Llamados a la Santidad (1 Tes. 4:6-8)

1 Tes. 4:6-8
6 que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.
7 Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.
8 Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.

Nada menos que la santidad puede cumplir con el llamado de Dios para nuestras vidas. Hay mucha confusión hoy en día en cuanto a la voluntad de Dios, y aún más confusión sobre el llamado de Dios. Es cierto que debemos asegurarnos que nuestras decisiones estén dentro de la voluntad de Dios antes de tomar una decisión. Un ejemplo famoso en la Biblia es de Gedeón en Jueces 6:36 en adelante cuando se expuso el vellón para poner a prueba si Dios realmente lo iba a utilizar para juzgar a los madianitas y amalecitas. Pero la voluntad para un cristiano es mucho más fácil para discernir porque contamos con la Palabra de Dios revelada.

En nuestro texto que tenemos delante nosotros hoy encontramos a Pablo haciendo acordar a los tesalonicenses que ya habían instruidos en la voluntad de Dios y que Dios los había llamado a vivir vidas apartadas del mundo en su derredor. Ellos ahora tienen que comprometerse a vivir lejos de la inmoralidad y comenzar a vivir vidas realmente santas.

I. Apreciar al otro mejor que a uno mismo v. 6

A. Cualquier pecado sexual es una injusticia para alguien más. El romper esta regla defrauda en alguna manera a otro ser humano Romanos 6:23a. La palabra traducida “agraviar” es pasar el límite. El adulterio es una violación de los derechos del cónyuge, pero la inmoralidad antes del matrimonio se trata del robo de la virginidad que debe de presentarse como un regalo en el matrimonio. El hijo ilegítimo, producto de una unión sexual pecaminosa, trae deshonra y dificultad a la vida de muchos.

B. La inmoralidad sexual es pecado que trae juicio. Cuando invadimos el territorio de otro terminamos pecando contra su ser. Dios dice que tomará acción en contra de estas personas porque es vengador de los que cometen esta clase de pecado de manera desenfrenada (Deut. 32:35).

C. Estamos sin excusa por el testimonio recibido.  Es una enseñanza básica de la fe cristiana. Ellos ya fueron instruidos pero ahora Pablo los hace volver a acordar de estas enseñanzas fundamentales.

PREDICA 1TES4.7II. Agradar a Dios mejor que a uno mismo vv. 7-8

A. La atmósfera del llamado de Dios v. 7  En nuestro texto no hay mucha diferencia en las preposiciones, pero en el griego sí hay. El llamado de Dios para el creyente no es que “para” inmundicia. Esto hace referencia a propósito de vida. Sino hemos sido llamados “en” santidad a la santificación. Esto es un proceso como vimos en el v. 3 en comparación a 3:13.

B. La consecuencia de desechar esta enseñanza v. 8  El que toma esta enseñanza a la ligera está menospreciando a Dios mismo. La persona que procede a cometer pecado sexual toma en vilo al mismo Dios quien nos dio esta instrucción (Lucas 10:16). Esto es grave porque nosotros estamos menospreciando al Dios quien nos está dando al Espíritu Santo; la actividad constante de recibir la presencia del Espíritu de Dios (I Cor. 6:19). 

La Santidad Excluye la Impureza (1 Tes. 4:4-6)

que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.
1 Tes. 4:4-6

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Un brillante y joven pianista de concierto ejecutó por primera vez en público. La audiencia se quedó cautivada mientras una hermosa música fluía de sus dedos disciplinados. La gente difícilmente podía dejar de mirar a este joven virtuoso. Cuando la nota final se desvaneció, la audiencia estalló en aplausos. Todos estaban de pie, excepto un anciano sentado adelante. El pianista salió del escenario decepcionado. El director de escena elogió la actuación, pero el joven dijo: “No fui bueno, fue un fracaso”. El gerente respondió: “¡Mira, todos están de pie, excepto un viejito!” “Sí”, dijo el joven abatido, “pero ese viejo hombre es mi maestro”. Debemos preguntarnos si tenemos el mismo deseo de conseguir la aprobación de Dios que aquel joven pianista tuvo por conseguir la aprobación de su maestro.

Pablo continua tomando el tiempo para hacernos acordar cual sea la verdadera voluntad de Dios para nuestras vidas. En cuanto a la pureza sexual Pablo nos instruye que la voluntad de Dios es no conformarnos al estándar del mundo para poder lograr la santificación. La santificación es diferente a la perfección porque tiene en vista un proceso en vez de un estado final.

