Jesús Conquista a la Muerte (Juan 11:38-44)

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Juan 11:38-44

38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima.

39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.

40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.

42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.

43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: !!Lázaro, ven fuera!

44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.

 

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 7 de septiembre 2014

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I. Nuestra falta de fe es sin fundamento. Vs. 38-39

Jesús saldrá victorioso siempre.

A. Jesús es conmovido por la incredulidad que le rodea. V. 38

El pasaje registra el hecho de que Jesús es conmovido mientras se acerca a la tumba. Sabiendo que ya va a levantar a Lázaro de entre los muertos (v. 41), debemos entender su fuerte emoción a la luz de pasajes como por ejemplo Marcos 3:5.

Los judíos le acusaban de llegar tarde mientras las hermanas lamentan su tardanza en llegar pero Jesús busca solo un poco de fe para convertir a la multitud.

B. Marta se escandaliza por la orden de Jesús. V. 39

Jesús manda que la piedra se remueva. La obra que está dentro de nuestra habilidad, Jesús nos manda a realizar mientras Él resérvalo que trasciende la habilidad de su creación para sí mismo.

 La reacción de Marta comprueba la realidad de la muerte de Lázaro de un lado y del otro lado expresa su cuidado de la amistad con Jesús. Es como si estuviera diciendo “No mires al cuerpo del quien amabas en el estado en que ahora se encuentre. Acuérdate del amigo Lázaro de cómo era antes.” Está la preocupación de ver los efectos del pecado sobre el cuerpo de Lázaro porque su fe ha menguado desde el momento de su confesión (v. 27).

Nosotros no vemos los efectos del pecado con los ojos de un Salvador y Dios omnisciente. Jesús va a resucitara Lázaro, dándole vida a un cuerpo ya sobre venido por los efecto del pecado. Pero aún los vivos en esta vida están “muertos en sus delitos y pecados” Efesios 2:1

 II. Verdadera fe produce resultados sobrenaturales. Vs. 40-44

A. La fe verdadera supone acción de parte nuestro. V. 40

Si creemos Dios está dispuesto a realizar una obra redentora en nuestras vidas que afectará a generaciones venideras. Pero es condicional basado en nuestra reacción a la Palabra de Dios. Jesús responde a las palabras de Marta con la frase “No te dije” señalando el hecho que su palabra ya está establecida y segura. Marcos 9:23

Al creer solo un poco, la gloria de Dios se ve. Los demás testigos solo vieron los resultados, pero los que ejercitaban un poco de fe vieron la gloria de Dios y alcanzaron entender el verdadero significado del milagro.

B. La fe verdadera produce agradecimiento a Dios. Vs. 41-42

Jesús nos da un ejemplo para seguir cuando oró al Padre en agradecimiento. Primero nos muestra que hay unidad en la deidad. Jesús no estaba hablando a sí mismo sino al Padre. Luego nos instruye en la actitud frente  una oración de fe. Debemos de agradecer antes de recibir la respuesta porque nuestro Dios nos escucha I Juan 5:14. Pero si reusamos hablar con Dios, no puede haber respuesta. Y de último, crea un entorno en el cual los incrédulos pueden empezar a creer que Jesús es el enviado de Dios por los resultados que disfrutamos en nuestras vidas.

C. La verdadera fe nos libera de los efectos del pecado. Vs. 43-44

Jesús gritaba con gran voz a diferencia de los médiums y adivinadores que susurran y murmuran Isaías 8:19. Llama la atención a sus acciones porque es el Todopoderoso y no hay que temer a sus enemigos.

El cuerpo muerto sale de la tumba y de entre las garras de la muerte. Jesús manda a los presentes a desatarle de sus vendas y ponerlo en libertad. Colosenses 3:1-4

El Maestro Te Llama (Juan 11:28-37)

ver. juan 11

Dale la bienvenida a Jesús. El evangelista LR Scarborough habló de una reunión de avivamiento donde muchos se habían convertido. Una madre se preocupó porque sus dos hijos no mostraron pruebas de convicción o ningún interés en la salvación. Ella preguntó al predicador cuál era el problema. “¿Por qué no desean ser salvos mis hijos? Los hijos de otros hogares están siendo convertidos en gran cantidad.”

