El Discípulo Obediente Goza de Una Recompensa Eterna (Juan 13:34-14:3)

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Se busca: puede ser o una tortuga o un perro, pero seguro has visto un cartel que indica la pérdida de una mascota. A veces el cartel tiene la cara de una persona desaparecida o un sospechado de un crimen. Muchas veces con las palabras se busca viene la palabra “recompensa”. Nuestro Señor nos espera la obediencia pero a la misma vez nos habla de la recompensa que espera cada creyente.

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I. El verdadero discípulo se distingue por su amor hacia los demás. (vv. 34-35)

A. Jesús manda a sus seguidores aplicar de una nueva manera un viejo mandamiento (v. 34). No es un nuevo mandamiento por su contenido sino por su forma. Expresa mejor la aplicación del primer mandamiento (Marcos 12:29-30). Llega a ser a la vez un antiguo y nuevo mandamiento (1 Juan 2:7-8).  Este mandamiento es claro y contundente (1 Juan 3:23).

B. La prueba de ser un discípulo es la obediencia al nuevo mandamiento (v. 35). Jesús indica que todos los no seguidores van a poder distinguir entre los verdaderos seguidores por la forma en que demuestren su amor el uno al otro. La falta del mismo sirve para dejar poco claro nuestro testimonio como discípulo de Jesús. Pero no sólo para los de afuera, sino también para los que pertenecen a la casa de la fe es un indicador fuerte de nuestra condición. Este amor es lo que nos permite sobrevivir en un mundo hostil.

II. La confusión reina después de la entrega del nuevo mandamiento. (vv. 36-38) Jesús acaba de enseñar algo que representa la enseñanza central del mensaje cristiano y sus discípulos ¡lo ignoran por completo! Están preocupados que se van a quedar sin su maestro.

A. Pedro expresa su perplejidad. (v. 36ª) Pedro no quiere perder de vista a Su Señor y demuestra la misma actitud de muchos seguidores de Cristo. En vez de fijarse en la clara enseñanza del Señor, se distrae por sus circunstancias actuales. No tiene la vista puesta en lo que está por venir sino en conseguir sus deseos inmediatos.

B. Jesús responde disimuladamente. (v. 36b) No responde con exactitud a la pregunta sino con unos detalles animadores. Ya les había dicho que iba a sufrir en la cruz (Capítulo 12). A diferencia de los fariseos, los verdaderos seguidores de Jesús sí lo pueden seguir y lo encuentran después.

C. Pedro reacciona con indignación. (v. 37) Dice que no solo está dispuesto seguir a Jesús sin importar el costo, dice que está dispuesto a entregar su vida por su Maestro. Pero sabemos que solamente son lindas palabras que expresan un deseo de corazón. Por esta razón Jesús expone su pronta negación.

D. Jesús responde con ironía. (v. 38) Me dices que está preparado para seguirme hasta la muerte pero no es el caso todavía.

III. Estar con Jesús es nuestro premio seguro. (vv. 1-3)

A. Nuestra fe nos ofrece una esperanza animadora. (v. 1) A pesar de todo lo que está por suceder en Su contra, Jesús nos invita a confiar en Él de la misma manera que confiamos en el Padre. Jesús conoce el corazón de cada seguidor y Él sabe que nuestros fracasos nos pueden desalentar (Uno es traidor, 13:21; Pedro le negará, 13:38; Satanás obra en contra de ellos, Lc. 22:31-32; Los discípulos lo abandonarán Mt. 26:31). Pero Jesús mira más allá de nuestros fracasos y espera crecimiento en nuestro conocimiento de Dios y nuestra fe en Él.

B. Jesús nos promete una morada con Él. (v. 2) Este versículo explica la razón por el consuelo que Jesús nos ofrece. Podemos creer en todo lo que Jesús nos ha revelado acerca de su persona porque ahora sale a prepararnos un lugar en la casa de su Padre. Su palabra es confiable así que nuestro lugar en el cielo es seguro.

