Jesucristo es el Fundamento de la Cristiandad (Hechos 1:1-3)

1En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, 2hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; 3a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios.  (Hechos 1:1-3)

Jesús vive hoy y Su obra continua en la iglesia. La desesperación que uno siente cuando sus expectativas no son cumplidas puede ser una fuente de desánimo tremendo. Al celebrarse el cumpleaños u otro feriado donde se comparten regalos, uno puede tener expectativas bastante elevadas en cuanto a lo que va a recibir para conmemorar el evento. Un chico puede sentir una decepción si no recibe el regalo esperado. Un adulto puede sentir una decepción si alguien no participa en su celebración.

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Pero no creo que haya mayor decepción de lo que sintieron los apóstoles durante los tres días en los cuales estuvo enterrado su Señor y Salvador Jesucristo. Ellos tuvieron tiempo no solo para reflexionar sobre la muerte de su Líder, sino también tuvieron el tiempo necesario para contemplar su propio destino al ser testigos de la muerte cruel de Jesús en la cruz del Calvario. Sin embargo, Jesús ya les había enseñado que su sepultura iba a ser algo temporario y es por eso que el primer día de la semana, que nosotros lo conocemos como el domingo, las mujeres que llegaron muy de mañana a la tumba para ungir el cuerpo de Jesús se encontraron con una tumba vacía. Su primera reacción era de volver a dar el anuncio a los apóstoles de que alguien se había robado el cuerpo de Jesús. ¡Qué decepción! Ahora ni siquiera el cuerpo de su Señor pudo ser velado. Pero la realidad es que Jesús vive hoy y todo Su gran plan para el desarrollo de un ministerio para la reconciliación de las naciones con su Creador está en operación. El libro de los Hechos es un registro de como desde el cielo, Jesús sigue llevando a cabo Su gran obra a través de la iglesia.

I. La nueva sección del libro vv.1-2

A. La primera sección elabora el ministerio terrenal de Jesús v. 1 Esta es una referencia al evangelio de Lucas donde se hace referencia a Teófilo como el excelentísimo, pero aquí no hace falta repetírsela. La gran diferencia entre las dos secciones es la locación física de Jesús durante cada relato. En el primer tratado, Jesús es presente en forma corporal. Esta presencia limita su obrar al lugar en el cual se encuentra en el momento. Así que, las obras y las enseñanzas se ven limitadas geográficamente a Israel. Lucas dice que estas son los comienzos de las enseñanzas porque a partir de la ascensión, v. 2, vemos como avanza la obra mientras Jesús obra desde el cielo. Esto es el comienzo de la cristiandad.

B. La segunda sección transforma la teoría en acción v. 2  El fundamento para la segunda sección son los apóstoles operando en el poder del Espíritu Santo. Esta es una referencia a los que estuvieron presentes durante el ministerio terrenal de Jesús. El Espíritu Santo es una referencia a la guía para la iglesia en llevar a cabo la obra que Jesús comenzó y perpetuó con su resurrección.

II. Las nuevas manifestaciones de la resurrección de Jesús v. 3

En Lucas 24:36 hasta el final del capítulo se relata lo sucedido entre la resurrección y la ascensión de Jesús. Hay muchas pruebas de esta resurrección que son dignos de considerar.

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Redimidos por la Sangre Preciosa (1 Pedro 1:18-21)

1 Pedro 1:18-21

18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,

19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,

20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,

21 y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 20 de abril, 2014

En Salmo 49 y los versículos 6 y 9 leemos:

“Los que confían en sus bienes, y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan, Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate [Porque la redención de su vida es de gran precio, y no se logrará jamás], Para que viva en adelante para siempre, y nunca vea corrupción.”

Al leer estos versículos nos pone a pensar en el hecho de que el costo de la redención de un alma debe de ser bastante alto. No podemos acumular riquezas suficientes para pagar el rescate del alma de nuestro propio hermano.

Dios mandó a Su pueblo Israel a ofrecer holocaustos por sus pecados como una figura del futuro sacrificio del Mesías. Pero las Escrituras afirman que “la sangre de los toros y de los macho cabríos no puede quitar los pecados” (Hebreos 10:4). Cuando vino el momento indicado por Dios, Jesucristo el Mesías vino al mundo para pagar con Su sangre preciosa el precio que nosotros no pudiéramos llegar a pagar nunca.

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Pero Jesús no sólo murió por nuestros pecados. Hay muchos buenos hombres que han muertos en la historia, dando sus vidas por otras personas. Pero a diferencia de todos ellos Jesucristo murió por nuestros pecados y tres días después, resucitó de entre los muertos. El hecho de que resucitó es lo que nos da esperanza en creer que Jesús es capaz de rescatarnos de nuestro estado como esclavos del pecado.

I. Nosotros hemos sido comprados del pecado. V. 18

En Ex. 30:12-16 Dios instruye al pueblo de Israel que el valor de un hombre delante de Dios es de medio siclo (6 gramos aprox.) para pagar por el codero sacrificado por el pecado. Debemos reconocer que nuestra redención no se pagó con el oro ni la plata sino con algo de verdadero valor.

A. El oro y la plata tienen un valor demasiado pequeño.  Mientras el hombre busca enriquecerse en la vida con oro y plata por su poder adquisitivo, Dios dice que tales cosas no nos pueden ayudar salir de nuestra condición de esclavos al pecado.

B. Fuimos librados de nuestra pasada manera de vivir.  La santidad es el producto natural de nuestra redención. Fuimos comprados por Cristo para Cristo. Pedro insta en que sea hora de vivir en la realidad de nuestro rescate de nuestra pasada manera de vivir en el pecado.

1. Vana – un estilo de vida que promete algo bueno que no lo puede producir.

Rom. 1:21: “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.”

2. Una tradición carnal. Hemos recibido la esclavitud al pecado por herencia.

1 Cor. 15:22: “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.”

II. Jesús pagó el alto precio de nuestra Redención del pecado. V. 19

A. Por Su Sangre preciosa. La vida entregada por completo.

Gen. 9:4: “Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.”

B. De un cordero perfecto.

Juan 1:29b: “…He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”

III. Fue planificado el pago del pecado. V. 20

A. Dios planificó el pago en la eternidad pasada.  

B. Dios lo reveló en el momento indicado.  

IV. La fe en Dios es a través de la obra redentora de Cristo Jesús. V. 21

A. Jesús fue glorificado en su resurrección.  

B. Ahora nos es posible obtener fe y esperanza.

ver. col. 1.14 la-sangre-de-cristo