Hombres Aprobados por Dios (1 Tes. 2:3-6)

3 Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño,
4 sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.
5 Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo;
6 ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo.

1 Tes copyPablo enseña en nuestro pasaje hoy que, como un padre, Dios se aprueba a los hijos que entregan sus vidas para compartir Su evangelio con otros. Si un padre de verdad es uno que demuestra su amor por sus hijos por involucrarse en sus vidas al ofrecerles exhortación y consuelo (v. 11), nosotros tenemos una enorme responsabilidad de demostrar esta clase de amor y cuidado hacia los inconversos al entregarles el evangelio. Pablo ya nos dijo en el versículo 10 de capítulo 1 que debemos estar motivados a exhortar a otros a huir de la ira venidera por la esperanza que hay en nosotros. Si nuestra motivación se centra en motivos personales, podríamos perder la oportunidad de influenciar para bien aquellas personas que seguro estén en búsqueda de la aprobación de los hombres. La bendición de la aprobación de Dios se encuentra en el cumplimiento de Su plan para la salvación del mundo.

  1. La verdad del mensaje no compela buscar la aprobación del Padre Celestial (vv. 3-4). La oposición que Pablo enfrentó junto con sus compañeros en el evangelio había sido intensa (v. 2). Al persistir en predicar a pesar de la dificultades nos indica su compromiso con la verdad a cualquier costo.
    1. Por más que nos acusan de ser como otros predicadores falsos (v.3). La palabra traducida exhortación significa “petición con ruego.” Está bien traducida pero también conlleva significado de consolación. Este concepto es confirmado con la afirmación del versículo 11 más abajo.
      • Pablo dice que su petición es diferente a cualquier otro predicador itinerante porque su mensaje no precede del error; no comparte un mensaje equivocado.
      • Tampoco tiene su fuente en impureza sexual. Al oído occidental esta frase puede parecer rara pero en aquel entonces muchos enseñaron que al tener relaciones con uno de los mensajeros de algún dios equivalía a estar en unión con aquel dios.
      • Ni fue una predicación basada en el engaño. Esta palabra tiene su raíz en la idea de una carnada para atrapar al pez. Pablo dice que su predicación contraste a todos aquellos estilos populares.
      • Cualquier de estos métodos de compartir el mensaje de la verdad son ilegítimos y tiene que evitarse en la vida de un seguidor de Cristo.
    2. Podemos refutar la acusaciones falsas con nuestras acciones (v. 4). Pablo dice que fueron puesto a prueba y aprobados para ser predicadores de un evangelio confiados a ellos por Dios mismo (1 Cor. 9:17). En base de lo que dios les hizo y que les dio proceden a anunciar las buenas nuevas.
      1. Recordando a todos que es Dios quien elige a los evangelistas. “Si uno anhela obispado, buena obra desea,” dice Pablo en 1 Tim. 3:1. Pero es Dios quien nos “pone en el ministerio”(1 Tim. 1:12) por más que uno no siempre llevó una vida ejemplar (v. 13).
      2. Nuestro servicio prestado busca la aprobación de Dios. Por más que Pablo servía a la gente, nunca buscaba su aprobación. Pablo vivió con la perspectiva de estar bajo la lupa de Dios. En el día actual, hasta nuestra motivación es imposible esconder de Dios porque Él pone a prueba nuestros corazones, el centro de nuestro ser.
    3. Ser un mensajero integro agrada a Dios (vv. 5-6). El “porque” de este versículo corresponde al versículo tres. Pablo comienza por decir nunca para no dejar lugar a dudas de que no hay lugar para excepciones.
      1. Pablo recurre a los testigos oculares de su ministerio (v. 5). No buscaban lograr su propio fin o voluntad por el uso de palabras lisonjeras. Su forma de hablar bastante sincera (sin cera en la cerámica). Tampoco buscaba usar la máscara (encubrir) de la avaricia. Pablo niega la acusación que la predica tuvo como una motivación encubierta de codicia.
        • Pablo apela a los tesalonicenses a dar fe. Pablo recurre a los tesalonicenses para dar testimonio de que su mensaje no contiene los elementos de la metodología mundanal.
        • Pablo apela a Dios mismo como un testigo. Porque los tesalonicenses no pudieron dar testimonio de lo que ocurre en el corazón, Pablo dijo que Dios mismo da testimonio de que no hubo avaricia encubierta en su corazón. Es por esta razón que cada lector de estas palabras debe de examinar su propia motivación de involucrarse en la obra de Dios.
      2. La estima de los hombres no los impulsaba (v. 6). Pablo termina esta pequeña sección con la afirmación que no buscaba la estima de los individuos ni los grupos de personas. Los que terminan creando una estima delante de los ojos de otros inevitablemente terminan buscando su propia gloria. Pablo dice que ni pidieron el pago que les fue justo.

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La Base de Nuestra Esperanza (1 Tes. 1:9-10)

Servimos al Dios vivo y verdadero. Pero la pregunta es,

¿cómo podemos estar seguros que nuestro Dios es el verdadero Dios cuando hay tantos dioses en el mundo?

