La Decisión Correcta (Hechos 6:5-7)

1541947187361_imageTomar la decisión correcta puede influenciar a muchas generaciones para bien.

Un ministro, un abogado y un ingeniero están siendo enviados a la guillotina. El ministro apoyó la cabeza en el bloque, tiraron de la cuerda y no pasó nada. Alabando a Dios, declaró que había sido salvado por la intervención divina y fue puesto en libertad. Luego se coloca al abogado en el bloque y, nuevamente, la cuerda no soltó la hoja. Luego afirmó que no podía ser ejecutado dos veces por el mismo crimen, y por lo tanto, es puesto en libertad. Luego agarraron al ingeniero y justo cuando estaba a punto de meter la cabeza en la guillotina, miró el mecanismo de lanzamiento y dijo: “Espera un momento, creo que veo tu problema…”Bueno, ¡supongo que el ingeniero necesita un poco de arreglo en cómo resolver sus problemas!

Se ha dicho que los cristianos se vuelven poco cristianos cuando se organizan. No hay duda de que esto es una exageración, pero hay veces en que es cierto. Y cuando es verdad, es ciertamente una triste acusación. Sin embargo, la naturaleza de la iglesia necesita ser entendida. Dios no ha diseñado a la iglesia para que sea una corporación impersonal, aunque suceda. Tampoco Dios ha diseñado a la iglesia para que sea una comuna libre y libertino, aunque esto también sucede. Es mucho más preciso describir a la iglesia como un organismo vivo y funcional, animado y alimentado por el Espíritu Santo.

Continuamos el estudio sobre los primeros hombres elegidos para server en segundo plano en la iglesia local. Lo que se nota en esta segunda sección es como la decisión tomada por la congregación, al ser la correcta, continua teniendo efectos positivos hasta incluso en nuestra generación.

Nosotros observamos la semana pasada el discernimiento de los helenistas en el versículo 1. El problema identificado nunca proporciona el resultado. Esto proviene de la sucesiva implementación de una solución. Así que, los Apóstoles tomaron una decisión de carácter tajante. Ellos propusieron que la congregación elige a 7 varones capaces de atender a la distribución de los bienes de la iglesia para suplir las necesidades de todos.

Hoy veremos cómo tomar esta decisión correcta influencia a muchas generacines para bien.

I. La propuesta apostólica delegada (vv. 5-6)

A. La congregación acepta la propuesta de sus líderes (v. 5a) Después de considerar el carácter de los candidatos como el elemento más importante en su selección (v. 3) la congregación en forma unánime comienza el proceso de identificar y nombrar a los futuros servidores. Si el carácter del futuro líder no coincida con el puesto no puede haber unanimidad. Para saber si uno reúne las características deseadas en imprescindible el conocer al individual personalmente.

B. La congregación adopte a los nuevos candidatos (v. 5b)  Los primeros dos en la lista aparecen más adelante en la narración y son hombres de renombre. Todos llevan nombres griegos y en el caso de Nicolás el texto revela que es un griego procedente de Antioquía convertido a judaísmo ahora convertido a Cristo. El hecho que dos de ellos avanzan en sus puestos de servidores a ser evangelistas es una indicación de que a veces Dios nos llama a un puesto inferior para después hacernos avanzar a un futuro ministerio más amplio y de mayor influencia.

C. Los apóstoles activan a los servidores (v. 6)  Una vez elegidos, los siete están presentados delante de los apóstoles quienes los reconocen públicamente en su nuevo rol con la imposición de sus manos. Esta práctica tiene refleja a la historia en Números 27:15-23 donde Moisés impone sus manos en Josué al pasar su autoridad a un nuevo líder.

II. Los efectos positivos producen dividendos (v. 7

A. El testimonio de la Palabra de Dios tuvo mayor alcance. 

B. La cantidad de creyentes aumentó especialmente entre los líderes religiosos.  Es interesante que el versículo 7 nos indica el cumplimiento de una profecía de Salmo 132:16

Aspirando a Ser Una Ayuda (1 Tes. 5:11-13)

Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis. 
Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.
1 Thessalonians 5:11-13

 

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El ministerio debe ser el trabajo de Guarda Parque o Bombero?

Ser una ayuda animadora no es fácil. Requiere de mucha energía y puede producir mucho estrés en la vida de la persona que aspira a ayudar a otros. Pero es exactamente lo que se requiere de un pastor o líder que intenta guiar espiritualmente a otros o quién también busca aliviar la carga de uno que se encuentra sobrecargado.

