El Dar De Nuestro Mejor (Hechos 3:1-8)

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El Dar De Nuestro Mejor (Hechos 3:1-8)

El cristiano precisa una perspectiva correcta acerca del dinero.

Con el dinero uno puede comprar:
Una cama PERO NO el sueño.          Los libros PERO NO una mente.
La comida PERO NO un apetito.      La delicadeza PERO NO la belleza.
Una casa PERO NO un hogar.           La medicina PERO NO la salud.
Los lujos PERO NO la cultura.           La diversión PERO NO la felicidad.
Un crucifijo PERO NO un Salvador.  Un banco en la iglesia PERO NO el ir al cielo.

(Tan, P. L. (1996).)

Mientras la plata no nos puede proveer de las cosas más valoradas en esta vida nosotros nos encontramos buscando adquirirla con una pasión imparable. Poder tener más y más parece ser la única misión de algunos de los que se autodenominan seguidor de Jesucristo.

El capítulo tres del libro de los Hechos se enfoca en el cuento de un milagro realizado por Pedro, uno de los apóstoles. Pero si nosotros creemos que la Biblia enseña que el don de milagros cesó durante el primer siglo después de Cristo y no es vigente hoy, ¿Qué es la aplicación principal para el día de hoy? Lo que Pedro nos muestra es la actitud que se adoptó entre los hermanos de la iglesia cuando su enfoque no esté más en adquirir plata y posesiones sino tener la perspectiva correcta acerca del dinero. Pedro nos ilustra que el cristianismo tiene mucho más para ofrecer que la provisión temporal de las necesidades físicas. Nosotros tenemos la posibilidad de operar en la esfera del “Nombre de Jesucristo” y así ver a las vidas cambiadas para toda la eternidad. A pesar de no tener nada de plata, Pedro da al mendigo algo que le cambió la vida. Un autor cristiano dijo:

“El dar cristiano es siempre una respuesta. La motivación para el dar es que hemos recibido.”. Jones, G. C. (1986). Hoy vamos a enfocarnos en conseguir una perspectiva cristiana sobre el dinero para poder llevar adelante nuestra responsabilidad de hacer discípulos a pesar de las tentaciones de enfocarnos en conseguir más y más dinero.

I. Las circunstancias del milagro vv. 1-3

A. Los autores del milagro v. 1 Pedro y Juan suben juntos para orar a la tarde en el templo. No tenemos ninguna manera para fijar una fecha para este acontecimiento pero algunos autores dicen que entre varios meses y hasta un año puede haber trascurrido entre el final de capítulo 2 y el capítulo 3. De todos modos, Lucas nos relata esta historia para demostrar como la persecución de los creyentes, por parte de los religiosos que rechazaron a la Persona de Jesús, comenzó a incrementarse. Juan no parece ser importante ahora, pero lo es más adelante cuando tienen que dar testimonio delante del Sanedrín en capítulo 4.

B. El beneficiario del milagro vv. 2-3  No está mencionado el nombre del hombre pero sabemos que es un mendigo habitual en la puerta del Templo. Su condición es debido a una deformidad en sus piernas desde su nacimiento que no le permite caminar. Es un hombre mayor a 40 años según 4:22 y fue llevado cada día a su lugar frente a la puerta. Al llegar a su puesto en aquel día ve a Pedro y a Juan a punto de entrar y clama pidiéndoles una limosna.

II. El cuento del milagro vv. 4-6  

A. Un verdadero encuentro entre un mendigo y un benefactor vv. 4-5 En vez de una obra mecánica de caridad tenemos el relato de un verdadero encuentro personal. Pedro manda al mendigo a verlo de reojo. Esto debido a las muchas peticiones no respondidas por parte de los visitantes al templo. Juan también se fija su mirada en el hombre con determinación. Se elevaron las expectativas del mendigo, pero no mucho.

B. Los cristianos tenemos algo mejor que plata para compartir v. 6 Habiendo terminados de leer el capítulo 2:44-47 y deducir que Pedro es uno de los Apóstoles delante de cuyos pies fue puesto el dinero de los demás creyentes para suplir las necesidades diarias de todos, nos encontramos con las expectativas en alto para ver a Pedro suplir la necesidad de este hombre mendigo. “Pero en lugar de ilustrar qué tan generosos eran los cristianos con su dinero, aquí Lucas nos muestra la razón por la cual los bienes materiales fueron tomados de manera tan casual. Los cristianos tenían algo aún mejor para compartir”. Gempf, C. (1994). Hechos. El Nuevo Comentario de la Biblia. El “No tengo plata ni oro” son palabras devastadoras para un mendigo. Pero Pedro rápidamente agrega que puede ofrecerle algo mejor. En este caso le ofrece integridad en su ser por fe en el nombre o la autoridad de Jesucristo.