C. Nuestro incentivo para seguir como discípulos es posar dónde está nuestro Salvador. (v. 3) Esta es una referencia clara a la segunda venida de Cristo. Pero cuando Jesús se va, es para prepararnos un lugar antes de volver a buscarnos y llevarnos a Su eterno hogar (Juan 17:24).

Las Ambiciones de un Discípulo (Marcos 10:35-45)

21_LUMO_Jesus_Disciples_1920Seguimos con nuestro propósito de definir bien lo que significa ser un verdadero seguidor de Jesucristo. Hemos visto que un discípulo de Jesús es un “oyente experto” en Jn. 10; “un aprendiz absoluto” en Mateo 11; que el discipulado tiene su comienzo en el hogar Dt. 6; que está comprometido de seguir en Lucas 9 y que forma parte de una hermandad de seguidores Marcos 3.

Ahora nuestro enfoque está en las ambiciones de los seguidores y lo que nuestro Maestro nos enseña en cuanto a lo que debemos espera en nuestra peregrinación como sus representantes aquí en la tierra. El contexto de Marcos 10 apunta al hecho que Jesucristo está decidido o determinado en cumplir la voluntad de Su Padre celestial. El versículo 32 indica que están en camino hacia Jerusalén donde nadie tiene pretensiones de lo que les espera. Los discípulos están asombrados y con miedo por las amenazas de los líderes religiosos contra la persona de Jesús. El Maestro da explicaciones de por qué tienen que subir en los versos 33-34 donde reitera que ya sabe bien lo que le espera y está dispuesto a morir porque resucitará al tercer día.

Es en este contexto que se acercan los dos hijos de Zebedeo con una petición. Parece ser que su petición tiene su base en su estrecha relación con Cristo (uno reclina en el pecho del Maestro a la hora de comer y el otro está incluido en el grupo de los tres más cercanos al Señor), y la promesa que Jesús les dio a todos los apóstoles en Mateo 19:28 donde dice, “De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel”. Con la promesa de reinar firmemente implantado en sus cerebros, los dos hermanos se atrevan a pensar en cómo será el reinar con Cristo y cuán cerca desearían estar al Señor cuando el mismo esté sentado en Su trono. “Mientras no hay nada de malo en tener aspiraciones de grandeza, tenemos que tener cuidado en cómo definimos la ‘grandeza’ y por qué deseamos lograrla. Jesús dijo, ‘el que quiere hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos’ Marcos 10:43-44” (Wiersbe). Ellos cometieron el mismo error de muchos hoy día de seguir el ejemplo del mundo en cuanto a sus ambiciones. Desearon las mismas cosas que los romanos que ejercían autoridad en su territorio quienes buscaban conseguir una posición de autoridad. Jesús corrige su pensar y los confronta con la necesidad de tener ambiciones piadosas que no buscan lo suyo sino el bien de otros.

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I. Las ambiciones humanas expuestas. Vs. 35-37

A. Jacobo y Juan están consumidos por sus propias preocupaciones. V. 35 Jesús acaba de reiterar su pasión y muerte y estos dos hermanos sólo piensan en cómo asegurarse el día de mañana. No piensen en otros, ni en las implicaciones de las palabras de su Maestro más allá de cómo van a lograr obtener lo deseado y tener su futuro seguro.

B. La petición vergonzosa expresada. Vs. 36-37  Jesús no dice que sí a su petición abierta aunque sabe que hay en sus corazones, sino los lleva a expresar abiertamente lo que termina siendo una petición basada en la codicia. Quieren tener sentarse uno a cada lado del Señor en un lugar privilegiado.

II. La realidad celestial expresada. Vs. 38-40

A. La confrontación con la realidad. V. 38 Jesús indica que ellos no saben que el sentarse uno a cada lado sólo se logra a través de la persecución y el sufrimiento.

B. La predicción de su futuro. Vs. 39-40  Jesús dice que si van a sufrir su mismo destino de martirio (Hechos 12:1-2). Pero Jesús dice que el lugar de privilegio está reservado para los que lo merecen y a los que lo reciben por honor.

verse marcos 10.45III. La ira de los otros discípulos ambiciosos. V.41-45 

A. Se enojan los demás. V. 41  No se enojan con una ira santa sino porque los dos hermanos les habían ganado en cuanto a llegar a pedir semejante petición.

