Los Fracasos del Malestar y la Muerte (Hechos 9:32-43)

hechos 932 pedro muerteLa muerte es tan solo terminal para los que rehúsan creer en Jesucristo.

En Octubre de 2018 una familia de 10 personas, la familia Wesco, llegó a Camerún, África para empezar su obra de evangelización con otra familia misionera. Tan solo 12 días después el padre, Carlos Wesco, murió mientras viajaba con su esposa un hijo y el otro misionero en un vehículo. Los Wescos habían programado su llegada a África para agosto pero por los disturbios entre los soldados gubernamentales y un grupo que quiso formar un nuevo país en el extremo occidental de Camerún se habían postergados su llegada para Octubre. A pesar de la violencia y el peligro, los Wesco decidieron mudarse con sus 8 hijos a ministrar la Palabra en esta zona de conflicto. Pero tan poco tiempo después y ahora Carlos está muerto y era necesario evacuar a la esposa con sus ocho hijos más la familia del otro misionero dando fin a todos los esfuerzos evangelísticos de este pequeño grupo.

Después de establecerse nuevamente en los Estados Unidos, el mes pasado la esposa Estefanía fue diagnosticada con varios tumores en su cuerpo de los cuales los doctores sospechaban que eran cancerosos. Pareciera que los ocho hijos iban a también perder a otro padre. Pero en la gracia de Dios después de que muchos creyentes oraran por Estefanía los médicos anunciaron que no había nada de cáncer en su cuerpo. Que todos los tumores eran benignos. Dios designó que muriera el padre Carlos y que sea sanada la esposa Estefanía. No podemos explicar la mente de Cristo en este caso más allá de que tiene un plan perfecto, parte del cual es que el otro misionero está predicando por todas partes en los Estados Unidos y ¡tan solo durante una oportunidad esta semana pasada cuatro jóvenes entregaron sus vidas para servir a Cristo después de la prédica al compartir sus experiencias!

Algunos estarían tentados a juzgar las acciones de esta familia misionera y decir que eligieron mal. Que se equivocaron en ir a África con toda su familia. Que ellos necesitaron hacer otra cosa. Algunos critican a su decisión y digan que necesitaban hacer un sinfín de otras cosas o tener a mano cosas para prevenir lo sucedido.

A fin y acabo nuestro texto dice que ¡tan solo precisaban un Apóstol para mejorar sus circunstancias!

La muerte de Carlos Wesco en ninguna manera es terminal. Él se goza de la presencia de su Señor y salvador Jesucristo. Por su fe en la obra redentora de Jesús cuando después de Su Pasión murió por nuestros pecados y resucitó tres días después Carlos Wesco y su familia tienen seguros la vida eterna. Es esta vida eterna de que testifica Pedro delante de las congregaciones que él visita según nuestro texto. Pero es una cosa decir que Jesús es un gran personaje digo de seguir por todas las cosas buenas que Él hizo mientras estuvo aquí en la tierra. Es otra cosa por completo demostrar que el poder divino también posa sobre sus Apóstoles. Si los primeros seguidores elegidos por Jesucristo están para instruirnos en el Camino, debe haber algunas pruebas de que estén investidos con el poder divino para llevar a cabo la obra de Jesús en la manera de Jesús. Los dos relatos que vamos a ver hoy demuestran que el poder de Jesucristo acompañaba a Pedro para demostrar que la muerte es tan solo terminal para los que no creen en Jesucristo.

I. Pedro es instrumento de sanación y salvación en las iglesias fuera de su localidad vv. 32-35

Es muy probable que Eneas fuera un creyente. El texto nos indica que durante por lo menos ocho años este hombre había padecido una enfermedad. Ahora con la visita de un apóstol Eneas va a ver cuán grande es el poder divino que opera en los embajadores de Cristo quienes existen para instruir a la nueva iglesia. Pedro no invoca su propio poder sino habla en nombre de Jesucristo, dando a entender que es a través del Salvador que uno puede esperar un verdadero milagro. El levantarse y hacer su cama tiene su paralela en Lucas 8:55. El resultado es la conversión de muchas personas en la comunidad.

II. El testimonio de Pedro provoca expectativa y esperanza vv. 36-38

Tabita o Dorcas es una persona entregada al servicio de su comunidad. Ella ministra no tan solo con sus palabras sino también con sus manos. Ella hace para otros por mas que no tiene con que dar a los pobres. Ella muere y es lamentada por muchos. En vez de enterrarla, se prepara el cuerpo y al saber que hay un apóstol cerca, llaman a Pedro para que venga urgentemente para hacer algo milagroso. Se nota la expectativa en que ni le adelantan el motivo de su llamado a acompañar a los hermanos.