No hay ninguna prohibición en ofrecer ayuda económica o física sino las prioridades de la iglesia están expuestas.

III. Las consecuencias del milagro vv. 7-8  

A. El mendigo es sanado por completo inmediatamente v. 7  Pedro lo toma de la mano derecha para levantarlo Mateo 6:3. Completa e inmediatamente el hombre es sanado de su condición. No por su propia fe sino por la fe de los Apóstoles.

B. El mendigo termina dando testimonio de la bondad de Dios v. 8  No tan solo pudo pararse sino fue andando y saltando mientras alababa a Dios. Su gratitud es tan grande que no puede sino darle honra a Dios por algo que jamás había pensado que le iba a suceder. Su manera indecorosa en medio del complejo del templo sirve para amplificar el significado del evento. Este milagro cumple con la profecía de Isaías 35:6.

La Primera Señal

¿Cómo vamos a ganar las almas de los perdidos? Es interesante ver que muchos opinan que es a través de una campaña evangelística o en reuniones especiales en la iglesia. Mientras esas clases de reuniones tienen su lugar en la vida de cualquier iglesia la realidad es que la mejor oportunidad de evangelizar es durante las actividades de la vida cotidiana y no necesariamente en un ámbito especial. Es interesante que muchos miraban a Jesús en su vida cotidiana y lo acusaba de aprovechar de la vida Lucas 7:34.

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Jesús recibió una invitación a una boda y responde con su presencia. Las bodas en la palestina podían extenderse hasta una semana de largo. Durante todo este periodo la responsabilidad de proveer por todos los invitados cayó sobre el novio y su familia. Al no proveer para esta necesidad y cubrir todos los gastos, el novio corrió el peligro de un litigio por parte de la familia de la novia. Cuando se acabó el vino de la boda en Caná, esto produjo una amenaza al festejo de un nuevo matrimonio. Jesús se revela como el único capaz de cambiar la situación y ofrece una solución inesperada.

Jesús se ve en tres capacidades en estos versículos.

I. Jesús como el invitado. Vs. 1-2

Algunos han especulado que la presencia de Jesús y sus discípulos como gente adicional es la razón por lo cual se acabó tan pronto el vino. Pero el texto nos indica que fueron invitados. Esto suceso ocurrió tres días después del llamado de Felipe y Natanael como discípulos.

A. Jesús iba a los lugares de poca importancia. V. 1  Es llamativo que esta boda, donde aconteció el primer milagro o señal de Jesús, tuvo lugar en una aldea tan pequeña que ni siquiera se conoce en el día de hoy. El pasaje marca que María “ya estuvo allí” cosa que quizá indica que ella vivió o estuvo largo tiempo en esta región.

Cuando Dios nos llama a evangelizar no importa el lugar sino la gente.

B. Jesús aprovechaba de las oportunidades cotidianas. V. 2  Jesús va acompañado por sus discípulos a esa fiesta de boda. Es más que probable que su invitación proviene del hecho que su madre está allí.

Muchas veces tenemos oportunidades de presentar el evangelio y no aprovechamos porque consideramos el contexto el incorrecto.

 II. Jesús como el hijo. Vs. 3-5

Jesús tiene un dialogo con su madre. Es interesante reconocer que Juan jamás nombra a María en su evangelio. Es importante notar que estas son las últimas palabras de María registradas en el Nuevo Testamento aquí en Juan 2.

A. El problema se presenta a Jesús. Vs. 3  La madre de Jesús no espera un milagro V. 11 porque Jesús nunca ha hecho milagro. Se presenta aquí un problema con grandes implicaciones negativas para una familia conocida de Maria y posiblemente de Jesús mismo. Jesús no responde en forma áspero porque usa una expresión común de aquel entonces. Lo que es llamativo es que se distancia de su madre llamándola mujer. Esto nos muestra que Jesús reconoce que su obra es la de su Padre.

B. El propósito de Jesús se reitera. V. 5  La hora de Jesús es un asunto importante en este evangelio. La hora no había llegado en 7:6, 8, 30; 8:20 pero si había llegado según  12:23, 27; 13:1; 16:32; 17:1. Todo apunta al propósito del ministerio de Jesús que “Jesús es el Cristo” 20:31.

C. María apunta a la supremacía de Jesús. V. 5  Debemos tomar en serio estas últimas palabras de Maria acerca de su hijo; “Haced todo lo que os dijere.”

III. Jesús como un anfitrión. V. 6-11

A. Jesús busca usar algo cotidiano para suplir la necesidad. Vs. 6-8

B. Lo suplido por Jesús es siempre superior. Vs. 9-10

C. Las necesidades suplidas traen gloria a Dios. V. 11