I. Abstenerse de la inmoralidad sexual v. 3 

II. Aprender a controlar su propio cuerpo vv. 4-5 

A. El autocontrol es posible aprender para el creyente v. 4. Este versículo presenta varios problemas de interpretación. Primero, y más importante, es que la palabra traducida “mujer” es una interpretación y no una traducción. La palabra en el griego es “vasija” cosa que puede significar o propio cuerpo o mujer. El segundo es que la palabra traducida “tener’’ significa o adquirir o poseer. Cada creyente necesita aprender a tratar de manera apropiada con las tentaciones sexuales. Esto implica la necesidad de mantener a sus cuerpos puros de la inmoralidad sexual. I Cor. 6:13-20 nos enseña que los creyentes tienen la responsabilidad de valorar a los demás creyentes. Estas son acciones y actitudes que uno tiene que aprender.

B. La falta de autocontrol es equivalente al paganismo v. 5. Ellos no conocen a Dios y no tienen autocontrol. Nosotros conocemos a Dios y es por esta razón debemos desear honrarle a Él con nuestros cuerpos. Nos dice en el v. 2 y 4 que nuestra instrucción es suficiente para no cometer esta clase de pecado. Ahora nos toca implementarlo. La implementación es cada vez más fácil cuanto más conocemos a Dios.

III. Apreciar al otro mejor que a uno mismo V. 6 

A. La inmoralidad sexual es pecado que trae juicio.  El romper este estándar es defraudar a otro compañero Romanos 6:23a. La palabra traducida “agraviar” es pasar el límite. Cuando invadimos el territorio de otro terminamos pecando contra su ser.

B. Estamos sin excusa por el testimonio recibido.  Es una enseñanza básica de la fe cristiana.

Conocer la Voluntad de Dios para tu Vida (1 Tes. 4:3-6)

1 Tes. 4:3-6
3 pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación;
4 que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor;
5 no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;
6 que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.

1 Tes copyConformarnos al estándar del mundo es una tentación que tenemos que resistir. En una ciudad griega del primer siglo, debe haber sido más difícil de resistir las tentaciones de la carne que para nosotros hoy en día. Nuestra cultura nos enseña que es necesario vivir acorde a ciertos códigos concernientes la moralidad. Interesantemente, estos mismos códigos están siendo cambiados cada vez más. Durante el periodo de tiempo que vamos a considerar en el texto hoy, encontramos a nuevos creyentes que están rodeados por una cultura que cree que la fidelidad en las relaciones matrimoniales es algo demasiado difícil para el hombre intentar a vivir. Fue tomado por sentado que un hombre iba a buscar satisfacer sus deseos sexuales fuera de los confines de la relación matrimonial. El mantenerse puro y casto era una expectativa fuera de lo común en los tiempos de Pablo. Esto nos hace preguntar si hubo un caso de infidelidad en la iglesia. Aparentemente que no, porque Pablo mejor anima a los hermanos a no ceder a las tentaciones de su sociedad que condenar a un caso en particular. Él no quiere arriesgarse con ellos entonces se toma el tiempo para hacerles acordar de la verdadera voluntad de Dios para sus vidas. En cuanto a la pureza sexual Pablo nos instruye que la voluntad de Dios es no conformarnos estándar del mundo para poder lograr la santificación.

I. Abstenerse de la inmoralidad sexual (v. 3)

A. Hay que evitarlo  Esto incluye cada manifestación del pecado sexual que está fuera de la voluntad de Dios. La palabra traducida “fornicación” es la palabra griega “porneia” e incluye la idea de cualquier clase de pecado sexual. Pablo dice que el adulterio, el sexo pre-matrimonial, la homosexualidad y demás perversiones son pecados y no glorifican a Dios. Los apóstoles ya habían identificado al pecado de la inmoralidad sexual como algo de abstenerse en el concilio de Jerusalén  (Hechos 15:20).

B. Sin importar la promiscuidad de la cultura.  La sociedad de los tesalonicenses incluía la adoración a dioses promiscuos y la adoración a estos dioses incluía muchas veces la prostitución en los templos de estos dioses. Pero Pablo deja en claro que la santidad y la inmoralidad sexual son mutuamente excluyentes.

II. Aprender a controlar su propio cuerpo (vv. 4-5) 

A. El autocontrol es posible para el creyente (v.4).  I Cor. 6:13-20 nos enseña que los creyentes tienen la responsabilidad de valorar a los demás creyentes. Estas son acciones y actitudes que uno tiene que aprender.

B. La falta de autocontrol es una indicación de paganismo (v.5).   Ellos no conocen a Dios y no tienen autocontrol. Nosotros conocemos a Dios y es por esta razón que debemos desear honrarle a Él con nuestros cuerpos. Nos dice en el v. 2 y 4 que nuestra instrucción es suficiente para no cometer esta clase de pecado. Ahora nos toca implementarlo.

III. Apreciar al otro mejor que a uno mismo (v. 6) 

A. La inmoralidad sexual es pecado que trae juicio.

B. Estamos sin excusa por el testimonio recibido.