El Don del Espíritu de Dios Malentendido (Hechos 8:18-25)

 

 

I. El intento inmoral de lucrar con el poder de Dios vs. 18-19

A. La hipocresía descubierta por la propuesta malvada v. 18 Parece ser que los intereses de Simón eran profesionales y no personales. En vez de pedir el Espíritu Santo en su propia vida, Simón pidió el poder conferir el Espíritu con un pago de dinero a los quienes habiendo abandonados a sus posesiones y sus puestos estuvieron dispuestos a concederle el Espíritu sin pago alguno.

La misma actitud se ve hoy día con los que desean algún beneficio personal de Dios sin considerar el compromiso personal que la fe en el requiere.

B. Los motivos malos expuestos por una falta de comprensión v. 19 

Simón quiso obtener el poder de Dios por razones equivocadas y por las maneras equivocadas. Al momento de estar admitido a la familia de Dios su pensar es obtener un poder que ni siquiera Felipe obtuvo sino que fue conferido exclusivamente sobre los apóstoles. “La posesión de cualquier tipo de autoridad espiritual es una responsabilidad solemne más que un privilegio, y su poseedor debe estar constantemente al tanto de la tentación de dominar a aquellos por cuyo bienestar espiritual es responsable; También debe tener cuidado con el peligro de usar su posición para sus propios fines, ya sea como un medio para ganar dinero o reforzar su propio ego 1 Ped. 5:2” (Marshall, Vol. 5, p. 168).

II. La reprimenda de la proposición junto con su remedio v. 20-23 

A. El crimen expuesto por Pedro v. 20 

Simón pensaba en conseguir el poder de Dios como si fuese un título en una universidad privada. Habiendo sobrevaluado el dinero del mundo y subestimado el don del Espíritu Santo Pedro lo confronta con una maldición. Pedro no está maldiciendo o usando malas palabras pero le dice, “Que vos y tu dinero perezcan en el infierno”. La palabra aquí traducida “perecer” es la palabra griega utilizada en Ap. 9:11 para el encargado del abismo.

B. El verdadero carácter de Simón se ve vs. 21 

A pesar de la profesión de fe y el bautismo de Simón no hubo evidencia de sinceridad en el momento en que él ofrece comprar con plata obtenida por la hechicería, el don de Dios. No sabemos si Simón es salvo o no pero su carácter no se ve cambiada por su contacto con el evangelio.

C. El remedio por el pecado es predicado vs. 22-23   

La única solución según Pedro es fe en Dios. Pedro dice que el arrepentimiento y la oración son las dos formas de acercamiento a Dios que son necesarios para poder disfrutar del perdón que Dios nos ofrece gratuitamente. En vez de buscar la gloria de Dios, simón buscaba su propia vanagloria por lo cual la única manera de volver atrás era por el único camino que hay para acercamiento a Dios.

III. Un aparente arrepentimiento pero sin convencimiento v. 24

Simón demuestra con su respuesta un reconocimiento de su condición después de recibir una reprensión. “Les rogó que oraran por él, pero no oró por sí mismo, como debería haber hecho; y, al desear que oren por él, su preocupación es más que los juicios a los que se ha hecho susceptible le sean prevenidos, en vez de que sus corrupciones puedan ser mortificadas, y su corazón, por la gracia divina, sea corregido a los ojos de Dios; como el Faraón, quien quiso que Moisés le rogara al Señor por él, que él se llevaría solo esta muerte, y no que le quitaría su pecado, su dureza de corazón” Ex. 8: 8; 10:17 (Henry, M. 1994).

IV. La Palabra de Dios es magnificada v. 25

Los apóstoles volvieron a Jerusalén habiendo sido cambiados por la experiencia entre los nuevos creyentes de Samaria. Ahora están sanados de sus prejuicios y por más que no hay ninguna mención de predicarles a los Samaritanos en la ida al encuentro con Felipe, en la vuelta su camino se destaca por el tomarse el tiempo de predicar en las aldeas de los Samaritanos el evangelio. Es posible que Felipe los acompaña por lo que viene ahora en el verso 26. El remedio para el pecado del mundo se encuentra en el evangelio predicado.

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Semilla Verdadera Versus Semilla Falsificada (Hechos 8:9-17)

magicLa verdad de la Palabra de Dios supera los engaños de los malvados. ¿Fuiste engañado alguna vez por un mago? La mayoría de los trucos que hacen los magos tienen que ver con artimañas de juego de manos donde “la mano es más veloz que el ojo” dándole la sensación que algo mágico habría sucedido. Aún cuando sabemos que alguien nos va a engañar con sus trucos nos quedamos fascinados por la ligereza asombrosa del mago. Hay cierto prestigio que acompaña al mago por su habilidosa manera de entretenernos con cosas que no podemos explicar.