El predicador le preguntó:”¿Puede usted soportar un poco el habla directo?”

La madre respondió:”Sí puedo.”

El predicador dijo, “Sus niños tienen los ojos secos y están indiferentes porque su madre también lo es. ¿Usted alguna vez tomó cualquiera de ellos a un lado a orar con él y por él acerca de su salvación?”  La madre admitió que ella no lo había hecho. “¿Usted ha pasado noches en vela llorando sobre su condición perdida?”, Preguntó el predicador. Una vez más la madre confesó su fracaso.

Scarborough, dijo que aquella noche la madre caminaba por el piso y oró. Más tarde dijo: “Mis hijos estaban en mi corazón y yo no podría vivir a menos que se salvaron.” Al día siguiente, los dos muchachos respondieron al mensaje y nacieron de nuevo en la familia de Dios.

Uno de ellos dijo: “Mamá, te escuché cuando usted oró por nosotros anoche. ¡Somos salvos ahora en respuesta a tus oraciones!”

Conocer todos los versículos para presentar el plan de la salvación y tener respuestas listas a las objeciones comunes al evangelio son maravillosos e importantes. Pero el conocimiento no es un sustituto por un corazón que arde de celo para alcanzar a los perdidos. El destino eterno de amigos, familiares, compañeros de trabajo y vecinos es un asunto extremadamente serio, y debería ser suficiente para llevarnos a nuestras rodillas. Si queremos ser eficaces en nuestro testimonio, tenemos que empezar con una oración para aquellos que oirán. Jesús demostró su preocupación por toda la humanidad cuando Él se puso a llorar al ver el estado desesperado de los seres queridos frente a las consecuencias del pecado. Pero Jesús no nos deja en esta condición sino nos ofrece la oportunidad de invitarle a salvarnos de todos nuestros pecados. (P. Chappell, Diaramente en la Palabra, 21/8/2014)

Juan 11:28-37

28 Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama.

29 Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él.

30 Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado.

31 Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí.

32 María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.

33 Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,

34 y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.

35 Jesús lloró.

36 Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.

37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?

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Predica de Pastor Jaime Greenwood, 31 de agosto, 2014

I. Jesús fue bien recibido por las hermanas de Lázaro. Vs. 28-32

A. Marta se encontró a Jesús. V. 28  Ella, comenzó su encuentro con Jesús preguntándole al Señor el “por qué” ella tuvo que experimentar la pérdida de su hermano pero termina con un contundente profesión de fe en la persona de Jesús como el Salvador del mundo. Ahora ella busca comunicar a su hermana que Jesús (el incomparable Maestro) había llegado. Le imparta información suficiente para que ella lo encontrara después.

Esto llega a ser un hermoso ejemplo de lo que cada creyente debe hacer al encontrar solaz en la persona de Jesucristo, ir a buscar a otro necesitado para compartir la esperanza y aliento que Jesús es para nuestras vidas.

B. María vino a Jesús. Vs. 29-32  María se apuró a encontrar a Jesús y hace eco de las palabras de Marta en el versículo 21 al encontrarlo. Está angustiada por la situación en la cual ellas se encuentran. Según ellas dos, no hubiera muerto el hermano si Jesús hubiera estado mostrando así su confianza en su poder de sanar. Pero el hermano murió y ahora van a tener que pasar el resto de sus vidas sin él.

Pero María reverenciaba al Señor y parece querer comunicar otro sentido con sus palabras. Ella busca que el Señor se compadezca con la angustia que ella siente en su alma.

Una vez que el alma gime por el apoyo de Dios y entiende que ese apoyo se encuentra en la persona de Jesús, es necesario acercarse a Él en fe porque “tiene cuidado de nosotros” I Pe. 5:7.

II. Jesús se muestra accesible. Vs. 33-37

Aquí, Jesús “se identifica con todo ser humano en su dolor y desesperación” (Lindars en Morris, Leon El Evangelio Según Juan Vol II, p.171 nota a pie).

