La Comunicación (Parte 1): Comunicación no verbal

Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;  no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.  Porque:  El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño; apártese del mal, y haga el bien; busque la paz, y sígala.   Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. (1 Pedro 3:8-12)

 

La Comunicación Efectiva; Una Definición

Sin una buena comunicación no podés tener el tipo de matrimonio o familia que Dios quiere que tengas. Por eso vamos a dedicar unas semanas de estudio a una discusión de lo que constituye una comunicación efectiva, y como puede ser desarrollada. Generalmente, “comunicación efectiva” puede ser definida como el proceso de compartir información con otra persona en tal manera que el mensaje del que lo manda sea entendido como él lo propuso. Al menos que él que lo manda y él que lo recibe hayan llegado a un acuerdo común, no se comunicarán efectivamente. En Efesios 4:29 Pablo dice que debemos hablar lo que es bueno para edificación, cosa que indica que cuando nos comunicamos efectivamente, reforzamos y enriquecimos mutuamente nuestras vidas. Esta es la norma que debemos utilizar para evaluar nuestra comunicación matrimonial y familiar.

Comunicación No Verbal

Es importante reconocer que la comunicación es más que palabras; también involucra mandar y recibir correctamente los mensajes no-verbales. Un ejemplo de la comunicación no-verbal se encuentra en Génesis cuando Adán y Eva estaban desnudos y no se avergonzaban (2:25). Más tarde, cuando desobedecieron, su comportamiento no-verbal expresó claramente que algo había cambiado (3:7). Otro ejemplo se encuentra en capítulo 37 de Génesis. La Biblia nos dice que los hijos de Jacob sabían que él amaba más a José que a ellos (v. 3-4). Dudo que Jacob anduviera diciendo: “José es mi hijo favorito.” Fue su comportamiento no-verbal que conllevaba este mensaje, de manera poderosa.

 

Formas Comunes de Comunicación Silenciosa

Nos comunicamos con los ojos, por la forma en que miramos o dejamos de mirar a otro. También nos comunicamos a través de nuestra manera de vestir. Comunicamos algo según la manera en que nos sentamos o nos paramos. La gente también comunica algo por medio del uso de su tiempo. También comunicamos por la manera en que usamos nuestro dinero. La manera en que reímos, lo que nos hace reír dice mucho de nuestros valores y actitudes. Comunicamos por medio de nuestras orejas, si tenemos voluntad de escuchar a la gente. También comunicamos algo por nuestros brazos y manos.

 

El Poder de la Comunicación Silenciosa

La comunicación involucre tanto lo que hacemos como lo que decimos. Inclusive nuestros intentos de evitar la comunicación mandan sus propios tipos de mensajes. La pregunta no es ¿Vamos a comunicar o no?, sino ¿Estamos comunicando efectivamente?

Tu Familia, Como Dios La Quiere, Wayne Mack

Los Cristianos Casados con los Inconversos (1 Cor. 7:12-16)

Vivimos en un día cuando la ocurrencia del divorcio se aumenta cada vez más. Hay muchas razones culturales para explicar la situación: la emancipación e independencia creciente de la mujer, la revolución sexual, la pérdida del tabú de la inmoralidad y las facilidades para el divorcio. Pero la razón número uno es la falta de la influencia de la fe cristiana y los estándares cristianos sobre los temas del sexo y matrimonio.  Alguien dijo,

“Hace 50 años atrás los padres estaban propensos a tener muchos hijos. Hoy por hoy los hijos están más propensos a tener muchos padres.”

 

1 Corintios 7:12-16

12 Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. 13 Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. 14 Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. 15 Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios. 16 Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?

parte 1 –

parte 2 –
[https://youtu.be/6ZTQdn-ntus]

PREDICA 1cor712 copy

 

I. La Salvación no es causa de disolver el pacto matrimonial. Vs. 12-14

Pablo había recién repetido la instrucción de Jesús mismo acerca del divorcio de los creyentes. Ahora habla acerca de un asunto no tratado ni mencionado en el discurso de Jesús durante Su ministerio terrenal. Pero esto no implica que el Apóstol Pablo no habla bajo la inspiración de Dios. El versículo 40 lo hace bien en claro que está inspirado por el Espíritu de Dios. Pablo argumenta aquí que el matrimonio de un convertido con un creyente hizo aún más fuerte la unión entre la pareja.

A. Vivir en yugo desigual no es un buen motivo para el divorcio. Vs.12-13

Pablo hace mención de dos posibles casos cuando un miembro de una pareja casada conoce a Cristo como su Salvador personal pero la otra parte no. Es fácil imaginar que algunos de los nuevos creyentes en la iglesia en Corinto llegaron a la conclusión que era necesario divorciarse de su cónyuge inconverso. Esdras 10:2-3 Nosotros creyentes debemos reconocer la posibilidad de aconsejar a los recién salvos que viven con su pareja no salvo de la enseñanza bíblica de quedarse en este mismo estado matrimonial. Pero Pablo sigue con la clausula si la pareja no convertido consiente en vivir con el creyente. Esto quiere decir si la parte inconverso está de acuerdo en vivir con una persona convertida entonces hay que seguir con el matrimonio y no se puede abandonar a su pareja. Esto lo dice Pablo a la luz de la posibilidad de estar expuesto al pecado del inconverso.

