La Camaradería de los Creyentes (Hechos 2:44-47)

La Camaradería de los Creyentes (Hechos 2:44-47)

cuento-de-navidad scroogeCuento de Navidad, Canción de Navidad o El cántico de Navidad, cuyo título original en inglés es A Christmas Carol, es una novela corta escrita por el británico Charles Dickens y publicada originalmente el 19 de diciembre de 1843. Cuenta la historia de un hombre avaro y egoísta llamado Ebenezer Scrooge y su transformación tras ser visitado por una serie de fantasmas en Nochebuena que representan a las distintas estaciones de la vida. El propio protagonista, Scrooge, es la personificación del invierno por su incapacidad de ver las necesidades de los que le rodea en la sociedad y extenderles gracia a ellos repartiendo de sus propios recursos. Pero, al igual que el invierno es sucedido por la primavera y el resurgimiento de la vida, el corazón duro, frío y triste de Scrooge es restaurado a la alegría y la buena voluntad que conoció en su infancia y juventud. Él toma la iniciativa de corregir su mal camino al comenzar a suplir las necesidades más básicas de las personas en su inmediato entorno para el bien de ellos y para traer paz a su alma afligido por las imágenes que le fueron presentadas por las fantasmas que le visitaron.

Como en la historia de Scrooge, los cristianos experimentan un antes y un después al conocer a Jesucristo como su único y suficiente Salvador. La vida antes de conocer a Cristo, mientras que puede contar con momentos de felicidad, es marcada por su egoísmo y avaricia mientras cada cual busca lo suyo. Pero la conversión produce un cambio notable en especial en aquellas dos áreas. Nuestro texto al final de capítulo 2 de Hechos nos indica la forma en que la iglesia primitiva implementaba los cambios de manera personal para después incorporarlas en la vida en comunidad. Estas prácticas señalan una manera normativa para la iglesia que durante todas las edades pueda hacer que la vida funcione mejor y que Dios reciba la gloria.

HECHOS 2.46-47

I. Colaboran con las necesidades el uno del otro vv. 44-45

A. Acompañan a su nueva familia en su desarrollo (v. 44ª)  Esta es la idea de vivir juntos. No necesariamente en el mismo lugar sino asegurándose que cada uno esté bien con sus necesidades personales suplidas.

B. Comparten de sus bienes para suplir necesidades verdaderas (vv. 44b-45)

Cuando una necesidad fue identificada entre la congregación, ellos buscaban suplir esas necesidades inmediatamente. Esto no es ni socialismo ni comunismo porque no fue una actividad política ni tampoco la igual distribución de bienes. El texto nos indica que es una actividad que se hizo voluntariamente 4:32-35. No es que ellos fueron invitados a vender sus posesiones y  traer la plata a los pies de los apóstoles para que ellos pudieran comprar carros blindados con caballos blancos, vestirse de túnicas de seda y vivir en castillos hechos de mármol.

Una verdadera necesidad es una que tiene que suplirse para el mantenimiento del bienestar de un ser humano. No solo buscaban ayudar a los más vulnerables sino a cada persona con una legítima necesidad.

II. Comunalmente gozan de la vida juntos v. 46

El gozo es un tema que se ve repetido a lo largo de esta historia registrado por Lucas (5:41; 8:8, 39; 11:23; 12:14; 13:48, 52; 14:17; 15:3, 31; 16:34; 21:17). 1 Tim 6:8 nos dice que con alimento y abrigo debemos estar contentos. Parece que la iglesia primitiva también aprendió que con estas pocas cosas uno puede estar contento.

III. Convincentes en su influencia con los de afuera v. 47

La adoración a Dios en comunidad sirvió como un ejemplo para los que no habían tomado la decisión de unirse con los creyentes. Su amor y cuidado el uno por el produjo oportunidades a diario para la evangelización. No fueron agregados nuevos integrantes simplemente por invitación de los creyentes, sino Dios agregó a los que deben de ser salvos mientras los creyentes practicaban en una manera íntegra su nueva fe.

Nosotros creemos que Dios quiere utilizar a cada uno de nosotros para reproducirnos espiritualmente aquí en la tierra. Esto significa que no podemos estar enfocados en nuestro propio bien sin importarnos las necesidades de los demás y esperar la gran bendición de Dios sobre nuestros esfuerzos. El éxito acompaña a la obediencia y la obediencia es posible cuando implementemos una actitud correcta hacia la instrucción acerca de la vida cristiana.