A. Jesús comprende bien nuestros padecimientos. Vs. 33-35  Muchos han especulado sobre qué significado tienen las frases en estos tres versículos que expresan la angustia de nuestro Señor y Salvador. Al estudiar el pasaje, la única interpretación válida es que “Juan solo estuviera diciendo que Jesús estaba conmovido de gran manera” (Morris, p. 169). Debido a que Jesús pronto resucitará a Lázaro de entre los muertos, no puede ser que está dolido por su fallecimiento. “Debe de referirse a su profunda preocupación e indignación frente a la actitud de los que estaban llorando. No supieron entender la naturaleza de la muerte ni de la Persona del Hijo” (Morris, p. 170). Jesús termina llorando, pero a diferencia de la forma escandalosa de los demás, lloró de manera silencioso I Tes. 4:13. Jesús derramó lágrimas por el efecto doloroso del pecado sobre Su creación.

B. Jesús nos ama de corazón. Vs. 36-37  La devoción de Jesús a la causa justa de Su Padre celestial de vencer una vez para siempre la muerte y su poder sobre los seres humanos es una muestra de Su gran amor para con nosotros. Mientras los judíos mal interpretaron las lágrimas de Jesús como el resultado de su afecto por el difunto y una frustración frente a su muerte, llegaron a captar la esencia de la persona de Jesús. El ama a nosotros y nos invita a tener una relación personal con Él.

Jesús Nunca Llega Tarde (Juan 11:11-27)

marta llorando copy

¿Conocés  alguien que siempre llega tarde? Mi esposa se queja muchas veces de mi manera de llegar justo sobre la hora. Para ella, le gusta la idea de llegar a cualquier cita unos 10 minutos temprano. Así que, tenemos conversaciones interesantes en el auto yendo a una cita acerca de la hora de llegada. Hay un refrán en ingles acerca de llegar siempre tarde que dice “’Él llegará tarde para su propio velorio”. Me imagino que cada persona culpado de la tardanza respondería que “ojala pudiera llegar tarde para aquella cita”.

Juan 11:11-27

11 Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.

12 Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará.

13 Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.

14 Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto;

15 y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él.

16 Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.

Jesús, la resurrección y la vida

17 Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro.

18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios;

19 y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.

20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.

21 Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

22 Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.

25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

27 Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.

Jesús llegó tarde para el velorio de Lázaro. No es que llegó al final del evento mientras todos están por salir. Llegó días después del velorio y ahora el cuerpo se encuentra en un estado de descomposición. Pero lo que nos llama la atención es, por más que parezca que Dios opera de una manera incoherente para nuestros tiempos, no está limitado por el tiempo. Así que, la muerte misma llega a ser solamente un estado temporario de dormir en vez de algo que aterroriza a los seres humanos. Jesús da vida a los seres humanos.

I. Tenemos un Salvador que se preocupa por nuestras necesidades. V. 11-16

A. Jesús tiene conocimiento sobrenatural. Vs. 11, 14-15

B. Jesús nos motive a depender de su conocimiento. V. 12, 16

II. Tenemos un Salvador que aguanta nuestra honestidad. Vs. 17-23

A. Jesús ofrece socorro en momentos menos esperados. Vs. 17-20

B. Jesús ofrece esperanza en medio de los momentos difíciles. Vs. 21-23

III. Tenemos un Salvador que merece nuestra entrega. Vs. 24-27

A. Jesús nos ofrece vida después de la muerte. Vs. 24-25

B. La condición de la vida eterna es nuestra fe en Jesucristo. Vs. 26-27

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 24 de agosto, 2014

Esta enfermedad…es…para la gloria de Dios (Juan 11:1-10)

ver. juan 11.3 copyCuando un cristiano piadoso se descompuso y llegó a la puerta de la muerte, algunos de sus amigos se acercaron a su camilla para orar que Dios lo restaure. El último en orar hizo mención de la fidelidad del siervo enfermo, y concluyó su petición diciendo “Señor, tu sabes que él te ama”. Después de un momento de silencio, el creyente enfermo le replicó, “Yo entiendo que sus intenciones son buenas, pero no roges por mí recuperación en base de mí amor por el Señor. Cuando Lázaro estuvo enfermo, María y Marta enviaron a Jesús, pero su petición no se basaba en el amor de Lázaro hacia Jesús. Ellas le dijeron, ‘Señor, él que tu amas está enfermo’. No es mi pobre relación con Dios que llama su atención a mi situación sino su perfecto amor por mí que es mí fuente de fuerza y esperanza.”

