, Acaya y “en todo lugar”.  Pero no dice que ellos llevaron el evangelio sino que fue publicada su fe en el Señor. No debemos temer ser ejemplo a lo largo y ancho de nuestro país porque no implica el abandonar a nuestro hogar, sino el ser un ejemplo tal que se habla en todos lugares. La práctica de nuestra fe tiene que ser hablada (extendiéndose) o es una fe muerta (Stgo. 2:20; 26). Es por esta razón que Pablo lo llama una fe que obra en el v. 3.

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Pablo dice que es la “palabra del Señor” que “sonó” para hacernos saber que no se trata de una filosofía humana nueva sino es la verdadera Palabra de Dios dado a nosotros. Esta es la única manera de explicar el cambio duradero que compela a los tesalonicenses a sufrir penalidades para la propagación del evangelio en todo lugar.

B. La iglesia local reemplaza la obra del misionero v. 8b. Pablo indica que el éxito de la fe en acción de los tesalonicenses es tal que su trabajo llegó a ser innecesaria en las regiones mencionadas anteriormente. Si deseamos ver al reino de Dios expandirse rápidamente, nos es preciso vivir por fe de una manera que se habla en todas partes. Al contrario, la obra tradicional de un misionero va a ser la única manera de asegurar de que el evangelio tenga su mayor penetración en un país y su cultura.

II. Una influencia a largo alcance por su amor a Dios (v. 9). Es interesante que Pablo dice que al llegar a un nuevo lugar con la meta de predicar acerca de Jesucristo, muchas personas le respondieron con “ya hemos escuchado de esto por lo que enseñaste a los tesalonicenses”. Pablo indica que esto refleja un amor que trabaja en las vidas de otras personas.

A. Se convirtieron de los ídolos a Dios. Es obvio que el amor de los tesalonicenses hacia Dios tuvo su comienzo cuando Pablo y su grupo de evangelistas les predicaron el evangelio. Pero Pablo dice que la predicación tuvo éxito en convencer a un número importante de personas de su necesidad de dejar atrás su idolatría para servir al Dios verdadero. Esta conversión “involucra un cambio de dirección de la voluntad” (Morris) e implica un cambio de los viejos hábitos por hábitos nuevos. No hay lugar en la vida de un creyente para los ídolos que más bien reflejan las características de un pueblo inconverso; sin Dios.

B. Empezaron a servir al verdadero Dios.  Los tesalonicenses empezaron a servir a un Dios vivo y verdadero a diferencia de los dioses falsos. Como un billete falsificado, ellos habían servido a los dioses que son incapaces de cancelar sus deudas. Pero ahora, su influencia tiene un alcance increíble debido al hecho que su servicio al Dios verdadero se basa en el hecho que Él es el Creador del universo. Un Dios que hace en contraste a los dioses mudos y muertos (Sal. 96:5; 115:4-7). Que nuestro ejemplo también sea medido y hallado fiel.

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La Edificación de la Iglesia Local (1 Cor. 14:1-5)

El amor es un mandato para todo creyente. La falta de amor en la iglesia de Corinto había llegado a ser notorio como un problema espiritual. El amor verdadero que acaba de describirse en el capítulo 13 debía ser procurado por ellos con diligencia. Por esta razón el apóstol Pablo continúa su argumento a favor de los mejores dones con una admonición de seguir el amor verdadero y practicar los dones dados por Dios.

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1 Cor. 14:1-5

1 Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.

2 Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.

3 Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.

4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.

5 Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.

La profecía es el mejor don. Vs. 1-3

El amor no debe impedir el uso de los dones espirituales. No hay que hacerlos todos a un lado los dones para mantener a la unidad. Si los dones espirituales proceden de Dios entonces son para procurar. La palabra griega se traduce literalmente celoso y significa tener un fuerte deseo de conseguir. Pablo mantiene que el mejor don es la profecía y hace algunas comparaciones para comprobar esta verdad.

La profecía edifica. V. 1

Era deseable porque producía crecimiento en toda la iglesia. La profecía significa recibir inspiración directa de Dios. Hoy por hoy no hace falta directa revelación porque tenemos la Palabra de Dios terminada. Entonces vemos la práctica de la predicación de la misma que es distinto en que el predicador se prepara para edificar a la iglesia con la Palabra de Dios, pero la función de la edificación todavía se logra.

Hablar en lenguas falsificadas no edifica a la iglesia. V. 2

Pablo utiliza el singular de la palabra lengua en el V. 2, 4, 13, 14, 19 y 27. En cada caso se refiere al hablar este idioma en el sentido negativo mientras que hace referencia al verdadero don en el plural en V. 6, 18, 22, 23 y 29. Los traductores de la Reina Valera añadieron la palabra “extraña” o “desconocida” en cada caso singular porque ellos reconocieron que el Apóstol Pablo quiso hacer distinguir entre el verdadero don y el don falsificado con el uso del singular y plural. Los idiomas que se traducen son lenguas y el hablar palabrerías es un lengua “desconocida.” La única posible excepción es el vs. 27 donde Pablo hace mención de un idioma hablada a la vez por el hermano de la iglesia.

La idea que hablamos a Dios no es una fuerte posición para el uso del don hoy por hoy. En el griego el artículo definido para asegurarse que hace mención del Dios creador y no solamente cualquier dios pagano. Hay otro problema en el versículo 2 y es la traducción de la palabra Espíritu con mayúscula. Esto no es una referencia al Espíritu Santo sino una referencia al espíritu humano como se hace en el V. 14. Ellos no hablaban por el espíritu Santo sino por su propio espíritu o algún demonio, y los misterios que hablaban eran semejantes a los de las religiones paganas misteriosas.

La profecía es coherente. V. 3

La profecía existe en contraste a las lenguas falsificadas y adulteradas como la predicación de la verdad. “Este producía la edificación de la iglesia, alentaba a la obediencia y alentaba en medio de la tribulación, lo cual era el deseo de Dios para Su iglesia.” Los dones espirituales sirven para el bien de toda la iglesia y no una persona en particular.

La edificación de la iglesia es de mayor importancia. Vs. 4-5

De nuevo Pablo emplea el singular para hacerse referencia a la palabrería insensata de algunos que hablaban sin el entendimiento.

Hay que edificar a otros. V. 4

Pablo dice con sarcasmo que uno edifica a sí mismo cuando habla en un idioma desconocido u oculto. Es decir que hace crecer su imagen frente a los otros creyentes con el gran espectáculo que ofrece. Pero la profecía edifica a los demás mientras que uno explica con claridad el mensaje de Dios.

Todos los dones tienen importancia para la edificación. V. 5

Pablo no condena al don de lenguas verdadera porque proviene de Dios. Pero el verdadero don viene acompañado siempre por la interpretación o carece de sentido en la congregación. Pablo mantiene que es mejor profetizar para que el cuerpo este edificada.