B. Jesús corrige su forma de pensar. Vs. 42-45  El verdadero discípulo no busca su propia vanagloria sino el bien de los demás. El es un servidor y sus ambiciones se basan en su deseo de dar su vida en búsqueda de la gloria de su Salvador.

Un Seguidor de Cristo es un Oyente Experto (Juan 10:25-27)

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Juan 10:25-27
25 Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí;
26 pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.
27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,

Un creyente tiene que un oyente experto.

Nosotros no estamos llamados a simplemente aceptar a Jesús sino seguirle a Él. Nosotros aceptamos su invitación con convicción y fe, aceptamos su instrucción con nuestra conducta.

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  1. La identidad de Jesús es evidente para los que le acercan con la actitud correcta. Vs. 25-26
  2. Las verdaderas ovejas están atentos a la voz de Jesús. V. 27oyente-experto
  • Somos la posesión de un nuevo amo. Jesús habla en forma enfática que tiene un grupo que sí le pertenece porque “las conoce”. Los no creyentes no gozan de la relación íntima que los verdaderos creyentes disfrutan. Pero la idea de posesión le otorga a Jesús autoridad para hablar y ser escuchado. La voz de nuestro Pastor se distingue de entre todas las demás voces por ser clara e instructiva. La oveja no tiene más identidad propia porque es posesión de Uno que le ha incorporado al rebaño. I Cor. 6:19-20
  • Somos responsables de responder a las enseñanzas de Jesús. Jesús se comunica con sus verdaderas ovejas de modo que ellos responden naturalmente a sus indicaciones con plena obediencia. La falta de obediencia a los mandatos de Jesús de seguirle, con todas sus implicancias de hacer discípulos, es una indicación de la falta de crecimiento espiritual.
  • Estamos llamados a un seguimiento habitual.El tiempo del verbo indica una continuidad en la relación. Los versículos 3, 4, 5 y 16 respaldan la idea de un seguimiento a propósito. Nuestra fidelidad no es a un credo o a una denominación sino a una Persona que se entregó su vida por nosotros. Pero la fidelidad a Cristo no es según nuestras expectativas. Jesús demanda que vendemos todo para seguirle a Él. Que dejamos a otros enterrar a nuestros padres para ir y predicar el reino de Dios. Que nuestro amor y obediencia a Su persona se interpreta como un odio por nuestros padres y hermanos carnales. Es una relación estrecha y radical.Si no has puesto tu fe y confianza en Jesucristo, tu falta de fe debe de producir una verdadera crisis en tu vida. La falta de confianza en tu vida no es culpa de que Jesús no es capaz de salvarte sino radica en tu falta de fe en las plenas enseñanzas de la Palabra de Dios acerca de la persona de Jesús.Pero si ya has confiado en Jesucristo la pregunta llega a ser ¿Estás dispuesto a seguirle también? Un compromiso con Dios es parte del crecimiento espiritual. Nadie espera a un bebé recién nacido caminar pero en algún momento esperamos que sí, va a poder. En la vida cristiana no esperamos que los nuevos cristianos capten todo el significado de ser un seguidor de Jesucristo, pero en algún momento cada creyente tiene que ser un verdadero seguidor de Jesucristo. Si nunca lograste avanzar a ser seguidor, deseamos estimularte que es lo que Dios demanda de ti.

 

Un Ejemplo Digno de Seguir (Juan 13:31-35)

siguemeCuando alguien nos pregunta ¿cómo estás vos? la respuesta en muchas oportunidades es “muy bien, gracias”. Pero el simple hecho que lo decimos no significa que estamos presentando todos los hechos.

Resulta que un campesino se presentó delante de un juez porque se había hecho una demanda contra una empresa de transporte de cargo por un siniestro sufrido en autopista. El hombre tenía el brazo enyesado, vendas por todos lados y moretones presentes entre los vendajes. El juez lo miró e hizo el comentario que no se veía muy bien. El campesino respondió que no estaba bien porque había sufrido mucho a causa del accidente. El juez indicó su sorpresa al mostrar que en el reporte del accidente el oficial indicaba que al preguntar al Señor su condición justo después del choque, que él había respondido que estaba “muy bien”.

