¿Qué estás esperando? (Hechos 1:4-6)

4Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.5Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. 6Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? (Hechos 1:4-6)

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Cuando uno visita al médico es inevitable tener que esperar tu turno. Es impresionante la cantidad de tiempo que uno puede perderse esperando ser atendido en los negocios, los bancos y para pagar alguna cuenta. Nosotros nos hemos acostumbrados a esperar por largo tiempo para hacer tareas cotidianas. Si uno tiene que ir a hacer reclamo con la prestadora de servicio de luz, hay que anticipar casi una hora de espera. Uno va al banco para realizar un pago o depósito en cuenta de un tercero y puedes terminar gastando varias horas en espera.

Pero hay algunas cosas que no nos cuestan tanto esperar. Esperar que salga un buen asado, o sea en un restauran o en la casa de un conocido, esto no nos parece tan desesperante. Esperar que se levanta la mesa después de haber cenado porque viene un rico postre acompañado por un café o un té no nos parecen ser sacrificios demasiados difíciles para ofrecer.

En nuestro texto hoy, los seguidores de Jesús se encuentran en presencia de su Señor durante aproximadamente los 40 días entre Su resurrección y Su ascensión. Pero se nota por la expresión de Lucas que hubo cierta clase de ansiedad entre los apóstoles al debatir su próximo futuro. A la luz de que esta historia se escribe más de treinta años después de los sucesos de capítulo uno, llegamos a la conclusión de que hubo mucha ansiedad entre el pueblo de Dios sobre el próximo futuro para la iglesia. Estamos ahora en pleno reino de Nerón y su purga del imperio de los cristianos. Poco después el nacionalismo de Palestina va a convertirse en revuelo y revolución. Se culmina con la captura de Jerusalén y la destrucción del templo. Al no mencionar este evento tan importante e histórico, concluimos que el libro fue escrito antes del suceso. Esto quiere decir que hay cierta clase de expectativa entre los seguidores y ellos están anticipando la llegada del reino de Dios (Lucas 21:24; 31). ¿Qué están esperando? Lucas nos contesta esta pregunta y su respuesta es válida y aplicable para nosotros hoy.

I. Esperar ser investidos con poder v. 4 Jesús está pasando una cantidad de tiempo importante con sus discípulos. Está reunido con ellos alrededor de la mesa para darles instrucción en cuanto a cómo llevar a cabo su plan para el establecimiento de su reino en la tierra. Ellos reciben instrucciones parecidas a las dadas en Lucas 24:49 que son parecidas a Isaías 32:15. Es el poder de Dios Padre prometido por el mismo Dios Padre.

II. Anticipar el bautismo del Espíritu v. 5  En Lucas 3:16 Vemos a Juan el Bautista dando a entender que Jesús es mayor que él.

III. Abandonar las expectativas equivocadas v. 6  Es demasiado fácil pensar en nuestras propias expectativas y buscar la manera de llevarlas a cabo sin considerar que Dios tiene Su plan y que debemos conformarnos a la misma para Su honra y gloria.

Cambiando la discordia familiar en concordia

!Mirad cuán bueno y cuán delicioso es
    Habitar los hermanos juntos en armonía!

(Salmo 133:1)

armonia familia

Las relaciones con los demás pueden ser un aspecto extremadamente satisfactorio de la vida. Esto está afirmado en Salmo 133:1. Desafortunadamente, todos sabemos por experiencia personal que existe otro lado en esta historia. Probablemente se han derretido más lágrimas sobre malas relaciones que en cualquier otra cosa. Es extremadamente raro encontrar a alguien que su lucha más grande no ha sido con otra gente. Nada puede afectar nuestro caminar con Dios y nuestro servicio para Cristo más que la manera en que nos relacionamos con los miembros de la familia. En su pasaje clásico sobre relaciones matrimoniales piadosas, Pedro ilumina el hecho de que el seguir sus directivas es asunto de preocupación para Dios (I Pedro 3:1, 4, 7).

Principios Bíblicos para Concordia en la Familia

Efesios 4:1-3 es uno de los pasajes mayores en la Biblia sobre cómo resolver conflictos. Cuando lo comparo a conflictos familiares que he experimentado u observando, siempre me maravillo de su profundidad, comprensibilidad, y practicidad.

Cualidades de Pacificadores

Diligencia – Muchas personas harán lo que sea necesario para avanzar en sus profesiones, pero no tienen voluntad de hacer el mismo esfuerzo en el hogar. Al enfrentar la vida familiar, son perezosos, esperando que buenas relaciones familiares se desarrollarán automáticamente. Tienen la fantasía de los cuentos de hadas que un hogar piadoso y pacífico es el resultado de magia o suerte en vez de esfuerzo laborioso. Como resultado, sus familiares se despedazan por un laberinto de conflictos sin resolución.  Según Pablo, mantener la paz adentro o afuera de la familia requerirá diligencia y dedicación (Ef. 4:3). Tenés que tener voluntad de hacer todo esfuerzo y entregarle el todo.

Humildad – Las palabras “con toda humildad” encontradas en Ef. 4:2 enseñan una segunda característica del pacificador. La actitud de Dios hacia la humildad y su opuesto el orgullo se destaca en muchos pasajes de la Escrituras. Isaías nos dice que Dios escoge morar en una manera única con el contrito y humilde de espíritu (Is. 57:15). (También 1 Ped. 5:5; Sant. 4:6; Lu. 18:14; Mat. 23:12; Prov. 16:5, 15:33, 29:23.)  Nadie puede leer estos pasajes y dudar que el orgullo es un impedimento en nuestra relación con Dios. La gente orgullosa tiende a tratar a los miembros de la familia sin respeto.

Mansedumbre – El concepto muy descuidado y frecuentemente malentendido de mansedumbre es el tercer factor en el programa de paz de la Biblia (Ef. 4:2-3). En tiempos bíblicos, la palabra griega traducida “mansedumbre” era usada a veces por un animal domado. Piensa en las implicaciones de esto para relaciones interpersonales. Una persona falta de mansedumbre es como un animal salvaje. Al aplicarlo a relaciones familiares, el punto de Pablo sobre la mansedumbre es bien entendido. Las familias se desintegran cuando partidos en el hogar comen, devoran, y se despedazan unos a otros. Tal comportamiento salvaje produce aprensión, defensiva, y mentes cerradas mientras los miembros de la familia tratan de protegerse del daño. En esta atmósfera, la resolución de conflicto es muy difícil.

Paciencia – Por ser una persona paciente lenta para enojarse o enfadarse, no sobre-reacciona a desacuerdos. Su conducta calmada quita el encendedor de conflictos potenciales (Pr. 15:18). Bajo presión, la persona paciente desvía o mitiga las ofensas con su compostura (Ecl. 10:4). No muestra inmediatamente su irritación al ser atacado (Pr. 12:16). No regresa maldad por maldad. Al contrario, dedicándose a Aquel quien juzga con justicia, busca responder de una manera que agrada a Dios y ayuda a otras personas (I Pedro 2:21-23).

Clemencia –Muy cerca a la paciencia está la cualidad de carácter llamado clemencia. En un sentido es una faceta de paciencia, no podés tener una sin la otra. Sin embargo, Pablo en Ef. 4:1-3 señala el soportar para darle énfasis especial. Así señala el papel clave que tiene esta faceta de la paciencia en preservar la unidad.

 Tu Familia, Como Dios la Quiere; Wayne Mack