B. El matrimonio recibe la bendición de Dios por la parte santa. V. 14a

Pablo intercede en los pensamientos de los creyentes con un esposo o esposa inconverso con la introducción de una idea sumamente cristiano. En la teología de los judíos algo inmundo que llegó a tener contacto con una cosa santa hizo inmundo al objeto santo. Pero aquí se nota que la santidad del creyente fluye del mismo para santificar a las personas en su alrededor. Entonces no es la influencia del mundo sobre el creyente que es nuestra mayor preocupación sino nuestra influencia sobre el mundo. Juan 17:15  Pablo no argumenta que la salvación de una parte garantiza la salvación de la otra parte sino que la mala influencia del inconverso no debe preocupar al creyente tanto para que considere el divorcio.

C. El cónyuge incrédulo tampoco contamina a los hijos. V. 14b

El Señor promete que de alguna manera los hijos no serán considerados ilegítimos, espiritualmente hablando, sino bajo la protección y la bendición de Dios por su padre o madre salvo. La presencia de por lo menos un padre o una madre creyente proteja a los hijos de daños espirituales y en muchos casos les traen la salvación por el testimonio de su madre o padre salvo. Romanos 11:16

II. La salvación puede producir una ruptura con el inconverso. Vs. 15-16

Si el inconverso desea separase de su cónyuge creyente, entonces no hay mandado para impedir que se vaya. Pero ¿qué del matrimonio dividido?

A. Estamos llamados a vivir en paz. V. 15

En vez de luchar para preservar el matrimonio a todo costo el creyente está llamado a dejar a su cónyuge inconverso salir si es su deseo. Estamos llamados a una vida de paz con todos los hombres. Romanos 12:18 A luchar para mantener la relación se puede producir pleitos ya prohibido desde el capítulo 6:1. Pablo dice que la persona que su cónyuge lo abandone no vive más en esclavitud. Ahora, hay dos líneas de pensamiento en cuanto a la definición de esta libertad. MacArthur dice “el vínculo del matrimonio solo se rompe con la muerte (Ro. 7:2), el adulterio (Mt. 19:9) o el abandono del cónyuge no creyente.” Pero además agrega que “si el vínculo se rompe de alguna de estas maneras, un cristiano queda en libertad para casarse con otro creyente.” Esto basado en el hecho de “que ya no hay más servidumbre.” Ahora déjame decir que sí las escrituras permiten el divorcio bajo algunas circunstancias pero no hay ninguna enseñanza clara en cuanto a volver a casarse. Cada vez que alguien llega a esta conclusión es por su interpretación de varios textos. Pablo reitera varias veces en este capítulo que la mejor decisión es quedarse solo y dedicarse al servicio para el Señor. Lamentablemente son pocos las personas dispuestas a seguir este consejo. La mayoría simplemente quiere saber si tiene permiso para volver a casarse. Lo hago bien en claro que este pastor no te va a volver a casar.

B. La posibilidad de evangelizar no se puede garantizar. V. 16

En el griego hay dos opciones para la traducción de este versículo. Se puede o traducirlo positivamente o negativamente. Si es positivamente entonces significa que quedarse con su cónyuge inconverso puede producir la probabilidad de su salvación. Pero más bien negativamente no se puede garantizar la salvación de su cónyuge entonces si se va no hay que preocuparse. Este parece ser el intento del apóstol a escribir el versículo. Cada persona estará parada delante de Dios en el día de juicio para encontrar si había recibido a Jesucristo personalmente a través de la salvación por fe. Si es por nuestro testimonio mejor como dice Santiago 5:20. Pero si rechaza el evangelio no hay que luchar para preservar al matrimonio cuando esto si se puede dañar al testimonio del creyente.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 21 de agosto, 2011

Deberes y Obligaciones Conyugales

1 Corintios 7:6-11

Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento.

Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro.

Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo;

pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.

10 Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido;

11 y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer.

Predica de Jaime Greenwood, 14 de agosto, 2011

La mayoría de los adultos se casan durante algún periodo de su vida. Se estima que solamente uno en cinco personas nunca llega a casarse. Entre los que se han casado uno en cada tres personas se divorcian por lo menos una vez según las estadísticas. George Barna, él quien realizó la encuesta, observó que muchas personas están acostumbrados al divorcio como una parte natural de la vida. Él mismo dijo “No parece tener un estigma asociado con el divorcio; se ve más bien como un rito de iniciación.”