III. Pedro imita su Maestro dando una demostración del poder divino vv. 39-42

Lo que sucede ahora tiene su paralela en el ministerio de Jesús en Marcos 5:40 y Lucas 8:41-56. Jesús también había sanado a un paralítico en Lucas 5:17-26. Lo que sucede es un milagro porque la persona muerta está restaurada cumpliendo de esta manera con la promesa de Jesús en Juan 14:12. En el versículo 41 vemos algo que sirve de ejemplo para cada cristiano. Pedro llama a los santos, o en otras palabras los creyentes, y las viudas. Debemos entender este último como una referencia a personas pobres que todavía no habrían creído en Jesucristo. Una excelente pregunta para hacerte esta mañana es ¿Cuántos inconversos presenciarán tu velorio? En el caso de Tabita ella demuestra que su ministerio en la comunidad es tan grande que un sin número de personas pobres que ella atendía en sus necesidades estuvieron presentes para lamentar su muerte. Al fin, llegan a ser testigos del poder de Jesús sobre la muerte para vencerla y dar testimonio duradero de que la muerte para un creyente no es terminal. El testimonio de estos acontecimientos produjo un gran número de conversiones en la zona.

El Dar De Nuestro Mejor (Hechos 3:1-8)

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El Dar De Nuestro Mejor (Hechos 3:1-8)

El cristiano precisa una perspectiva correcta acerca del dinero.

Con el dinero uno puede comprar:
Una cama PERO NO el sueño.          Los libros PERO NO una mente.
La comida PERO NO un apetito.      La delicadeza PERO NO la belleza.
Una casa PERO NO un hogar.           La medicina PERO NO la salud.
Los lujos PERO NO la cultura.           La diversión PERO NO la felicidad.
Un crucifijo PERO NO un Salvador.  Un banco en la iglesia PERO NO el ir al cielo.

(Tan, P. L. (1996).)

Mientras la plata no nos puede proveer de las cosas más valoradas en esta vida nosotros nos encontramos buscando adquirirla con una pasión imparable. Poder tener más y más parece ser la única misión de algunos de los que se autodenominan seguidor de Jesucristo.

El capítulo tres del libro de los Hechos se enfoca en el cuento de un milagro realizado por Pedro, uno de los apóstoles. Pero si nosotros creemos que la Biblia enseña que el don de milagros cesó durante el primer siglo después de Cristo y no es vigente hoy, ¿Qué es la aplicación principal para el día de hoy? Lo que Pedro nos muestra es la actitud que se adoptó entre los hermanos de la iglesia cuando su enfoque no esté más en adquirir plata y posesiones sino tener la perspectiva correcta acerca del dinero. Pedro nos ilustra que el cristianismo tiene mucho más para ofrecer que la provisión temporal de las necesidades físicas. Nosotros tenemos la posibilidad de operar en la esfera del “Nombre de Jesucristo” y así ver a las vidas cambiadas para toda la eternidad. A pesar de no tener nada de plata, Pedro da al mendigo algo que le cambió la vida. Un autor cristiano dijo:

“El dar cristiano es siempre una respuesta. La motivación para el dar es que hemos recibido.”. Jones, G. C. (1986). Hoy vamos a enfocarnos en conseguir una perspectiva cristiana sobre el dinero para poder llevar adelante nuestra responsabilidad de hacer discípulos a pesar de las tentaciones de enfocarnos en conseguir más y más dinero.

I. Las circunstancias del milagro vv. 1-3

A. Los autores del milagro v. 1 Pedro y Juan suben juntos para orar a la tarde en el templo. No tenemos ninguna manera para fijar una fecha para este acontecimiento pero algunos autores dicen que entre varios meses y hasta un año puede haber trascurrido entre el final de capítulo 2 y el capítulo 3. De todos modos, Lucas nos relata esta historia para demostrar como la persecución de los creyentes, por parte de los religiosos que rechazaron a la Persona de Jesús, comenzó a incrementarse. Juan no parece ser importante ahora, pero lo es más adelante cuando tienen que dar testimonio delante del Sanedrín en capítulo 4.

B. El beneficiario del milagro vv. 2-3  No está mencionado el nombre del hombre pero sabemos que es un mendigo habitual en la puerta del Templo. Su condición es debido a una deformidad en sus piernas desde su nacimiento que no le permite caminar. Es un hombre mayor a 40 años según 4:22 y fue llevado cada día a su lugar frente a la puerta. Al llegar a su puesto en aquel día ve a Pedro y a Juan a punto de entrar y clama pidiéndoles una limosna.

