Todo Aquel que en Él Cree Será Salvo (Hechos 2:13-21)

Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto.
Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios,
Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,
Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;
Vuestros jóvenes verán visiones,
Y vuestros ancianos soñarán sueños; Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días
Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el cielo,
Y señales abajo en la tierra,
Sangre y fuego y vapor de humo; El sol se convertirá en tinieblas,
Y la luna en sangre,
Antes que venga el día del Señor,
Grande y manifiesto; Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
(Hechos 2:13-21)

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El Espíritu de Dios está obrando ahora para llevar a cabo el plan de la redención.

I. El Espíritu Santo expone la verdad  vv. 13-15

A. Reclamo v. 13 

B. Respuesta v. 14-15

II. El Espíritu Santo interpreta la verdad vv. 16-21

Aquí tenemos una aplicación de una profecía del Antiguo Testamento del profeta Joel (2:28-32).

A. Los postreros días están introducidos por el derramamiento del Espíritu de Dios vv. 16-18

B. La culminación de estos días será marcado por el día del Señor vv. 19-20 

C. El propósito de la llegada del Espíritu Santo es la salvación de los interesados v. 21

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Un Pentecostés Inolvidable (Hechos 2:1-4)

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. (Hechos 2:1-4)

Hechos_de_los_Apóstoles_2.4_4x3No podemos cambiar al mundo sin el poder energizante del Espíritu Santo. Hay muchas bebidas energizantes en el mercado hoy día. Con vidas cada vez más complicadas y complejas, muchas personas buscan robar a su cuerpos el sueño necesario y toman estos productos que están diseñados para ayudarte mantenerte más alerto por un periodo de tiempo más extenso. Es aquella que tiene la finalidad de proporcionar una sensación de mayor vitalidad y energía. Son bebidas sin alcohol que contienen sustancias estimulantes y que ofrecen al consumidor el evitar o disminuir el cansancio. Pero todos saben que sus efectos secundarios son negativos y que producen una caída que es a veces más fuerte que el efecto estimulante en sí. Al ir buscando energía para cumplirse sus tareas diarias necesarias en una de estas bebidas, una persona se ve cada vez más obligada a consumirse estos productos y con mayor frecuencia. Mis hijos están muy felices porque recién apareció en el mercado local la marca Monster lo cual termina siendo uno de sus favoritos. Lo he probado y tiene un fuerte sabor a limonada metálica y sus efectos son casi instantáneos verificados por el dolor de cabeza que me produce.

En Hechos dos vemos el cumplimiento de la promesa de Jesús de enviar al Consolador (Juan 15:26) para dar a la iglesia el poder energizante necesaria para la tarea entregada a ella en Hechos 1:7-8. Van a necesitar más que sus propios esfuerzos, poder, auto-determinación, talentos y habilidades para lograr poder llevar a cabo la tarea. Van a intentar a cambiar al mundo entero sin ningún precedente de cómo hacerlo sin un ejército de gran porte. Es más, van a intentar a realizar estos cambios de manera pacífica al entregar el mensaje de la salvación sin buscar defenderse de sus adversarios. La única manera que esto sea posible es a través de la directa intervención del Espíritu de Dios en la vida de cada individuo. Al reconocer que ellos no pudieron cambiar al mundo sin el poder energizante del Espíritu Santo, esperaron con anticipación Su llegada desde el aposento alto. El día de Pentecostés de aquel año iba a terminar siendo un día inolvidable.

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I. El significado de Pentecostés (v. 1)

Aquí tenemos la palabra “llegó” que sería mejor agregarle después el término “plenamente” para dar el sentido competo. El movimiento de la santidad y la iglesia pentecostal han apropiado el término Pentecostés para sus propios fines. Pero cuando llegó el día de Pentecostés en Hechos dos es un festival que ya tiene como 1500 años de celebración (Lev. 23:15-21; Deut. 16:9-11). Significa “cincuenta” y son la cantidad de días después de la Pascua cuando se celebra. El simbolismo de presentar dos panes con levadura predice la naturaleza de la iglesia siendo compuesta por ambos judíos y gentiles.

II. Los sucesos milagrosos de Pentecostés (vv. 2-4)

“El Espíritu Santo había estado activo antes de Pentecostés y había trabajado en la Creación (Génesis 1:1-2), en la historia del Antiguo Testamento (Jueces 6:34, 1 Samuel 16:13), y en la vida y el ministerio de Jesús (Lucas 1: 30-37; 4: 1, 14; Hechos 10:38)”. Wiersbe, W. W. (Vol. 1, p. 407). La diferencia ahora es que su ministerio será permanente mientras el Espíritu moraba en ellos.

A. El milagro de un sonido (v. 2)  No es que hubo viento sino el sonido de un viento. La palabra griega para Espíritu también se traduce “viento” y es una descripción no solo del evento sino de la presencia del Espíritu Santo entre los creyentes.

B. El milagro de algo visto (v. 3)  Las llamas repartidas posaban sobre cada uno presente. Esto simboliza que cada creyente debe de ser un representante del poder de Dios en la tierra. Como candelarios, llevamos la luz de Dios al mundo.

C. El milagro de comunicación (v. 4)  El hecho de estar llenos del Espíritu y después ver a ellos hablar en lenguas se ha mal interpretado como algo normativo. Es normativo que el Espíritu nos viene encima para darnos de Su poder. Pero el hablar en lenguas era un símbolo de la manera en que Dios iba a hacer factible la divulgación de Su mensaje de la salvación aún cuando existían barreras a la comunicación.