Juan 11:1-10
1 Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana.

2 (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.

3 Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo.

4 Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

5 Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro.

6 Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.

7 Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez.

8 Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?

9 Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo;

10 pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él.

Tenemos delante nosotros hoy un acontecimiento que no se registra en los otros evangelios. Esto hace a muchos dudar de su autenticidad. Pero no es necesario que todo suceso de la vida de Jesús esté representado en cada uno de los evangelios para que tenga validez o credibilidad. Pero el asunto aquí es que se trata de la resurrección de un muerto y que ocurrió en un entorno tan público. Así que, genera preguntas en cuanto a por qué no se encuentra en otras fuentes. Pero debemos concluir que es un evento histórico y de que Juan es un testigo ocular de este suceso.

Lázaro es el hermano de María y Marta quienes son íntimos amigos de Jesús. Ellos viven en Betania a unos dos kilómetros de Jerusalén mientras Jesús se encuentra en Betania al otro lado del Jordán (Juan 10:40). Jesús va a obra de una manera milagrosa para mostrar su deidad y glorificar al Padre. Pero a la misma vez nos enseña una lección importante acerca de la manera en que Jesús interviene en nuestras vidas cuando le rogamos que interceda. Vamos a ver que Dios nos ama de una manera tremenda.

I. La gran necesidad de los amados. Vs. 1-4

A. Es necesario entender que hasta los seres queridos de Dios se enferman. Vs. 1-3  Es una mentira decir que si uno se entrega al Señor no sufrirá más enfermedad. Lázaro es íntimo amigo de Jesús y se encuentra enferma justamente para traer gloria a Dios según verso 4.

Si vos te encontrás en un estado delicado de salud, podés encontrar socorro en que Dios tiene todo bajo Su control. Aún los que Cristo ama compartirán en la angustia de la vida de un mundo bajo la maldición del pecado.

B. Debemos reconocer que Dios reconoce nuestras necesidades.  V. 4  Jesús respondió a sus discípulos que esta enfermedad no iba a resultar en la muerte de Lázaro. Dice que Lázaro va a jugar un papel integral en un suceso que va a revelar la gloria de Dios en el Hijo.

II. Los retrasos del amor. Vs. 5-6

A. El amor de Dios no nos garantiza la rapidez de su respuesta. V. 5  Jesús ama a esta familia y tiene una relación especial con ellos. Es cierto que María y Marta esperaban una respuesta pronta de parte de Jesús para sanar a su hermano. Pero Dios tiene todo bajo su control y no está limitado por el tiempo.

Cuando la respuesta a tu oración viene tarde, debés de estar seguro que no está fuera del plan de Dios para tu vida.

B. La tardanza en la respuesta tiene un propósito. V. 6  Jesús no empezó a acercarse a la casa del Lázaro al recibir las noticias acerca de su enfermedad para mostrar su grandeza y control sobre los asuntos de la vida cotidiana. La manera en que Dios obra demuestra su amor divino y no es igual a nuestro amor humano.

III. El andar en la luz. Vs. 7-10

En el capítulo 10:39 Jesús se había escapado de las manos de los judíos y ahora sus discípulos se preocupan de que se vaya a exponer a la posibilidad de su captura.

Jesús muestra una actitud que no es fatalista sino el opuesto de la cobardía. Tiene una gran confianza en la voluntad del Padre en la hora que está por llegar. Jesús tiene el coraje de enfrentarse con sus enemigos para poder así cumplir con la voluntad de su Padre en la vida de Lázaro.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 17 de agosto, 2014

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