II. El cuento del milagro vv. 4-6  

A. Un verdadero encuentro entre un mendigo y un benefactor vv. 4-5 En vez de una obra mecánica de caridad tenemos el relato de un verdadero encuentro personal. Pedro manda al mendigo a verlo de reojo. Esto debido a las muchas peticiones no respondidas por parte de los visitantes al templo. Juan también se fija su mirada en el hombre con determinación. Se elevaron las expectativas del mendigo, pero no mucho.

B. Los cristianos tenemos algo mejor que plata para compartir v. 6 Habiendo terminados de leer el capítulo 2:44-47 y deducir que Pedro es uno de los Apóstoles delante de cuyos pies fue puesto el dinero de los demás creyentes para suplir las necesidades diarias de todos, nos encontramos con las expectativas en alto para ver a Pedro suplir la necesidad de este hombre mendigo. “Pero en lugar de ilustrar qué tan generosos eran los cristianos con su dinero, aquí Lucas nos muestra la razón por la cual los bienes materiales fueron tomados de manera tan casual. Los cristianos tenían algo aún mejor para compartir”. Gempf, C. (1994). Hechos. El Nuevo Comentario de la Biblia. El “No tengo plata ni oro” son palabras devastadoras para un mendigo. Pero Pedro rápidamente agrega que puede ofrecerle algo mejor. En este caso le ofrece integridad en su ser por fe en el nombre o la autoridad de Jesucristo.

No hay ninguna prohibición en ofrecer ayuda económica o física sino las prioridades de la iglesia están expuestas.

III. Las consecuencias del milagro vv. 7-8  

A. El mendigo es sanado por completo inmediatamente v. 7  Pedro lo toma de la mano derecha para levantarlo Mateo 6:3. Completa e inmediatamente el hombre es sanado de su condición. No por su propia fe sino por la fe de los Apóstoles.

B. El mendigo termina dando testimonio de la bondad de Dios v. 8  No tan solo pudo pararse sino fue andando y saltando mientras alababa a Dios. Su gratitud es tan grande que no puede sino darle honra a Dios por algo que jamás había pensado que le iba a suceder. Su manera indecorosa en medio del complejo del templo sirve para amplificar el significado del evento. Este milagro cumple con la profecía de Isaías 35:6.

Jesús Nunca Llega Tarde (Juan 11:11-27)

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¿Conocés  alguien que siempre llega tarde? Mi esposa se queja muchas veces de mi manera de llegar justo sobre la hora. Para ella, le gusta la idea de llegar a cualquier cita unos 10 minutos temprano. Así que, tenemos conversaciones interesantes en el auto yendo a una cita acerca de la hora de llegada. Hay un refrán en ingles acerca de llegar siempre tarde que dice “’Él llegará tarde para su propio velorio”. Me imagino que cada persona culpado de la tardanza respondería que “ojala pudiera llegar tarde para aquella cita”.

Juan 11:11-27

11 Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.

12 Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará.

13 Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.

14 Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto;

15 y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él.

16 Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.

Jesús, la resurrección y la vida

17 Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro.

18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios;

19 y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.

20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.

21 Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

22 Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.

25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

27 Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.

Jesús llegó tarde para el velorio de Lázaro. No es que llegó al final del evento mientras todos están por salir. Llegó días después del velorio y ahora el cuerpo se encuentra en un estado de descomposición. Pero lo que nos llama la atención es, por más que parezca que Dios opera de una manera incoherente para nuestros tiempos, no está limitado por el tiempo. Así que, la muerte misma llega a ser solamente un estado temporario de dormir en vez de algo que aterroriza a los seres humanos. Jesús da vida a los seres humanos.

I. Tenemos un Salvador que se preocupa por nuestras necesidades. V. 11-16

A. Jesús tiene conocimiento sobrenatural. Vs. 11, 14-15

B. Jesús nos motive a depender de su conocimiento. V. 12, 16

II. Tenemos un Salvador que aguanta nuestra honestidad. Vs. 17-23

A. Jesús ofrece socorro en momentos menos esperados. Vs. 17-20

B. Jesús ofrece esperanza en medio de los momentos difíciles. Vs. 21-23

III. Tenemos un Salvador que merece nuestra entrega. Vs. 24-27

A. Jesús nos ofrece vida después de la muerte. Vs. 24-25

B. La condición de la vida eterna es nuestra fe en Jesucristo. Vs. 26-27

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 24 de agosto, 2014