Algo de la enseñanza del Apóstol Pablo y su grupo de misioneros hizo convencer a los tesalonicenses de abandonar a sus dioses para aferrarse al Dios vivo y verdadero. Si examinamos en breve las Escrituras al alcance del Apóstol durante su recorrido de Grecia encontramos que hay una gran cantidad de historias relacionadas con la existencia de un Dios Creador y Soberano. Pero a diferencia de los otros llamados dioses de las naciones en general, el Dios de Israel es un Dios personal que se relaciona con Su pueblo. Al sacar de Egipto al pueblo de Israel encontramos una frase que Dios utiliza para identificarse en Éxodo 6:2-3 (El Shaddaí o Todopoderoso; YAHVÉ o el Único y verdadero Is. 45:18).

yahwehLa palabra aquí traducida “Jehovah” es un invento moderno del siglo 16. Al decir que es un invento moderno no quiero decir que es incorrecto porque es una pronunciación de las palabras hebreas “YHVH” junto con los vocales del nombre de Dios “Adonaí” y terminamos con “Jehovah” para nombrar a Dios. Esto es debido al temor o la superstición de los Israelitas de usar el nombre de Dios y así tomarlo en vano. Así que, para la altura del exilio en Babilonia ellos habían dejado de nombrar a Dios como “Yahvé” y usaron casi exclusivamente el nombre “Adonaí” para referirse a Dios. Vuelvo a decir que no es incorrecto referirse a Dios como “Jehovah” es simplemente impreciso. Te lo cuento porque un miembro de nuestra congregación abandonó a la iglesia al cuestionar la Biblia y nuestra fe precisamente por esta imprecisión.

El nombre “Yahvé” es adoptado por el pueblo de Israel para diferenciar a su Dios y la relación especial que ellos disfrutaron Éxodo 15:2-3. Nunca habían conocido a Dios antes como un Dios Vencedor y la idea de Dios como guerrero se hace aún más claro en Amós 5:27. Es este Dios que ahora se presenta a los adoradores de los dioses falsos en los pueblos del imperio romano a los cuales Dios manda a predicar Pablo y su compañía de evangelistas.

Al llegar a tesalónica, la predicación tiene éxito a pesar de las persecuciones y Pablo dice que uno de los resultados más importantes es el abandono de los ídolos y los dioses falsos que representaban para empezar a adorar al Dios vivo y verdadero. Es sobre el fundamento de una relación con el Dios Creador que se construye su santísima fe que espera una reunión celestial.

1 Tes copy

I. Servimos al único Dios vivo y verdadero (v. 9b). La diferencia entre un ídolo y nuestro Dios es que nuestro Dios vive. Su nombre muy probablemente viene de la raíz hebrea por “ser” (HYH). Porque Él vive, podemos deducir que es el Autor de la vida y el verdadero Dios Hechos 14:15. Su lugar privilegiado de Dios vivo y verdadero indica que es un Dios único (singularidad) y así digno de la adoración de toda su creación.

Nosotros encontramos un cambio drástico en la relación entre Dios y sus fieles. Antes de la salvación uno fiel a sus ídolos (pluralidad) buscaba algún beneficio propio. Pero el que “sirve” a Dios termina siendo un “doulos” o “esclavo por amor”; cosa que indica la entrega completa de un cristiano a Dios. Es un término nunca aplicado a los fieles de los dioses paganos. La conversión de un pagano a un cristiano se evidencia por un cambio completo de enfoque en la vida cotidiana.

II. Nuestro Salvador regresa otra vez a buscarnos (v. 10a). Cada verdadero discípulo espera la venida del Maestro. “Los creyentes del Antiguo Testamento esperaban la venida del Mesías y los creyentes del Nuevo Testamento esperen la segunda venida” (Matthew Henry).

A. La prueba de la divinidad del Hijo es la resurrección. La gran prueba de que el Hijo que tanto anhelamos ver es el Mesías, Salvador de nuestras almas, es su resurrección. Es la principal motivación de cada creyente en testificar a los inconversos porque el Hijo resucitado juzgará al mundo con justicia Hechos 17:31. Cuánto más involucrados debemos estar en la entrega del evangelio II Corintios 5:11. Jesús resucitó para llevarnos a Dios I Pedro 3:18.

B. La identidad del Hijo divino nos es revelado. Pablo no solamente hace referencia escondida al Mesías, lo identifica con el nombre Jesús Mateo 1:21. Y según Hechos 4:12 no hay otro nombre que nos ofrece salvación; no solamente en esta vida.

III. Seremos librados de la ira venidera (v. 10b). El propósito de nuestra liberación es evitar la condena justa. “La liberación efectuada por Jesús es una con un significado permanente”.[1] La palabra aquí traducida “librar” literalmente significa “rescatar”. Por más que muchos intérpretes hoy por hoy de las Escrituras buscan reinterpretar las referencias en el Antiguo Testamento a la ira de Dios como algo impersonal, encontramos a menudo a nuestro Dios juzgando al malvado y premiando a los fieles. En el Nuevo Testamento encontramos que la ira está relacionada con Dios explícitamente (Juan 3:36; Rom. 1:18; 9:22; Efe. 5:6; Col. 3:6; Apoc. 11:18; 14:10, 19; 19:15). Pero la ira de Dios no es como la ira del hombre; no es vindicativa. Pero si indica la oposición de Dios a todo lo que es impuro. “Cuando Pablo habla de “la ira venidera”, nos trae la ira escatológica. La ira de Dios no es sólo algo que se experimenta hoy día. Durará hasta el final de todas las cosas. De hecho, se manifestará especialmente en el final de todas las cosas. Es algo inevitable, un pensamiento transmitido por el participio presente: está llegando incluso ahora.[2] Si todos los que se convierten y creen en Jesús evitan la ira venidera, debemos dedicarnos a la predicación del evangelio que cambia vidas.

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[1] Morris, L. (1991). The First and Second Epistles to the Thessalonians (p. 54). Grand Rapids, MI; Cambridge, U.K.: Wm. B. Eerdmans Publishing Co.

[2] Morris, L. (1991). The First and Second Epistles to the Thessalonians (pp. 55–56). Grand Rapids, MI; Cambridge, U.K.: Wm. B. Eerdmans Publishing Co.