I. La responsabilidad del creyente uno al otro v. 11  Estas responsabilidades se ven en el tenso del verbo activo continuo que indica una acción que debe ser habitual.

A. Animarnos y edificarnos mutuamente.  El animarnos significa fortalecer a otro con sus palabras mientras la edificación apunta al hecho que la vida cristiana tiene que estar en un estado constante de crecimiento.

B. Cumplir con las exhortaciones de la Palabra.  “Pablo concibe el uso de las grandes verdades sobre la segunda venida, el día del Señor, el carácter de los cristianos como hijos de ese día e hijos de la luz, la necesidad de velar, de comprender que Dios no nos ha puesto para ira, sino para la salvación, y esto a costa de la muerte de su Hijo, y de los otros asuntos a los que se ha referido, todos como medio para promover el crecimiento”.[1]

C. Continuar en esta tradición.  La vida cristiana no puede conformarse con el crecimiento hasta ahora. Nuestro avance en el crecimiento nunca es suficiente para quedarnos quietos.

II. Las responsabilidades del creyente hacia sus líderes vv. 12-13

A. Tener respecto hacia los que trabajan para tu bien v. 12  “Apreciar su verdadero valor” es el sentido del verbo traducido “reconocer a los que trabajan entre vosotros”. Este grupo de líderes trabajan arduamente, tienen autoridad sobre ustedes y los corrigen. El trabajo es el cuidado de las almas no con una actitud de señorear sino de hacer bien a todos (1 Cor. 10:8). Tampoco debe el líder hacer pasar vergüenza a los bajo su cuidado pero amonestar su mal actuar con cariño (1 Cor. 4:14).

B. Valorarlos para convivir en paz v. 13  Pablo dice que los que reciben cuidado de sus líderes deben de valorarlos y amarlos a la misma vez. Nadie tiene la autoridad para rechazar a sus líderes como si no tuvieron valor sino la responsabilidad de responder favorablemente a su labor de cuidar a y corregir a los congregantes. La idea de “mucha” es altamente y conlleva la idea de superar toda expectación con estas actitudes. “No es una cuestión de personalidades. El bien de la iglesia es lo importante. No se puede esperar que la iglesia haga su trabajo con eficacia si los líderes no son apoyados lealmente por sus compañeros. Es un hecho que hasta el día de hoy a menudo somos lentos en darnos cuenta de que el liderazgo efectivo en la iglesia de Cristo exige un seguimiento efectivo”.[2] Tener paz es dado a todos no sólo los seguidores sino también a los líderes hacia sus seguidores.

 

[1] Morris, L. (1991). The First and Second Epistles to the Thessalonians (La Primera y Segunda Epístolas a los Tesalonicenses) (p. 162). Grand Rapids, MI; Cambridge, U.K.: Wm. B. Eerdmans Publishing Co.

[2] Ibid

El Manifiesto de la Iglesia

propósito copyNosotros, los miembros de la Iglesia Bautista Independiente tenemos el propósito de:

Glorificar a Dios a través de

la evangelización de los incrédulos,

la edificación de los salvos y

la preparación de los creyentes para ministrar a la próxima generación.

Deseamos ver el fruto de la Gran Comisión en nuestras vidas personales y en el ministerio de nuestra iglesia. Deseamos ver a los discípulos de Cristo salir de su hogar y del edificio de la iglesia con urgencia y amor para con su comunidad y la gente de su alrededor, para hacer discípulos y enseñarles a obedecer todo lo que Cristo nos ha mandado.

Esta es nuestra visión porque creemos que es la voluntad de Dios, como se revela en las Escrituras, y mantenemos las Escrituras como nuestra suprema y suficiente  autoridad.

En particular, estamos impulsados por las siguientes convicciones bíblicas:

  • Que nuestro Salvador Jesucristo, crucificado y resucitado, reine sobre todo como el Señor y Juez del mundo (1 Co. 15:3-4; Fil. 2:9-11; Sal. 89:27; Ef. 1:20-21; Col. 1:8; Heb. 1:3-4; 1 Pe. 3:22; Gén. 18:25);
  • Que el problema más apremiante que enfrenta la humanidad es nuestra pecaminosidad total y nuestra culpabilidad ante un Dios justo (Ro. 3:23; Ecc. 7:20; 1 Jn. 1:8);
  • Que el principal propósito de Dios es Su gloria en la creación y la redención, mandando a su Hijo al liberar a los pecadores de entre todas las naciones, por salvarlos de las tinieblas para ser sus discípulos, aprendiendo a obedecer todo lo que él nos ha ordenado (Mt. 28:19-20; Hch. 1:8);
  • Que el método elegido por Dios, tanto para la conversión como para el crecimiento, es predicar el mensaje bíblico que se centra en Jesucristo y Su obra como sustituto por nuestro pecado (Ro. 15:20; 1 Co. 1:17, 23; Ef. 3:8);
  • Que esta tarea de evangelizar al mundo y edificar a la iglesia no es solo el papel de los predicadores, pastores y evangelistas, sino también de todo el pueblo de Dios mientras que el mismo está siendo entrenado y equipado para hablar la palabra de Dios a los demás (Ef. 4:11-12; Ro. 12:4-7);
  • Que nuestra participación en este trabajo de Dios debe de ser la prioridad central de nuestras vidas y de nuestras iglesias siendo discípulos que hacen discípulos (Lu. 2:29; Jn. 4:34, 9:4);
  • Que la teología de las Escrituras como todo-suficientes moldee e impulse todo lo que hagamos mientras que utilicemos métodos sabios para cumplir la Gran Comisión (2 Tim. 3:16-17);
  • Que nuestro gozo en esta obra se cumplirá a pesar del sufrimiento, los conflictos y la oposición del mundo, la carne y el diablo, mientras que esperemos el regreso de Cristo (Mt. 5:5; Jn. 16:20-22; Ro. 5:3; 2 Co. 8:2).

 

Sin embargo, mirando en nuestro alrededor, y viendo a aquellos que afirmaran la mayoría o todas las convicciones anteriormente mencionadas, nos preocupa observar:

  • A los millares perdidos en su pecado; y sin embargo, una ausencia generalizada de visión y urgencia evangelísticas en muchas iglesias, donde una gran parte de las energías y los recursos se gastan en diversos programas para entretener a la iglesia o beneficiar a la sociedad, pero donde la falta de conversiones se acepta con resignación;
  • Una disminución de las expectativas sobre los cristianos, al no estar equipados a ser piadosos hacedores de discípulos, sino que a menudo simplemente están servidos como consumidores espirituales o se emplean para ayudar a ejecutar programas que producen poco fruto evangelístico;
  • Una pérdida del impulso en el reclutamiento y entrenamiento de la próxima generación de trabajadores en el evangelio a servir tiempo completo;
  • Entre los líderes, una falta de visión, valentía, flexibilidad y habilidad para planificar y hacer crecer los ministerios en base de hacer discípulos;
  • Un pragmatismo teológico sin discernimiento que toma por sentado las verdades evangélicas centrales, pero que no logra ver el vínculo entre la teología y la práctica, y queda cautivo de las metodologías que están de moda.

 

Así que, por la gracia de Dios, nuestro propósito principal en el ministerio es lograr lo siguiente:

  • Una urgencia renovada entre el pueblo de Cristo para extender el Evangelio a nuestros barrios, ciudades y más allá aún: hacer discípulos, plantar nuevas iglesias, revitalizar y ayudar crecer a las iglesias existentes, y ver, por la bendición de Dios, a multitudes de creyentes nuevos creciendo en su fe y dando gloria a Dios;

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  • Equipar a todos los cristianos a ser hacedores de discípulos; que abundan en el amor y en las buenas obras, que hablan la verdad de Dios a quienes les rodean y que trabajan diligentemente para ver el reino de Dios crecer tanto en amplitud como en profundidad, cueste lo que cueste;
  • Persuadir a otros pastores y misioneros para que adopten la misma visión Biblia-céntrica y que expresen ese compromiso en sus vidas personales y en sus ministerios;
  • Para equipar a los líderes de la iglesia en conocimiento y habilidades nuevos, no solo para predicar el Evangelio, sino también para entrenar a las ovejas a ser hacedores de discípulos y para cambiar la cultura y las estructuras de la iglesia para que cumplan con el propósito de hacer discípulos;
  • Preparar a una nueva generación de líderes apropiadamente dotados, reclutados y equipados con la visión y las habilidades para guiar al pueblo de Dios en esta tarea;
  • Construir una comunidad de apasionada, sacrificada, hacedora de discípulos con un corazón entregada al Evangelio que continúen impulsando, estimulando y alentando mutuamente en este ministerio.

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