En nuestro texto hoy, nos encontramos con Simón el mago quien durante mucho tiempo había engañado al pueblo de Samaria con sus trucos. La diferencia es que estos no son juegos de sala sino este mago pretende ocupar el lugar de Dios. Todo va marchando igual hasta que viene el evangelista Felipe y los engaños de Simón están superados por las obras milagrosas del Espíritu Santo quien opera en y a través de Felipe al predicar la Palabra de Dios. Esto se debe al hecho que la verdad de la Palabra de Dios supera los engaños de los malvados.

 

I. La decepción sufrió derrota (vv. 9-11)

Es posible que Simón el Mago llegó a esta zona, enviado por Satanás, poco después de que nuestro Señor predicó a la mujer Samaritana y hubo muchos que creyeron (Jn. 4). El enemigo siempre busca destruir la obra de Dios en su infancia (1 Co. 11:3; 1 Tes. 3:5) De todos modos, durante mucho tiempo este emisario de Satanás engañaba a la gente Samaritana a tal punto que ellos mismos lo consideraron un clase de Dios v. 10. Pero cuando Felipe les predicaba a Cristo (v.5), ellos prestaban atención al mensaje de la salvación respaldado por las obras milagrosas del evangelista. La decepción fue descubierta y derrotada por el divino poder de la gracia de Dios.

II. El evangelio experimentó éxito (vv. 12-13)

El resultado de la predicación de Felipe se ve en la gente samaritana. Ellos creyeron a Felipe y fueron bautizados mientras ellos desatendieron las artimañas de Simón. Lo que Felipe predicaba fueron las buenas nuevas sobre el reino de Dios, Algo ya establecido en el Antiguo Testamento, y el nombre de Jesucristo como la única entrada al reino Hechos 4:12. Algunos quieren argumentar que ellos creyeron a Felipe y no en Dios para explicar la falta de recepción del Espíritu Santo más adelante. Pero al bautizarlos, tenemos que concluir que Felipe quedó suficientemente convencido de su sinceridad en su conversión.

Pero, ¿Qué de Simón quien también creyó y fue bautizado? Vamos a ver más adelante qué clase de creencia tuvo Simón pero lo que podemos sacar de provecho aquí es que este vio el poder de Dios operando a través de Simón y quedó convencido de que se había encontrado con un poder superior a cualquier cosa que él mismo había experimentado hasta el momento. El verdadero evangelio es el poder de Dios para salvación a cualquiera que cree (Rom. 1:16).

III. El Espíritu de Dios fue magnificado (vv. 14-17)

La iglesia de Jerusalén manda investigadores para ver cómo es la situación en Samaria si ellos están siendo evangelizados. Los dos apóstoles se encontraron con todo en orden excepto por una solo cosa rara que el Espíritu no había descendido sobre ninguno. “Este incidente ha generado mucho debate teológico. Una pregunta se refiere a la afirmación de que el Espíritu no había caído sobre los creyentes samaritanos en el momento de su conversión. Algunos interpretan esto como una referencia a la plenitud del Espíritu, lo que prepara a los hombres para el servicio (cf. H. E. Dana, El Espíritu Santo en Hechos). Otros explican esto como una referencia no al Espíritu mismo sino a los dones sobrenaturales, es decir, a las manifestaciones de la presencia del Espíritu. Según esta opinión, la oración de los apóstoles era que los samaritanos pudieran tener su fe confirmada por manifestaciones milagrosas. Aún otros ven esto como una referencia al don del Espíritu, es decir, el Espíritu mismo. Este es el punto de vista que parece tener más a su favor”. (Vaughan, C. (2009). Hechos p. 55).

Si este es el único instante en todo el Nuevo Testamento cuando el Espíritu Santo no es dado al momento de la conversión, nos surge la pregunta ¿Por qué es que Dios retiene Su Espíritu en este caso? No tiene nada que ver con la manera de obtener el Espíritu por lo que se ve en 2:4; 2:384:31 y 10:44. A pesar de que Pablo mismo recibió el Espíritu por la imposición de manos 9:17 no hay ningún mandato de que el Espíritu se recibe por esta manera comúnmente. Así que la respuesta a nuestra pregunta está en otro texto. En Mateo 16:18-19 vemos que Pedro va a tener algún papel importante en el establecimiento de la iglesia de Cristo. En el día de Pentecostés es Pedro quien predica a los judíos y les viene encima el Espíritu Santo. Felipe predica a los Samaritanos pero es Pedro junto con Juan, quienes siendo apóstoles, hacen llegar el Espíritu de Dios sobre los primeros creyentes Samaritanos. De esta manera vemos a Pedro utilizar las llaves del reino por segunda vez confirmando la aceptación de los Samaritanos en la iglesia de Jesucristo sin prejuicio o diferencia alguna. El texto nos indica que fueron convertidos por la prédica de Felipe y fueron bautizados después de creer. Además nos indica que hay algo fuera de lo común por lo que registra Lucas en v.16 al decir “solamente” haciéndonos entender que algo más se espera comúnmente.

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