El campesino empezó a explicar cómo había llegado a responder así al oficial. El dijo, “Yo estaba viajando en mi camioneta con un tráiler atrás. En la camioneta estaba mi perro Clifford y tuve mi mula en el tráiler. Cuando el camión semi me chocó de costado nos mandó por una banquina muy inclinada y la camioneta y el tráiler se dieron varias vueltas antes de quedarse varado en una zanja al lado de la autopista”. Él continuaba diciendo, “la próxima cosa que yo me acuerdo ver es al oficial acercarse al tráiler y revisar a mí mula. Es cuando yo lo vi sacar su pistola y mandar un tiro por entre los ojos de la mula. El oficial se acercó un poco más donde se encontró a mi perro Clifford. Al revisarlo, sacó su arma de nuevo y le mandó un tiro en la cabeza. Así que, cuando me acercó a mí y me preguntó ¿cómo estás vos? le respondí ‘muy bien, gracias’”.

Necesitamos reconocer que hay un mundo en nuestro alrededor que responde en la mayoría de los casos que está bien, cuando lo realidad es otra. En el texto que vamos a estudiar hoy, nuestro Señor Jesucristo nos instruye a implementar un nuevo mandamiento en nuestras vidas. Este mandamiento responde a la necesidad más básica en la vida de cada persona, la necesidad de ser amado. El cristiano tiene que mostrar el amor de Cristo dentro de la comunidad cristiana para suplir esta necesidad en otros creyentes y estimular interés en los inconversos concerniente el mensaje de la salvación.

Juan 13:31-35

31 Entonces, cuando hubo salido, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él.

32 Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y en seguida le glorificará.

33 Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.

34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.

35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 7 de diciembre, 2014:

[vimeo http://vimeo.com/113899908]

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I. El verdadero amor tiene su enfoque en traer gloria a Dios. (Vs. 31-32)

A. La gloria de Jesús se ve brillar en la cruz del Calvario. (V. 31)  La traición ahora empieza ya que Judas había ido y la glorificación del Hijo está a mano. Jesús tiene en mente su crucifixión cuando habla de su gloria. Ha llegado para salvarnos como una obediencia directa de la voluntad del Padre y es por esta razón que será glorificado.

B. La gloria de Jesús es segura porque Dios lo realiza. (V. 32)  Hay, por lo menos, tres verdades afirmadas en este versículo acerca de la gloria de Jesucristo.

1. Dios se glorifica en el Hijo.  Esto se ver en el enfoque en la cruz en verso 31.

2. Dios glorificará a Jesús en sí mismo.  En el Cielo Jesús retomará la gloria de que se había despojado antes de venir al mundo en forma de hombre. Jn. 17:5  

3. Dios Padre resucitará al Hijo y le glorificará.  

“Jesús está hablando de un futuro inmediato, y no haciendo una predicción del futuro lejano” (Morris, Leon El Evangelio Según Juan Vol II p. 253).

II. El verdadero amor requiere sacrificio. (Vs. 33)  El uso del término “Hijitos” es importante porque demuestra el afecto que Jesús tiene hacia sus discípulos. El tiempo se está acabando antes de que Jesús padezca la cruz y vuelve a su lugar a la diestra del Padre y los discípulos no pueden ir adonde él va como había dicho a los judíos (7:33-34; 8:12; 21-22). La diferencia aquí es que no añade las palabras “no me hallaréis” porque le podemos encontrar.

III. El verdadero amor sigue un ejemplo. (V. 34-35)

A. Jesús es el ejemplo que podemos seguir con éxito. (V. 34) El nuevo mandamiento no es amar a los demás (Lev. 19:18) sino amor como Cristo amó. Debemos amar a los que conforman la comunidad de creyentes. Hay que seguir los pasos de Jesús.

B. La manera en que amamos nos define como un seguidor de Jesucristo. (V. 35)  Esta condición indispensable nos identifica como verdaderos discípulos de Cristo.